Por eso es mejor los alimentos en Europa

Comer dietas locales y basadas en plantas: cómo alimentar a las ciudades de manera sostenible Economía - ¿Cómo alimentas a una ciudad? Es una de las grandes preguntas de nuestro tiempo. La retórica en contra del procesamiento de los alimentos promueve la incomprensión y la desconfianza de la forma en que la ciencia realmente mejora los alimentos para el consumo humano. El insomnio o no dormir bien puede ser consecuencia de la insuficiencia de la melatonina en el organismo, por eso, Miasnikov recomendó añadir generosas cantidades de alimentos ricos en ... España es el mejor país para comer de toda Europa: nuestra cocina salva vidas ... solo con mejoras en la nutrición, o al menos eso es lo que afirma ... y no tanto a los alimentos por sí mismos ... El estallido financiero de 2008 y los largos años de austeridad han dibujado un nuevo escenario de pobreza. En BBC Mundo le explicamos cómo es esta nueva realidad en el continente. Por eso, es mejor centrarse en los macronutrientes. En el porcentaje que hay de cada uno en los productos que adquirimos. Que un alimento tenga entre un 15 y un 20 % de algún macronutriente entre ... Por eso, para los fritos mejor usar la freidora ya que puedes controlar su temperatura. > Patatas doradas no quemadas. No dores ni tuestes en exceso las croquetas, los empanados, las patatas u ... Las frutas exóticas o los pescados desconocidos alimentan una era en la que prima el producto global Los alimentos no serían portadores del covid-19, según nuevo estudio Por CNN Español Publicado a las 19:39 ET (23:39 GMT) lunes, 7 septiembre, 2020 Lo peor que puedes tomar por la noche. Como recalca Vallejo, la peor elección para la cena serían los alimentos aquellos procesados, altamente calóricos y vacíos de nutrientes: azúcares ...

Resumen de r/Uruguay - 2020-08-06

2020.08.16 08:03 Samus_ Resumen de r/Uruguay - 2020-08-06

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2020-08-05 07:00 - 2020-08-06 07:00
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2020.03.20 10:21 IndependienteLibreAl Carta abierta ante la crisis del coronavirus. Muertos de miedo la verdadera pandemia que nos inoculan.

“Dicen que la muerte caminaba hacia la Ciudad Perdida cuando se encontró con otro caminante que iba en la misma dirección.
El caminante le pregunta:
– Mi Señora, ¿a donde va y a qué va?
– Voy a la Ciudad Perdida, porque tengo que provocar una epidemia para matar a mil de sus habitantes.
Pasados unos días y realizado el trabajo, la muerte vuelve por el mismo camino. A medio recorrido se encuentra otra vez con el caminante conocido.
– Mi Señora, le dice el caminante, el otro día me dijo que iba a matar a mil de los habitantes de la Ciudad Perdida y resulta que han muerto cien mil. ¿Cómo puede ser esto?.
– Yo solo hecho mi trabajo, le responde la muerte, yo he matado a mil personas. – ¿Y el resto?. – El resto… ha muerto de miedo” . La inoculación del miedo
Toda crisis, bien sea de salud, de vida, de afectos…, es como llegar a un cruce de caminos; en la encrucijada, en el cruce, emergen ante nosotros, como posibilidades, cuatro opciones: un camino a la izquierda que me lleva hacia mi, uno a la derecha que me lleva hacia los demás, un camino de frente que me lleva a avanzar (con los demás) para afrontar juntos las trabas y las dificultades y un camino atrás, que es el que me lleva a repetir lo que me ha traído justamente hasta aquí. En la elección consciente, de lo que es adecuado en cada momento, está la clave y re-solución de la crisis.
Si tomamos esta metáfora, en la actual “crisis sanitaria” que estamos viviendo, en mi opinión, los que toman las decisiones parecen elegir volver por el mismo camino que nos ha traído hasta aquí; es decir, seguir haciendo lo mismo,” luchar contra” y esperar a que “amaine el temporal”, cerrando los ojos, cual avestruz, al nuevo escenario que se presenta y evitando ver las nuevas posibilidades que emergen para que un nuevo paradigma a nivel de salud se instale. Si abrimos bien los ojos, si el pánico no nos maneja, podemos ser conscientes del cambio y oportunidad que, como semilla, toda crisis trae.
Se ha logrado convertir una gripe de invierno, que es un hecho ordinario, en un hecho extraordinario. Lo que sólo se había conseguido anteriormente con medidas policiales o militares, se ha conseguido con el coronavirus: el aislamiento, el confinamiento, el estado de excepción y que las personas vean al prójimo como posible origen de contagio, de infección y de muerte. Ya no “puedes” dar la mano, dar dos besos o un abrazo, ya no se lleva, está mal visto. Las abuelas y los abuelos no cuidan a sus nietos para que “no me contagien”. A partir de ahora la expresión emocional (besos, abrazos) va a estar bajo sospecha o incluso se volverá peligrosa.
Este virus, el coronavirus, el virus “real” (por lo de la corona), se ha propagado a través de los medios de comunicación (control) de masas: es la primera vez que se ha retransmitido una epidemia en directo, hora a hora, minuto a minuto, en tiempo real. Y luego, vuelto a retransmitir por wasap. No sé todavía si el virus se contagia, tal como nos lo dicen, por el simple contacto; lo que se, es que han logrado contagiar la ansiedad, la angustia, el miedo, el pánico; y esto va “increscendo”, como dicen los músicos.
Todo esto tendrá sus consecuencias a corto o medio plazo. Nos va costar un tiempo volver a ver al otro como distinto, diferente a mi y no por ello distante; durante un tiempo seguirá la inercia de verte como distinto y contrario (y tal vez “sospechoso de contagiarme algo”) en vez de distinto y complementario. En esta crisis, “la crisis C”, la crisis de coronavirus, saldrán ganando algunos mientras la mayoría perdemos; perdemos sobre todo nuestro poder personal, cediendo nuestro poder a un virus que ni siquiera vemos, pero que de tanto nombrarlo y temerlo, se ha vuelto todopoderoso.
Esta crisis, esta llamada epidemia, no está producida por el virus. Está producida por nuestra forma de vida, la vida competitiva y la supervivencia, insolidaria e injusta. Está construida sobre el miedo al futuro que cercena el alma de las gentes. Quizás algún día se demostrará que el virus no mata como el miedo, la angustia, la depresión y el aburrimiento desvitalizador, que puede acabar con la vida de muchas más personas. Queramos o no, estamos en medio de la “plaga emocional”, como decía W. Reich, la plaga del miedo.
El virus es un marcador de enfermedad
En un mundo ecológicamente tan complejo y autoorganizado como el actual, no podemos hablar de una sola causa de enfermedad. Hay muchos factores que favorecen la enfermedad y el más importante, desde luego, no es el virus. El virus es un marcador de la enfermedad, no es, ni puede ser, causa primera. Y sin embargo, estos días, la gente está convencida de que el único y verdadero causante de esta crisis es el coronavirus, un virus que nos ha caído encima y frente al que no podemos hacer nada; un virus que salta, por así decirlo, de persona a persona y ante el que estamos indefensos (salvo que usemos guantes y nos pongamos mascarilla).
Está muriendo gente, si. Pero como todos los años. Anualmente miles de personas mueren de gripe. Yo diría con gripe, pero no de ella. De hecho, la alarma actual no depende tanto del virus, sino de las medidas tomadas, que han provocado que un hecho ordinario se haya transformado en extraordinario.
Los coronavirus son virus que toman parte de una familia amplia de los virus de la gripe. Se considera que entre un 15 a un 30% de las gripes normales de cada año son provocadas por coronavirus. No son tan extraños y tampoco tienen la agresividad de la que se les acusa. Microorganismos internos y externos
Hay millones y millones de microorganismos externos (virus y bacterias), en nuestros alimentos, en la tierra que produce los alimentos que comemos, en el agua que bebemos o el aire que respiramos, y que continuamente se relacionan con los microorganismos de nuestro interior (virus y bacterias). Es más, los microorganismos interiores o microbiota (intestinal, piel, vagina) son totalmente necesarios e imprescindibles para mantener la salud humana. En los últimos tiempos se ha comprobado el papel, de primera línea, que tiene nuestra microbiota intestinal en la puesta a punto de nuestro sistema inmunitario.
Los virus, las bacterias y los hongos, como microorganismos que son, conviven dentro de ese sistema infinitamente más complejo que es el ser humano. Por eso, es lógico pensar que es el ser humano el que actúa sobre el virus y no al revés. Nuestro organismo tiene la capacidad de mantener la homeostasis o equilibrio, y hacer frente a un microorganismo, en el caso de que éste se hubiera vuelto patógeno y facilitador de más desequilibrio.
Los virus sólo se vuelven patógenos cuando hay algún factor ambiental antinatural que los desestabiliza. Y uno de ellos puede ser el abuso de antibióticos o de medicamentos en general.
El ecosistema creado por la Vida, ha previsto que una manera orgánica, haya un equilibrio o armonía entre los microrganismos que son los virus, bacterias y hongos; pero se ha visto que si abusamos de los antibióticos, con los que se destruyen las bacterias, abrimos lo que en ecología se llama un “nicho ecológico”. En el hueco o vacío creado, pueden multiplicarse, sin ningún control, virus y hongos supuestamente patógenos. Un ejemplo de esa relación y reajuste que existe entre los microorganismos nos lo muestra el origen de la penicilina a partir de un hongo. Otro ejemplo lo tenemos en los lactobacilos saludables de la vagina, que cuándo son destruidos por los antibióticos, suelen desarrollarse, sin nada que acote su crecimiento, una especie de hongos, las cándidas, como signo de enfermedad.
En esta relación de microorganismos, la clave está en que nuestro hábitat interno se mantenga lo suficientemente saludable; que seamos conscientes de que la aplicación de las 5 claves de la salud: alimentación sana, respiración consciente, equilibrio movimiento-reposo, expresión emocional y contacto con la naturaleza, son los pilares de nuestro sistema de salud individual.
Máximo Sandín, que ha sido profesor de biología en el Universidad Autónoma de Madrid hasta su jubilación y uno de los exponentes más importantes de una nueva biología, dice que los virus son “cristales”, son absolutamente inertes, están flotando en el aire, están en la tierra y no son susceptibles de provocar daño, a menos que en ese juego externo-interno, encuentren un factor ambiental antinatural que los desestabilice. Pese a ello, como dice Sandin, (con lo que estoy totalmente de acuerdo) escuchamos estos días que se les están asignando cualidades humanas: se les da intención, parecen poseer una clara estrategia de invasión, padecen animadversión ante su propio huésped… es decir, se les atribuye las mismas intenciones y comportamientos que al lado más oscuro del ser humano. ¿Quién sale ganando con esto?
Las verdaderas pandemias
Con esta “creada” pandemia del coronavirus, tapamos las verdaderas pandemias. El pasado año 2019, en España, fueron diagnosticados 270.000 casos de cáncer, y murieron 53.000 personas. El tabaco causó en España en 2018, 52.000 muertes, el 29% de naturaleza cardiovascular. El alcohol provocó en el año 2016, 37.000 muertes en España. El año pasado hubo en nuestro país 525.300 casos diagnosticados de gripe, de los que murieron de gripe (o con gripe) 6.300 personas y 10.000 de neumonía. Entre otros miles y miles de muertes. Esta supuesta epidemia no “matará” tanta gente. Según los centros de control de
enfermedades europeos 8 millones de personas mueren al año por contaminación ambiental en Europa. Según la OMS cada año mueren 8 millones de personas en el mundo por causa del tabaco. Y según la FAO, 6 millones de niños mueren anualmente. Pero estos casos, tan humanamente sangrantes, no se han diagnosticado como pandemias. Según la OMS la gripe ocasiona de 250.000 a 500.000 muertes al año a nivel mundial.
Toda epidemia, por muy grave que sea, siempre tiene el mismo recorrido: parte de un origen (más bien difuso), llega a su pico, desciende y luego desaparece. Las epidemias son especialmente devastadoras en lugares de hambre y guerras; y también donde no hay agua potable, los ríos están muy contaminados o/y el aire se vuelve apenas respirable. Ese es el caldo de cultivo donde se originan las epidemias. Aquí, en nuestro país, las epidemias no tienen su origen en la inanición sino en la sobrealimentación, la contaminación, el estrés, la falta de descanso y el analfabetismo emocional, entre otros.
Divide, aísla y vencerás
Esta pandemia del miedo, tan bien orquestada, está favoreciendo la aparición del pensamiento único: ¡Hay que acabar con el virus! ¡Quédate en casa en beneficio de todos! Llegando a decir que aislarse en casa es la mejor vacuna.
Como la mayoría de nosotros, al inicio de esta “supuesta” pandemia me interesé por estar al día, hasta que me di cuenta que el que menos sabía, más hablaba; y peor aún, creaba opinión, siempre contra el virus. El miedo al contagio del coronavirus, día a día se alimenta de las noticias, TV, radio, periódicos, internet, etc. Por eso es recomendable hacer un “ayuno de noticias”
Aunque creas que con este confinamiento vas a salvar tu vida, estás en un error. El pánico está encorsetando a la sociedad. Estamos en manos de poderes fácticos que controlan detrás del telón y que no les importa destruir si sacan tajada de ello. Ya no hay otros problemas: ni Cataluña, ni los pensionistas, ni la recesión, nada de nada. La individualidad, el individuo ha caído bajo control. El sentimiento de humanidad y el alma de grupo está fuera de lugar.
El escenario de guerra nos mantiene confinados y aislados; apabullados por un lenguaje belicista que se propaga por doquier: hay que luchar contra el coronavirus, combatir al coronavirus, matarlo, destruirlo, arrasarlo, etc. Como un buen “chivo expiatorio”, este coronavirus ha cargado con todas las culpas. Ha provocado además, la toma de unas medidas de emergencia y fuerzas de control que de otra manera, difícilmente, hubieran sido aceptadas por la población general.
El Dr. Juan Gérvas, especialista en epidemiología y salud, es crítico, como lo soy yo, con las medidas de aislamiento impuestas, y no elegidas por consenso. El Dr. Gérvas dice textualmente en Acta Sanitaria: “Desde el principio se han implantado medidas sin fundamento científico, como cuarentenas forzadas de millones de personas, bloqueo de aerolíneas y controles en aeropuertos, cierre de fronteras, suspensión de comunicaciones, uso de mascarillas y otras medidas, con total ignorancia de las dinámicas del pánico”.
En este momento estoy en casa, confinado, en estado de alarma; peor que en lo que en mi juventud llamaban estado de excepción. Pero era otro el que mandaba; decían que era un dictador. Ahora con la excusa del virus, dictan otros. Pero no, no son dictadores; solamente te dictan lo que tienes que hacer… en beneficio de todos (¿o de unos pocos?). Algún día saldrán a la luz los verdaderos hacedores de esta plaga social y los beneficiados por ello.
Todos tenemos en el recuerdo la famosa epidemia de la gripe A, de hace más de 10 años. Según nos decían iban a morir decenas de miles de personas en poco tiempo. Desde mayo de 2009 hasta marzo de 2010 hubo 318 defunciones confirmadas por “virus pandémico”. Tanto revuelo de la gripe A para esto. Tanto miedo y amenaza que ocasionó muchas menos muertes que el tabaco o que el alcohol. No dejes que te inoculen más “historias para no dormir”.
La salud es una conquista personal y social
Ahora más que nunca, se vuelve imprescindible informar de forma realista, sin magnificar o agrandar lo que está ocurriendo. Se está dando un protagonismo desmedido a un virus, cuando el organismo humano es infinitamente más complejo y por ello más dado a mantener su homeostasis o equilibrio. Esta epidemia, en la línea de las últimas epidemias de invierno, no diezmará nuestro país, porque el virus, como mucho, no es más que un eslabón al final de una larga cadena de causas de enfermedad lo creamos o no.
Pero el miedo atenaza, anula, somete…, y una sociedad asustada, retroalimentada por el ambiente psicoemocional y social contaminado en el que nos hallamos inmersos, corre el riesgo de ceder y finalmente entregar su libertad a cambio de una “supuesta” seguridad. Frente a esta posibilidad no me cabe más que volver a recordar que la curación no es un acto médico, es un proceso biológico. No podremos comprar nunca un gramo de salud en una farmacia, ni como un medicamento. La salud no se regala, no se compra, no se vende, la salud es una conquista personal y social.
Estos días estamos absorbiendo, orgánica y psicoemocionalmente, tal cantidad de miedo, sobre todo los niños y niñas, que son los más vulnerables a esto, que quizás el año que viene, la sociedad no ponga ningún tipo de reparo a campañas masivas de vacunación (esperemos que no lleguen a ser obligatorias) en la falsa esperanza de blindarse contra los “virus invisibles”.
Y lo que es realmente visible en esta crisis, es que mucha gente se siente indefensa ante la posibilidad (no la realidad) de que un virus te haga enfermar y que cuando te toca, no puedes hacer nada. Pareciese que la salvación estuviese en el sistema sanitario publico, que como buen padre, es el que vela por todos y tiene todo el poder, y al que todos debemos agradecer, sin hacer crítica, aunque en lo profundo esté en crisis y bancarrota, y a punto de desbordarse por el uso y abuso del mismo.
Nuestra salud no depende del sistema sanitario ni de la industria farmacéutica
Nuestra salud no depende de la industria farmacéutica ni depende del sistema sanitario. En el año 1974, el informe Lalonde, ya mostró que los hábitos de vida tienen un 43% de influencia en la salud, mientras el sistema sanitario (médicos, hospitales, atención de enfermería, etc.) sólo influye en un 11%. Y sin embargo éste se lleva la mayor parte del presupuesto sanitario, en lugar de fomentar una educación para la salud.
Actualmente perseguimos hasta la muerte a todo tipo de microbios, con un exceso de higiene con substancias químicas (a veces más perjudicial que necesario) y medicamentos “anti”, perdiendo de vista que cualquier germen (virus, bacterias, hongos), sólo germina cuando encuentra las condiciones adecuadas para ello. Obviando que quizás también, el abuso de medicamentos, (además de ser la tercera o cuarta causa de muerte), puede provocar alteraciones graves entre los microorganismos, propiciando la aparición de gérmenes más o menos patógenos y/o “mutantes”. Sin tener en cuenta que el miedo, el pánico, la ansiedad, la angustia, la depresión…, provocan un déficit del sistema inmunitario que abre las vías a cualquier infección-inflamanción, que desequilibra aún más el sistema y favorece la aparición de enfermedad.
En vez de convertirnos en cazadores de virus y microbios, convirtámonos en hacedores de nuestra salud y vida. De otra manera ocurrirá lo que muchas veces ha ocurrido: primero te venden la enfermedad y luego te venden la curación; no sólo para este mal, sino para todos tus males. Dentro de poquitos meses tendremos vacunas, no suficientemente probadas, y antivirales para todos… ¿No le conviene todo esto a aquella industria que gana más, cuanto más enfermos hay en el sistema? Lograrán con esto, no solo que se mediquen las personas enfermas, sino que lo hagan las sanas. Una buena manera de aumentar el negocio. Momento de revisar y restaurar
Con la actual crisis, a día de hoy, 19 de marzo de 2020, se ha visto la vulnerabilidad del actual sistema sanitario. Por ello considero necesario una revisión de este sistema de salud que está basado, casi en un cien por cien, en luchar contra la enfermedad en vez de favorecer la salud. Incluso conviene reflexionar sobre el “desde donde” se habla de salud a la población. Muchas veces se vislumbra un cierto aire paternalista, (yo sé, y tu no sabes lo que te pasa”; “tienes que hacer lo que yo te digo que hay que hacer”…) que usan nuestras autoridades. Y si cabe, de paso, renovar el léxico de guerra, que aun hoy se sigue utilizando en la terminología de los medicamentos con todos los “antis”: anti-bióticos, anti-piréticos, anti-inflamatorios, anti-histamínico, anti-diarreico, anti-emético…Sin darnos cuenta cuando le ponemos el anti, le damos más fuerza, más poder, a aquello contra lo que luchamos.
Nuestro sistema médico, anclado en luchar contra la enfermedad, ya hace tiempo que reconoce que, el uso y el abuso de antibióticos está produciendo el grave problema de las resistencias a los antibióticos y la aparición de bacterias “mutantes”. La utilización de virus en cientos de laboratorios en el mundo en terapias génicas (entre ellas la producción de vacunas) o la producción de organismos genéticamente modificados o transgénicos, es una labor de alto riesgo. Si ocurriese cualquier error, (por ejemplo que un gen alterado quede fuera de control y se propague) podría llegar a ser fatal. Mucho peor que la contaminación química es la contaminación genética.
Es el momento de revisar, repasar y restaurar un sistema sanitario en crisis y desbordado. Es momento de pasar del estudio y tratamiento de la enfermedad (patogénesis) a un nuevo paradigma, el estudio y la aplicación de la salud (salutogénesis, en palabra de Aaron Antonovsky). Es momento de implantar una real educación para la salud desde las escuelas infantiles hasta las facultades de medicina y demás profesiones sanitarias. Que de la intervención y la medicación, nos abramos también a la filosofía de Hygea, la diosa griega del arte de curar a través del arte de vivir.
Y para terminar y si tuviese la suerte de que las autoridades me leyesen les diría: con el confinamiento no mataréis al virus, porque es parte del ecosistema al que pertenecemos, la vida, pero estáis a punto de matar las ilusiones de la gente.
Dr. Karmelo Bizkarra Maiztegi Director Médico del Centro de Salud Vital Zuhaizpe
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2019.09.28 21:32 Enchilada_McMustang "El nuevo oscurantismo: La ofensa nuestra de cada día" por Oscar Larroca

El nuevo oscurantismo: La ofensa nuestra de cada día
Óscar Larroca
(Nota publicada en número 52 de "La Pupila")
Historia
"No existe la censura moral, solo la ideológica" Federico Fellini
La censura significa, ni más ni menos, la imposición de límites a la libertad de expresión. Antes bien, esa expresión puede estar habitada por la nobleza o ser denigrante y apologética de delitos. De todos modos, la censura a cualquiera de esas posibilidades expresivas será impuesta por sujetos con poder que han asumido la voluntad de silenciar todas las ideas contrarias a sus intereses, normas o convicciones religiosas. Esas ideas, controversiales y pasibles de ser censuradas se transmiten a través de la oralidad, la escritura o la imagen, siendo las artes (literatura y pintura, principalmente) los blancos preferidos por tiranos de diverso linaje. En efecto, al pincel, la pluma y la voz, se agregó un elemento tutelar: la tijera.
Podemos determinar los distintos tipos de censura en función de quienes la invocan: estatal y directa (como la llevada adelante por genocidas de la talla de Hitler y Stalin), estatal e indirecta (mediante recursos de amparo, decretos y leyes consensuadas en defensa de la minoridad y de una «moral media» pública), religiosa y directa (como la ejercida por la Santa Inquisición), y civil y directa (protagonizada por organizaciones civiles profascistas, organizaciones «familiares» provida, o colectivos de adscripción).
La censura moral estuvo ligada a las religiones monoteístas, las cuales han participado activamente durante siglos en la fiscalización de todo material producido por escritores, artistas visuales y dramaturgos. Así, se hizo tristemente famosa la «hoguera de las vanidades» organizada por Savonarola: un acto pedagógico y purificador hacia el pueblo florentino. Algo análogo a lo que en el transcurso de las centurias otros opresores han hecho usando también hogueras, potros de tormento, campos de exterminio, «justicias infinitas» y «guerras santas».
El argumento más utilizado a la hora de justificar la censura es la ofensa. En la Inglaterra del siglo XIX se pusieron de moda algunos eufemismos y circunloquios bajo ese fundamento. Llegó a ser impensable utilizar en sociedad la palabra leg (pierna), breast o su plural breasts (senos). Para que nadie pensara en las piernas, las de los pianos (piano legs) se disfrazaban con telas, y las patas de las mesas estaban cubiertas con largos manteles. Según el investigador G. Rattray Taylor, era incluso inaceptable preguntarle a una mujer en una cena: «May I serve you a leg of chicken?» («¿Le puedo servir una pierna de pollo?»). Tampoco se podía decir trousers (pantalones), mejor pues: femoral habiliments (prendas femorales).
En los países de habla hispana los rodeos léxicos se emplearon frecuentemente hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX. Los genitales, por obra y gracia del pecado original, se convirtieron en «partes pudendas», «las vergüenzas», «las partes menos honestas» y «las partes». Con la aparición de la censura como institución jurídica, los jueces debieron ser más precisos en la tipificación de las obras que incurrían en esa nueva figura delictiva. En principio, esta obligación legal y política por definir aspectos asociados a la ofensa o la discriminación fue asumida por el trabajo concreto (ad hoc) de los juristas que tienen por cometido trazar los límites de lo que es socialmente aceptable. Hasta el segundo tercio del siglo XX su trabajo consistía, en algunos casos, en determinar si el vello púbico podía ser mostrado en una escena cinematográfica, o cuándo exactamente un pene debía ser declarado en erección.
La Iglesia y el Estado han recorrido un imbricado y azaroso camino desde las persecuciones en tiempos del Imperio romano, pasando por el césaropapismo bizantino, las teocracias y el galicanismo, hasta los modernos Estados-nación, en los que el gobierno asume la totalidad del poder temporal en beneficio de la moral pública y la cohesión nacional por sobre la pluralidad de intereses y credos.
Volviendo al tema de la censura moral, en 1930, la Asociación de Productores Cinematográficos de Estados Unidos (MPPA) aprobó un código pudoroso, más conocido como Código Hays por el nombre de uno de sus mentores intelectuales, Will H. Hays, y conocido también como «La censura cinematográfica de Hollywood». Su marco regulatorio fiscalizaba las siguientes temáticas: crímenes, blasfemias, alcohol, danza, y, por cierto, el vestuario, la sexualidad y el desnudo. Hasta 1956 el código permaneció inalterado, pero entre ese año y 1963 tuvo sus modificaciones, inevitables, hasta su desaparición definitiva.
Medio siglo más tarde, la censura regresa de la mano de grupos que fomentan la corrección política y la defensa a todo aquel espectador que exprese haber padecido algún tipo de ofensa. Curiosamente, esos grupos pertenecen a movimientos políticos organizados vinculados a la izquierda, a la inversa de lo que sucedió históricamente donde los perseguidores estaban vinculados a corporaciones derechistas. Esta voluntariosa disposición de purificar de la plaza pública a los ofensores en nombre de «la verdad», se parece demasiado a la ideología totalitaria, hoy ejecutada por quienes ayer estaban comprometidos con la emancipación del sujeto. Obsérvese que estos colectivos progresistas son muy abiertos ante aquellas obras artísticas que evoquen el sadomasoquismo, la ingesta de drogas, la promiscuidad o la genitalidad (lo cual, en principio, habla acertadamente de quien no antepone «lo moral» por encima de la estética). A decir verdad, no manifiestan demasiados reparos ante la representación de la crudeza, la performance violenta o la pornografía. Solo disparan sobre la producción simbólica, por ejemplo, cuando el relato ofende a una raza (por ausencia, por contexto o por humor) o cuando ofende a la mujer (si el personaje es demasiado femenino, estereotipado o sumiso). También colocarán la mira sobre el autor de acuerdo a las acciones que llevó adelante en su vida privada.
“Dibujitos animados racistas y machistas”
Algunos colectivos afines a las minorías étnicas pidieron a Netflix que retire de su grilla la serie Friends, por considerarla racista y misógina. Al mismo tiempo aterrizaron en Hollywood para exigir a la industria del cine que incluya, para la elaboración de sus personajes de ficción, la diversidad racial, antropomórfica y sexual. Hay series para adolescentes como Popular (cuyo autor es Ryan Murphy, el libretista de Glee) en la que sus personajes son negros, coreanos, indios, latinos y descendientes de las tribus nativas de Norteamérica. También hay una cuota para adolescentes petisos (Zoey 101, de Nickelodeon) y otra para individuos transexuales. La señal FOX Premium anunció el comienzo de Pose, la primera serie subtitulada al español con lenguaje inclusivo («nosotres», «estimades amigues», etcétera). En Netflix sobreabundan los documentales apologéticos sobre drogas y las series con personajes homosexuales, pero al mismo tiempo la empresa cuenta con un «coordinador de intimidad» (un eufemismo para esquivar la palabra «censor»).
Con respecto a la «visibilización de la diversidad», esta no pasa por llevar a la ficción un personaje de cada etnia, género, cultura o talla corporal. La literalidad es patrimonio de la realidad (o de una parte de ella) pero no es un atributo de la ficción. Precisamente, esa cercanía con lo real ha provocado que algunos espectadores confundan simulacro con realismo, ficción con literalidad y humor con blasfemia. A tal punto que varios jóvenes estadounidenses exigieron a las autoridades de FOX y a los guionistas de la serie animada Los Simpsons que suprimieran de la serie al personaje Apu por considerarlo un estereotipo ofensivo hacia la raza india. Es decir, por un lado, existe un reclamo para que se habilite una cuota étnica y racial, pero por otro lado, si los guionistas incurren en alguna «broma cruel» (el italiano mafioso, el policía corrupto, el clérigo pedófilo, el indio lleno de hijos, la mucama mexicana) se evoca la etiqueta de la ofensa y se exige su retiro. En el año 2019, la empresa Disney decidió eliminar de Toy Story 2 una escena donde asoma un aparente hecho de acoso sexual. La escena transcurre dentro de la caja donde se encuentra Oloroso Pete y dos muñecas Barbie. Esto es lo que dice el muñeco: «Ustedes dos son de verdad idénticas. Puedo conseguirles un papel en Toy Story 3». Tras esta frase, el personaje mira a la cámara y advierte que lo están grabando: «Perdón. ¿Es la toma? Bueno, chicas. Fue un verdadero gusto. Y cuando quieran que les dé consejos de actuación será un placer ayudarlas». La escena hace referencia a lo que en Estados Unidos se conoce como casting coach, o «casting sábana» en el Río de la Plata, acoso denunciado por muchas actrices.
“Libros machistas para niños”
Una escuela pública de la localidad española de Sarriá (Barcelona) ha retirado de su biblioteca 200 títulos porque no son del agrado de los defensores de esta nueva agenda de derechos. «Cuentos emblemáticos como La leyenda de San Jordi, Caperucita roja o La bella durmiente son ejemplares de historias tóxicas en perspectiva de género». La censura se ha llevado a cabo después de un «análisis exhaustivo de su contenido» […] «Se ha concluido que la mayoría de los personajes femeninos son secundarios y se les atribuyen tareas de cuidados o maternidad o tienen roles relacionados con el amor» (sic). De hecho, solo el 11 % de los libros han sido considerados «positivos en perspectiva de género». Vale entender que estos personajes «positivos» carecen de relieve y conflictos: no tienen, por ejemplo, atributos vinculados al cuidado doméstico (de hermanos o ancianos), ni están vinculados a la maternidad («un estereotipo impuesto por el patriarcado y la heteronorma», dicen). La institución alega que «los cuentos que son sexistas pueden contribuir, a la larga, a actitudes machistas o, incluso, de violencia de género». Es decir, si un niño lee el «sexista» La bella durmiente, puede provocar que acabe siendo un maltratador de mujeres.
La crítica literaria española Ana Garralón se pregunta qué harán con los títulos censurados: ¿Acaso quemarlos, como hacían los nazis y los comunistas con los libros que consideraban incorrectos? La Constitución española ampara en su Artículo 20 el derecho a la creación literaria y prohíbe expresamente la censura previa, por lo que los censores se apresuraron a precisar que Caperucita roja finalmente no sería retirado, «si bien no había pasado el test» (sic).
Para Garralón, censurar libros destinados a los niños es una práctica tan arcaica como la historia del libro y de la pedagogía. A fines de la década de 1990 varios lectores se quejaron de que en el bestseller ¿Dónde está Wally? «aparecía una mujer en topless». Un poco de escándalo fue suficiente para «vestirla» en su siguiente tiraje de imprenta. Todo este control y amenazas veladas repercuten en los hacedores de libros: escritores, editores e ilustradores. La ambigüedad, necesaria en la literatura, empieza a evaporarse. El humor, que se basa en la parodia y en ridiculizar, es uno de los grandes ausentes. Y nadie quiere que le acusen de ofender a los demás.
En la década de 1980 se comenzó a utilizar en una universidad estadounidense el término «políticamente correcto» para evitar las ofensas, acaso como un reflote involuntario de los eufemismos creados por los ingleses a mediados del siglo XIX. En lugar de decir «negro» se debe decir «persona de color» o «afroamericano», entre otras recomendaciones de un muy extenso listado que busca suavizar los calificativos considerados como humillantes. En 1990, el comediante estadounidense James Finn Garner publicó un libro donde aplicaba esta norma. El volumen se tituló Cuentos infantiles políticamente correctos. El de Caperucita roja comienza así: «Érase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja, que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, sino porque ello representaba un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad.»
Garralón observa que la literatura en general y los libros para niños en particular se empiezan a leer bajo una mirada hipersensible. Blancanieves es considerada inmoral por convivir con siete enanitos y, desde luego, se persigue a las princesas por perpetuar «modelos patriarcales» (excepto las que se «deconstruyen»: no se depilan las axilas y eructan). Como se sabe, paralelamente a la censura ejercida por «otro más poderoso» debemos considerar la autocensura: reflejo voluntario o involuntario en el autor como consecuencia de estos sojuzgamientos sociales. Por lo tanto ¿cómo escribir sin temor ante esa vigilancia en un mundo que está leyendo todo de manera literal?
En Alemania, un clásico como La pequeña bruja, de Otfried Preussler, está siendo revisionado para que se suprima del texto a dos personajes: un niño disfrazado de esquimal y otro de niño negro. La editorial negocia duramente con los herederos, quienes se defienden diciendo que el autor no era racista. Pero eso no será relevante: la policía del pensamiento tendrá la última palabra.
No importa la procedencia del escritor ni lo que hayas escrito, dice Garralón. Si el autor osó escribir la palabra «negro» para referirse a un personaje de piel negra, toda su obra será cuestionada. Los valores estéticos no son tomados en cuenta. Cada grupo, además, tiene una legión de «escritores» que inspeccionarán los cuentos (los libres de derechos de autor) para readaptarlos según sus consignas. El caso más reciente es una versión de El Principito, titulado La Principesa. Las autoras indican que, además de ser una traducción de género, «se reescribe con una mujer protagonista que viaja a planetas donde los oficios son desempeñados indistintamente por hombres y mujeres, donde los animales reciben un trato más amable que en la obra original y la rosa se ha transformado en un clavel» (sic). No es posible imaginar qué cosa podría haber respondido Antoine de Saint-Exupéry ante la frase «…los animales reciben un trato más amable que en la obra original…».
“Arte machista para adultos”
Hasta aquí, un ligero resumen de lo que acontece en el mundo editorial. ¿Pero qué sucede con aquellos artistas que nos han legado una obra artística extraordinaria pero sus vidas privadas son objeto de condena? En los últimos dos años, Gustave Courbet, Auguste Rodin, Pablo Picasso, Charles Dickens, Albert Einstein, James Joyce, Steve McQueen, Robert Crumb, Mick Jagger, Morgan Freeman, John Belushi, Quentin Tarantino, Jorge Lanata, Alfredo Casero, Ricardo Darín y Osvaldo Laport han sido algunos de los muchos creadores, políticos, actores, periodistas y hombres de ciencia señalados como misóginos.
En el Reino Unido, la Manchester Art Gallery retiró una pintura del prerrafaelista William Waterhouse, Hilas y las ninfas (1896), para «abrir un diálogo en torno al papel de la mujer en el arte». En España, doce mil personas firmaron un manifiesto para que se retirara de una muestra transitoria la pintura Térèse soñando (1938), de Balthus: una jovencita que deja ver, de manera provocativa, su ropa interior.
La lista no se detiene allí. Woody Allen ha sido descalificado como depravado y señalado como un sujeto execrable que mantuvo una relación incestuosa con su hija adoptada, mientras Kevin Spacey fue denunciado como acosador. El documental Leaving Neverland (Dan Reed, 2019) aborda en sus casi cuatro horas de duración los abusos sexuales perpetrados por Michael Jackson. Si bien todas estas conductas deben ser evaluadas y condenadas en los estamentos legales correspondientes, los activistas intentan desplazar el repudio hacia las creaciones artísticas de los acusados. Así, los detractores han presionado a las instituciones culturales, sellos cinematográficos y cadenas de distribución para que las obras de los nombrados fueran quitadas de las galerías (Pablo Picasso), se les rescindiera sus contratos cinematográficos (Woody Allen, Kevin Spacey) o se los purgara de alguna serie de dibujos animados (Michael Jackson). Resta saber quiénes son los mentores principales que —acechando bajo el argumento del oprobio y las prendas de la diversidad— contribuyen con cuantiosos recursos económicos para que toda esta cacería planetaria sea simultánea, sistemática y organizada.
“Racismo”
En mayo del año 2019, la escuela secundaria George Washington de la ciudad de San Francisco decidió invertir 600.000 dólares para destruir una serie de trece murales que cubren 150 metros cuadrados y narran la historia del primer presidente estadounidense, George Washington. El autor de las obras, Victor Arnautoff, fue un artista soviético que había emigrado a Estados Unidos y que en la década de 1930 pintó murales en edificios públicos para la Administración de Trabajo del gobierno, un proyecto de Franklin Roosevelt para darle empleo a artistas desempleados por la Gran Depresión. En los murales de Arnautoff, Washington les da órdenes a sus esclavos, los exploradores matan indios y el prócer aparece rodeado de sirvientes.
La escuela eliminó esas pinturas, no porque defiendan la idea de un prócer impoluto, sino porque «la presentación de minorías solo como víctimas es una agresión a nuestro alumnado. Queremos brindarles a nuestros alumnos un ambiente seguro» (sic).
En Uruguay, en el año 2018, se suscitó una polémica a propósito de un cartel en el que se muestra a una mujer negra amamantado a un bebé blanco. El afiche respondía a la convocatoria anual que hacen los organizadores de la fiesta de la Patria Gaucha, en Tacuarembó. El MIDES, a través de la ministra Marina Arismendi, lo consideró «racista y retrógrado» («Nos atrasa un siglo y medio», dijo la ministra). Del mismo modo que alguien podría haberse visto afectado por alguna razón genuina (tatarabuelos negros y esclavos), también se podría ver un homenaje a la relación desinteresada entre una nodriza y un niño que necesitaba alimento. Se podrá refutar que quienes así opinan tienen una mirada ingenua y pastoril a propósito del sufrimiento que padecieron los esclavos. Sin embargo, podría haber tanto racismo en quien pide que se retire la figura de la mujer negra, como en quien utilizó la estampa de la misma mujer para promover un evento folclórico.
La Diputada por el Partido Nacional, Gloria Rodríguez Santo (una legisladora de piel negra), escribió lo siguiente: «Es en esa imagen del “ama de leche”, quizás por nuestro orgullo de ser afrodescendientes, que vemos un mensaje mucho más profundo y positivo que a la época o a las prácticas nefastas a las que pueda retrotraer.»
En Londres, la guionista británica Karla Marie Sweet se quejó de que no entendía la ausencia de actores negros en la exitosa serie de HBO Chernóbil, basada en la tragedia ocurrida en 1986 en la central nuclear de la Ucrania soviética. Sweet explicó en Twitter que se sentía «decepcionada» al ver «un programa exitoso con un elenco masivo» que invisibiliza a «las personas de color» (sic). En respuesta, uno de los comentaristas le respondió: «No había personas “de color” porque en esa zona de la ex Unión Soviética el tipo racial predominante es el blanco-rubio». Luego de ese intercambio, la guionista restringió el acceso a su cuenta. Pero, como señalé más arriba, la censura está dirigida no solo a la obra, sino también a sus autores. Si esos creadores, además, tienen un oscuro pasado en sus vidas privadas, tanto mejor. En este momento de revisionismo, un grupo de historiadores descubrió —hurgando en documentos y testimonios de su biografía— que Mahatma Gandhi llegó a abrazar el racismo durante su juventud. El objetivo es desacreditar sus acciones y echar por tierra su consagración como sujeto pacifista y líder de masas.
“Ciencia racista y misógina”
Según relata el crítico Jorge Barreiro, un grupo de estudiantes de la Universidad de las Artes de Filadelfia pidió que no se dejara hablar, y que se despidiera, a la profesora —y feminista— Camille Paglia, una de sus académicas más prestigiosas, por sus críticas al feminismo hegemónico, a la teoría posmoderna del constructivismo sociocultural —personificado, según ella, en Foucault y Derrida— y a su oposición a la discriminación positiva en favor de las mujeres por considerarla una forma de minusvalorarlas. El rector se negó, finalmente, a las pretensiones censoras de los estudiantes. En algunas universidades australianas las carreras de los astrónomos y astrofísicos no dependen solo de sus méritos académicos, sino también de sus identidades personales —varón, blanco y heterosexual corren últimamente con desventaja— y de sus antecedentes en asuntos de «diversidad». Para aspirar a cargos y recursos —en astronomía— se exige al interesado que escriba una «declaración sobre diversidad» (sic).
A la psicóloga y socióloga estadounidense Linda Gottfredson le cancelaron una conferencia en la Universidad de Gotemburgo por sostener cosas tan «inauditas» como que hay evidencia de que algunas pautas conductuales no obedecen solo a construcciones sociales, sino también a factores genéticos. Se le comunicó que su invitación había sido anulada debido a las protestas de otros investigadores que sostenían que «las conclusiones no igualitarias» de Gottfredson contravenían las normas éticas del organizador. Pero la coerción hacia quienes piensan distinto no se suscita solo con la ciencia; el oscurantismo también afecta a principios democráticos y de igualdad largamente arraigados en nuestra tradición republicana, como la presunción de inocencia, el derecho a un juicio imparcial, y a la libertad de creación artística, que ya se suponía a resguardo de los imperativos religiosos o morales. La carrera académica del profesor y abogado Ronald S. Sullivan Jr., el primer decano negro de la historia de Harvard, llegó a su fin cuando las autoridades de la universidad anunciaron que no le renovarían su mandato. Su pecado fue el de haberse sumado al equipo de defensa de Harvey Weinstein, el productor de Hollywood acusado de abusos sexuales y que disparó la creación del movimiento #MeToo. Los estudiantes consideraron que Sullivan «ya no era de fiar como académico» (sic). Se deduce que, para las autoridades de Harvard, una conquista civilizatoria como la presunción de inocencia —rubricada en la Constitución— y el derecho a disponer de abogados defensores, son meros detalles que deben sacrificarse en el altar de la lucha contra el sexismo.
Hay muchos más ejemplos de descalificación moral hacia los científicos «heréticos». La prueba más categórica es la reciente creación de la revista Journal of Controversial Ideas, para que los académicos que escriben sobre temas controvertidos (¿habrá algún tema científico que no haya sido controvertido en algún momento?) puedan publicar… anónimamente. Entiéndase bien: se está empujando a quienes tienen el genuino derecho a discrepar a que lo hagan, pero desde las sombras.
Uno de sus promotores, el profesor de filosofía de la Universidad de Oxford, Jeff McMahan, recordó que «Las amenazas de fuera de la universidad suelen provenir más de la derecha. Las amenazas a la libre expresión y a la libertad académica en el seno de la universidad suelen provenir de la izquierda».
Según Barreiro, sobre el clima intelectual imperante en la facultad de Ciencias Sociales de Uruguay, el profesor Nicolás Trajtenberg ha llegado a sufrir la estigmatización y la descalificación de quienes no adhieren a las corrientes de la izquierda identitaria hegemónica. Cualquiera que se atreva a desafiar el canon —marxismo cultural, feminismo de género y políticas identitarias en general— es tachado de sexista, racista, homófobo, islamófobo o «neoliberal» —incluso fascista, llegado el caso— porque, cuando se va escaso de argumentos, no hay mejor recurso que la descalificación ad hominem, previa alegación de ofensa. La advertencia para los futuros investigadores es clara: hay temas «sensibles» que no conviene abordar. No decir en público lo que se piensa en privado por temor al descrédito o el estigma es una decisión bastante corriente. Esto erosiona la libertad académica y de expresión en general, el progreso del conocimiento y hasta algunos principios básicos del orden democrático. Todo hallazgo científico —tanto de las ciencias naturales como de las sociales— debería ser impugnado, contradicho o cuestionado. ¿Por qué no refutar a Carl, a Paglia, a Gottfredson y a Sullivan? ¿Qué mal podría derivarse de confrontar ideas rivales?
Los ya célebres «espacios seguros» que reclaman los estudiantes en los campus anglosajones no refieren solo al acoso sexual o a que las autoridades eliminen «murales ofensivos». Un «espacio seguro» es también aquel en el que el educando se halla «a resguardo de las ideas que le hacen mal» (sic). Por tanto, esas ideas se suprimen.
Corolario
La idea de ficción, que madura en la Europa medieval con la eclosión de la novela, se ha quebrantado de forma grave en el siglo XXI, lo cual atenta contra su sentido de existencia. Hoy, si esa ficción quiere dar lucha por su libertad —en el debido marco del respeto y de lo que se supone se debe interpretar por humor o estereotipo—, deberá enfrentarse a dudosas adaptaciones, modificaciones, y formar parte de listas negras o escraches. Hace un tiempo anduvo circulando en las redes sociales un listado de «las diez canciones más misóginas de la música uruguaya» (sic). En el podio se hallaba el tema La hermana de la coneja (Jaime Roos/ Raúl Castro), pero las más cuestionadas siguen siendo las letras de tangos. «El tango no ha ofrecido una imagen de mujer autónoma y de avanzada, sino que tiene un claro componente machista y paternalista en sus letras, pero queremos otro tango» (sic), reclamó la senadora uruguaya Constanza Moreira, volviendo a confundir ficción con literalidad y testimonio histórico con ofensa y culpa social.
Varios observadores han advertido que en la historia contemporánea, quienes mejor han aplicado la lógica de estas acciones censoras, han sido aquellos regímenes donde universidad pública, partido y Estado son uno solo.
En suma, cuando las estructuras de poder aspiran a la prolongación inerte de sus dogmas, el artista y su obra terminan impugnados o directamente eliminados. A ese artista entonces se le teme, como se le temió a Masaccio, a Klimt, a Bellmer, a Manet, a Zola y a Onetti. Varios de ellos, expatriados o encarcelados. El humor, el arte, la libertad de expresarse fundada en la lengua «convencional» y —sobre todo— en la capacidad de simbolizar, se arrojan a la censura. Así como el Ku Klux Klan ordenó una fogata con discos de los Beatles en Texas en 1966, los nuevos emisarios del oscurantismo procuran arrojar a una nueva hoguera las obras que no se ajustan a los parámetros de sus agendas progresistas.
En consecuencia, la censura contra un arte que no se aviene a sus esquemas siembra el desprecio por el arte y la cultura, elimina el diálogo, fomenta la intolerancia y promueve la violencia. Será el triunfo de una literalidad plana bajo el cercenamiento a las libertades. Será, en nombre de la ofensa, el triunfo del fascismo.
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2019.08.29 21:54 Pepe-Argento [Mega Thread] Origen de palabras y frases argentinas

Estimados rediturros, en base al post del usuario que hoy descubrió la etimología de Michi (gato), vengo a hacerles entrega del thread que se merecen aquellas personas curiosas.
Seguramente faltan varias palabras pero dejo las que fui recolectando. ----
A CADA CHANCHO LE TOCA SU SAN MARTÍN.
Alude al 11 de noviembre, día de San Martín de Tours, patrono de Buenos Aires, que se celebra comiendo lechón. Significa que a todos les llega en algún momento la compensación por sus buenos o malos actos.
A SEGURO SE LO LLEVARON PRESO.
Viene de Jaén, España, donde los delincuentes eran recluídos en el Castillo de Segura de la Sierra. Originalmente se decía `a (la prisión de) Segura se lo llevaron preso`, que advertía de no robar, para no terminar en Segura. Hoy significa que nadie está libre de alguna contingencia.
AL TUN TÚN.
Con la expresión `al tun tún`, los paremiólogos no se ponen de acuerdo: para unos deviene de `ad vultum tuum`, que en latín vulgar significa `al bulto`, y para otros, es una voz creada para sugerir una acción ejecutada de golpe. De cualquier forma, hoy `al tun tun` indica algo hecho sin análisis ni discriminación.
ANANÁ.
Es una fruta nativa de América del Sur, deliciosa, decorativa y habitualmente asociada con los climas tropicales. El vocablo ananá proviene de nana, que en guaraní significa perfumado. Y fueron los colonizadores portugueses quienes adaptaron esta voz original guaraní para acercarla al modo en que hoy la usamos en la Argentina. Otra de sus nominaciones, piña, se debe a Cristóbal Colón, quien al verla por primera vez (en 1493, en la isla de Guadalupe) pensó erróneamente que había encontrado un tipo de piñón de pino.
ATORRANTES.
Lo de `atorrantes` viene de principios del siglo pasado, cuando colocaron unos grandes caños de desagüe en la costanera, frente a la actual Casa de Gobierno, en lo que hoy es Puerto Madero. Éstos tenían la leyenda `A. Torrant et Cie.` (nombre del fabricante francés) bien grande a lo largo de cada segmento de caño, y estuvieron casi más de un año hasta que, por fin, los enterraron. Mientras tanto `se fueron a vivir a los caños` cuanto vago, linyera y sujetos de avería rondaban por la zona y así surgió este dicho. Cuando la gente se refería a las personas que vivían en esos caños, los llamaban "A-Torran-tes". Más adelante se llamó así a toda persona vaga o de mal comportamiento.
BACÁN.
Aunque casi ya no se emplea, podemos escuchar esta palabra en muchísimos tangos de comienzos del siglo XX. “Mina que de puro esquillo con otro bacán se fue”, dice la letra de Ivette, compuesta por Pascual Contursi. “Hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta”, reza Mano a mano, el clásico de Celedonio Flores. Del genovés baccan (jefe de familia o patrón), el término alude a una persona adinerada, elegante, amante del buen vivir y acompañó un fenómeno social: el surgimiento de la clase media y la figura del hombre capaz de darse ciertos lujos y exhibirlos.
BANCAR.
Con frases como “Yo te banco” o “No te banco más”, bancar es uno de los verbos que más usamos los argentinos para expresar si aguantamos, toleramos o apoyamos a algo o alguien. El origen del término es bastante discutido. Algunas opiniones señalan que alude al banco en el que nos sentamos, en el sentido de que este soporta nuestro cuerpo. Sin embargo, otros argumentan que se trata de una expresión popularizada gracias a los juegos de azar. Es que “bancame” era la súplica que hacían los apostadores a los responsables de la banca en los casinos.
BARDO.
Esta voz comenzó a utilizarse en la década del 80 y se propagó rápidamente, incluso con su verbo derivado: bardear. Se aplica para indicar la ocurrencia de problemas, líos, desorden o embrollos. Para algunos es una especie de “lunfardo del lunfardo” porque se trata de una simplificación del término balurdo, otra locución coloquial que tomamos del italiano (balordo: necio o tonto). Así que están avisados: la próxima vez que digan que algo “es un bardo”, sepan que del otro lado del océano pueden interpretar que se refieren simplemente a una tontería.
BERRETÍN.
Una obsesión, un capricho, una esperanza acariciada sin fundamento racional… eso es un berretín. De origen genovés, donde beretín alude a una especie de gorro o sombrero, la creatividad popular nombró así a los deseos intensos que llevamos en la cabeza. El tango supo recoger esta palabra. Por ejemplo, Niño bien arranca: “Niño bien, pretencioso y engrupido, que tenés el berretín de figurar”. Esta voz, hoy casi en desuso, también llegó al cine. En 1933 se rodó Los tres berretines, la segunda película argentina de cine sonoro que narraba tres pasiones porteñas: fútbol, tango y cine.
BOLÓ.
Sin lugar a dudas, boludo es una de las palabras que identifican a los argentinos y que más transformó su sentido a lo largo de las últimas décadas. De ser agresiva e insultante, se convirtió en una expresión inocente y típica empleada para llamar la atención del otro. En la provincia de Córdoba evolucionó de tal modo que terminó teniendo una sonoridad totalmente diferente: boló. Y la frase “¿Qué hacé’ boló?” podría ser perfectamente el saludo entre dos cordobeses que se tienen la más alta estima.
BOLUDO [Mención especial].
Convertida en un verdadero clásico argentino, boludo (y sus derivados, boludez, boludeo, boludear) fue mutando su significado a través del tiempo.
En el siglo XIX, los gauchos peleaban contra un ejército de lo que en aquella época era una nación desarrolla como la española.
Luchaban contra hombres disciplinados en las mejores academias militares provistos de armas de fuego, artillería, corazas, caballería y el mejor acero toledano, mientras que los criollos (montoneros), de calzoncillo cribado y botas de potro con los dedos al aire, sólo tenían para oponerles pelotas, piedras grandes con un surco por donde ataban un tiento, bolas (las boleadoras) y facones, que algunos amarraban a una caña tacuara y hacían una lanza precaria. Pocos tenían armas de fuego: algún trabuco naranjero o arma larga desactualizada.
Entonces, ¿cuál era la técnica para oponerse a semejante maquinaria bélica como la que traían los realistas? Los gauchos se formaban en tres filas: la primera era la de los "pelotudos", que portaban las pelotas de piedras grandes amarradas con un tiento. La segunda era la de los "lanceros", con facón y tacuara, y, la tercera, la integraban los "boludos" con sus boleadoras o bolas. Cuando los españoles cargaban con su caballería, los pelotudos, haciendo gala de una admirable valentía, los esperaban a pie firme y les pegaban a los caballos en el pecho. De esta forma, rodaban y desmontaban al jinete y provocaban la caída de los que venían atrás. Los lanceros aprovechaban esta circunstancia y pinchaban a los caídos.
En 1890, un diputado de la Nación aludió a lo que hoy llamaríamos "perejiles", diciendo que "no había que ser pelotudo", en referencia a que no había que ir al frente y hacerse matar. En la actualidad, resemantizada, funciona como muletilla e implica un tono amistoso, de confianza. El alcance del término es tan grande que, en el VI Congreso de la Lengua Española, realizado en 2013, el escritor argentino Juan Gelman la eligió como la palabra que mejor nos representa.
BONDI.
A fines del siglo XIX, los pasajes de tranvía en Brasil llevaban escrita la palabra bond (bono en inglés). Por eso, las clases populares comenzaron a referirse al tranvía como bonde (en portugués la “e” suena como nuestra “i”). A partir de entonces, el recorrido del vocablo fue directo: la trajeron los italianos que llegaban desde Brasil y, cuando el tranvía dejó de funcionar en Buenos Aires, se convirtió en sinónimo popular de colectivo.
CAMBALACHE.
Es el título del emblemático tango escrito por Enrique Santos Discépolo en 1935. Pero, ¿sabés qué significa exactamente esta palabra? Originalmente deriva del verbo cambiar y en nuestro país se utilizó para nombrar a las antiguas tiendas de compraventa de objetos usados. Este es el sentido que se le da en el tango cuando dice: “Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remache, vi llorar la Biblia junto al calefón”. Por eso, el significado se transformó en sinónimo de desorden o mezcla confusa de objetos.
CANA.
Existen diferentes versiones para explicar cómo surgió este vocablo que en lunfardo significa unívocamente policía. Una dice que proviene de la abreviatura de canario, que se empleaba en España para designar a los delatores. Aunque la historia más extendida lo ubica en el idioma francés, del término canne, y alude al bastón que portaban los agentes del orden. Como sea, cana pasó a nombrar a la policía y, más tarde, se empleó como sinónimo de cárcel (“ir en cana”). Hoy también se utiliza la expresión “mandar en cana” para decir, con picardía, que dejamos a alguien en evidencia.
CANCHA.
Apasionados por el deporte, los argentinos repetimos frases que ya forman parte de nuestra genética. “El domingo vamos a la cancha” es una de ellas. Como es sabido, cancha es el espacio que se destina a eventos deportivos y, en ocasiones, a algunos espectáculos artísticos. Pero lo que pocos conocen es que esta palabra proviene del quechua, lengua originaria en la que kancha significa lugar plano. La acepción que en la actualidad le damos a esta expresión llegó con la práctica de la lidia de toros y pronto se expandió a todos los deportes.
CANILLITA.
El origen de esta palabra es literalmente literario. La voz se toma de Canillita, una pieza teatral escrita por Florencio Sánchez en los primeros años del siglo XX. El protagonista es un muchacho de 15 años que trabaja en la calle vendiendo periódicos para mantener a su familia. Como sus piernas son muy flaquitas y lleva unos pantalones que le quedaron cortos por los que asoman sus canillas, lo llaman Canillita. Desde 1947, el 7 de noviembre se celebra el Día del Canillita en homenaje a la muerte del gran escritor uruguayo, autor de otra obra emblemática M’hijo el dotor.
CATRASCA.
Puede que, a menudo, muchos de los que utilizan esta palabra para referirse socarronamente a las personas torpes o propensas a los pequeños accidentes no tengan cabal idea de su significado literal. Sucede que esta expresión se establece como síntesis de la frase “Cagada tras cagada”. En la Argentina, se hizo popular en 1977 a partir de la película El gordo catástrofe, protagonizada por Jorge Porcel, quien personificaba un hombre que vivía de accidente en accidente y al que todos llamaban Catrasca.
CHABÓN.
Desde el tango El firulete, de Rodolfo Taboada, que dice “Vos dejá nomás que algún chabón chamuye al cuete y sacudile tu firulete…”, hasta After chabón, el último disco de la banda de rock Sumo, esta voz del lunfardo se instaló en la cultura argentina como sinónimo de muchacho, tipo o pibe. El término deriva de chavó (del idioma caló, usado por el pueblo gitano), que significa joven, muchachuelo. De allí provienen, también, algunas variantes como chavo y chaval, empleadas en diferentes países de habla hispana.
CHAMAMÉ.
La palabra chamamé proviene del guaraní chaá-maì-mé (“estoy bajo la lluvia” o “bajo la sombra estoy”). Según Antonio Sepp, musicólogo jesuita, los nativos se reunían bajo un enorme árbol y, en forma de ronda, hablaban y cantaban ordenadamente a lo largo de la noche; respetaban así la sabiduría de los años, sin negarles un lugar a los más jóvenes. Muchas veces terminaban danzando y desplazándose como en un rito de adoración o gratitud. Es en esos espacios de encuentro donde se cree que nació el chamamé, esa marca de identidad musical de la Mesopotamia.
CHAMIGO.
La oralidad reunió che y amigo en un solo término para dar origen a una tercera palabra: chamigo. En este caso, el vocablo che proviene del guaraní, y no del mapuche ni del valenciano, donde tiene otros significados. En guaraní, che es el pronombre posesivo mi, y por eso chamigo quiere decir mi amigo o amigo mío. Esta voz se emplea en Chaco, Corrientes, Misiones y Entre Ríos, provincias donde la cultura guaranítica tiene mayor peso. “El chamigo es algo más que lo común de un amigo, es esa mano que estrecha con impulso repentino”, canta el chamamecero Antonio Tarragó Ros.
CHANGO.
En el noroeste se usa la palabra chango, o su diminutivo changuito, como sinónimo de niño o muchacho. El término deriva de una voz quechua que significa pequeño. Una zamba dice “Cántale, chango, a mi tierra, con todita tu alma, con toda tu voz, con tu tonadita bien catamarqueña; cántale, changuito, lo mismo que yo”. Nieto, Farías Gómez y Spasiuk son solo tres de los Changos que ha dado el folklore argentino y que llevan este vocablo como apodo, indisolublemente unido a su apellido.
CHANTA.
Se trata de la abreviatura de la voz genovesa ciantapuffi, que significa planta clavos; es decir, persona que no paga sus deudas o que no hace bien su trabajo. Pero en nuestro país, cuando le decimos chanta a alguien, nos referimos a que no es confiable o creíble, que es irresponsable o no se compromete. Aunque también se asocia a la picardía si se emplea para nombrar a aquel que finge y presume cualidades positivas. En otras palabras, un chanta sería un charlatán, un chamuyero. En cambio, “tirarse a chanta” es abandonar las obligaciones o, como se dice en la actualidad, “hacer la plancha”.
CHAUCHA Y PALITO.
Se estima que esta frase nació en nuestro campo y se la usa para referirse a algo de poco beneficio económico o ínfimo valor. El palito alude al de la yerba que flota en el mate mal cebado: aquello que no sirve, que está pero molesta. En el caso de chaucha refuerza el sentido: para el gaucho, básicamente carnívoro, la chaucha era un vegetal sin importancia, barato, del que prefería prescindir. Además, en tiempos de la colonia, chaucha se denominaba una moneda de poco valor. Como decir “poco y nada”, pero referido unívocamente al valor monetario.
CHE.
Es una de las palabras que más nos identifica en el mundo. Casi como una seña personal. La usamos para llamar la atención del otro, para quejarnos o simplemente como interjección. La historia más difundida sostiene que es una voz mapuche que significa gente. Sin embargo, otra teoría señala que proviene de Valencia (España), donde le dan usos similares a los nuestros. Ernesto Guevara, ya que de Che hablamos, debe su apodo a la recurrencia con que empleaba la muletilla en su discurso coloquial.
CHORIPÁN.
A mediados del siglo XIX, los gauchos que habitaban las zonas rurales del Río de la Plata dieron origen a una de las minutas que más caracteriza los domingos de los argentinos: el choripán. El término, que es un acrónimo de chorizo y pan, nació en los tradicionales asados gauchescos cuando comer una achura entre dos trozos de pan empezó a ser costumbre. Hoy, a esta denominación que ya es un símbolo identitario de nuestro vocabulario, se le acoplaron dos sándwiches más: vaciopán y morcipán.
COLIFA.
Colifa es un término muy popular que empleamos para expresar, con cierta ternura, que alguien está loco, piantado o rayado. Aunque el sentido común nos lleva a pensar que proviene del término colifato, los estudiosos explican que coli deriva del vocablo italiano coló (que significa, justamente, chiflado). A su vez, colo es loco al vesre ()al revés en lunfardo). Entonces, colifato, y su apócope colifa, aparecen como transformaciones de ese término original que en el habla de la calle sumó sílabas con fines únicamente creativos.
CROTO.
La expresión `Croto` se remonta a la década del `20, cuando el entonces Ministro de Obras Públicas y Transporte, Crotto, implementó una especie de certificado de pobreza y cuyo portador podía viajar gratis en los tranvías y trenes. Hoy en día se denomina con este nombre a toda persona mal vestida que con su apariencia denota su estado de indigencia.
CUARTETO.
En cualquier lugar del mundo se denomina cuarteto a un conjunto de cuatro integrantes, pero para los argentinos se trata, además, de un género musical con influencias de la tarantela y el pasodoble. Este ritmo tropical, que comenzó a bailarse en las zonas rurales de la provincia de Córdoba durante la década del 40 y se popularizó en todo el país en los 90, es una creación cien por ciento argentina. Sus dos exponentes más emblemáticos, Carlos “La Mona” Jiménez y Rodrigo Bueno, convirtieron a este género en una alegre y festiva marca de identidad.
DEL AÑO DEL ÑAUPA.
Se trata de una expresión muy antigua y, decirlo así, puede parecer redundante. Porque ñaupa es una voz quechua que significa viejo o antiguo. En general, se emplea para aludir a un acontecimiento que data de tiempo atrás. La creencia popular considera que Ñaupa fue una persona que tuvo una existencia asombrosamente prolongada. Muy utilizado en la década del 30, suele asociarse al lunfardo, en especial cuando se dice que un tango es “del año del ñaupa”. Su equivalente en España es “del tiempo de Maricastaña”. La versión moderna sería "del año del orto"
DESPIPLUME.
Muchas veces, los medios de comunicación masiva logran instalar expresiones en el habla cotidiana gracias a memorables personajes de ficción y, también, a los guiones de algunas publicidades. Es el caso de despiplume, una voz que nació en la década del 70 en un spot de la famosa marca de coñac Tres plumas protagonizado por Susana Giménez. A través de un juego de palabras, la idea fue asociar el término despiole al producto. Sin dudas, lo lograron, pues si bien hoy la expresión casi no se usa, cualquiera sabe qué queremos decir cuando afirmamos que “esto es un despiplume”.
DULCE DE LECHE.
“Más argentino que el dulce de leche”, dice la expresión popular. Sin embargo, son varios los países que se atribuyen su creación. Nuestra versión cuenta que esta delicia nacional nace de una casualidad. En 1829, Juan Manuel de Rosas esperaba a Juan Lavalle, su enemigo político, en una estancia. La criada hervía leche con azúcar para cebar el mate y olvidó la preparación por largo tiempo en el fuego. Aún así, Rosas quiso probar la sustancia espesa y amarronada que se había formado en la olla. Para sorpresa de la criada, le encantó y decidió bautizarla dulce criollo.
EN PAMPA Y LA VÍA.
Quedarse sin un peso, agotar los recursos, tener que vender la casa… Cualquiera de estas circunstancias puede expresarse con el mismo dicho: “Me quedé en Pampa y la vía”. ¿Alguna vez escuchaste de dónde viene este dicho? Tiene una ubicación geográfica muy precisa porque la calle La Pampa se cruza con la vía del tren muy cerca del hipódromo de Buenos Aires. Cuenta la leyenda que los jugadores que apostaban a los caballos, cuando tenían un día de mala racha y lo perdían todo, se iban del barrio en un ómnibus que salía del cruce de Pampa y la vía.
FIACA.
La historia de esta palabra –que todos asociamos a la pereza y desgano– se origina en el habla de los almaceneros de barrio procedentes de Italia. En genovés, fiacún alude al cansancio provocado por la falta de alimentación adecuada. Y fueron estos comerciantes quienes diseminaron el término que, con el uso coloquial, se transformó en fiaca. Como habrá sido que se instaló, que una de las famosas Aguafuertes porteñas de Roberto Arlt se refiere al tema: “No hay porteño, desde la Boca a Núñez, y desde Núñez a Corrales, que no haya dicho alguna vez: ‘Hoy estoy con fiaca”.
GAMBETA.
Proviene de gamba, que en italiano significa pierna, y es un término que usamos en diferentes contextos. Por ejemplo, “hacer la gamba” es ayudar a otra persona. Claro que, si las cosas no salen bien, decimos que lo que hicimos fue “meter la gamba”. Puntualmente, gambeta refiere a un movimiento de danza que consiste en cruzar las piernas en el aire. Pero en el Río de la Plata funciona como metáfora de otro arte, el fútbol: porque en el campo de juego, gambeta es el movimiento que hace el jugador para evitar que el contrario le arrebate la pelota. Por eso, en el uso cotidiano, cuando sorteamos obstáculos decimos que gambeteamos.
GAUCHADA.
En nuestro lenguaje cotidiano, hacer una gauchada es ayudar a alguien sin esperar nada a cambio. La gauchada era una actitud típica de los gauchos, un gesto completo de solidaridad. Es que estos hombres cumplieron un rol clave en la guerra de la Independencia por su valentía, habilidad para cabalgar y gran conocimiento del territorio. Por el contrario, hacer una guachada es cometer una traición, aunque detrás de esta expresión haya un sentido más trágico que desleal. Y es que guacho refiere a la cría animal que perdió a su madre, y por extensión, a los niños huérfanos.
GIL.
A la hora de dirigirse a alguien en forma peyorativa, gil es una de las expresiones preferidas por los argentinos. Asociada a la ingenuidad o a la falta de experiencia, algunos sostienen que proviene de perejil, otra voz coloquial que en una de sus acepciones puede emplearse con un significado parecido, puesto que hasta hace unos años era una hortaliza tan barata que los verduleros directamente la regalaban. Sin embargo, gil proviene del caló, una antigua lengua gitana en la que gilí quiere decir inexperto.
GUACHO.
En el campo se denomina como guacho al ternero que queda huérfano.
GUARANGO.
Es lamentable, pero algunas palabras que usamos cotidianamente provienen de situaciones históricas de discriminación y exclusión. Es el caso de guarango, que si bien en la actualidad se emplea como sinónimo de grosero, maleducado o malhablado, fue instalada por los españoles de la conquista como referencia despectiva y racista hacia los nativos que hablaban en guaraní. Decirle guarango a la persona que emplea un vocabulario soez es ofensivo pero no por la adjetivación que pretende, sino porque su origen alude a una descalificación arbitraria.
GUASO.
La frecuencia con que se emplea el término guaso en Córdoba lo convierte en un cordobesismo. Pero ser guaso en esta provincia tiene por lo menos dos niveles. Cuando alude a un hombre: “El guaso estaba tomando algo en el bar”, la palabra solo sirve para definirlo como individuo masculino (en este caso, guaso funciona como sinónimo de tipo, chabón, etc.). Pero también se emplea para hacer referencia a alguien grosero o de poca educación: “No seai guaso vo’”. Y es tal la dinámica del vocablo que permite hiperbolizarlo, de manera que algo guaso pueda crecer hasta ser guasaso.
GUITA.
En lunfardo, el dinero tiene infinidad de sinónimos: mango, viyuya, morlaco, vento, mosca, tarasca. También existe un lenguaje propio para hablar de su valor: luca es mil, gamba es cien y palo es millón. Sin embargo, el origen del término guita es difícil de rastrear. Una de las versiones más difundidas sostiene que proviene del alemán, específicamente del germano antiguo, de la voz witta, usada para denominar algo fundamental sin lo cual no se puede vivir. A su vez, witta también proviene del latín vita que significa vida.
GURÍ.
¿Alguna vez te dijeron gurí o gurisa? Seguramente fue cuando todavía eras un chico. Porque el término proviene de la voz guaraní ngiri y significa muchacho, niño. Es una palabra que podemos escuchar en Corrientes, Misiones y Entre Ríos, y por supuesto también en la República Oriental del Uruguay. “¡Tu recuerdo ya no es una postal, Posadas! Ni tu yerbatal, ni tu tierra colorada. Con un sapukay siento que tu voz me llama porque tengo en mí, alma de gurí”, dice la letra del chamamé Alma de gurí.
HUMITA.
La humita es mucho más que un gusto de empanada. Pero son pocos los que saben que la palabra proviene de la voz quechua jumint’a, un alimento que preparaban los antiguos pueblos indígenas del continente (incas, mayas y aztecas). Hecho a base de choclo triturado, la preparación incorpora cebolla, tomate y ají molido, se sirve envuelto en las mismas hojas de la planta del maíz. Este delicioso y nutritivo plato es típico de Chile, Bolivia, Ecuador, Perú y el norte argentino.
IRSE AL HUMO.
“Se me vino al humo” es una imagen cotidiana en el habla de los argentinos. El dicho alude al modo en que los indígenas convocaban a los malones y figura en el Martín Fierro, de José Hernández: “Su señal es un humito que se eleva muy arriba / De todas partes se vienen / a engrosar la comitiva”. Pero también la registra Lucio V. Mansilla en Una excursión a los indios Ranqueles: “El fuego y el humo traicionan al hombre de las pampas”, escribe dando a entender que una fogata mal apagada o la pólvora que quemaban los fusiles bastaban para que lanzas y boleadoras acudiesen a la humareda.
LABURAR.
Laburar surge naturalmente del verbo lavorare (trabajar en italiano), que a su vez deriva de labor en latín, cuyo significado es fatiga, esfuerzo. La connotación negativa se encuentra también en los orígenes del término en español ya que trabajar proviene del vocablo latín tripalium, traducido como tres palos: un instrumento de castigo físico que se usaba contra los esclavos. De modo que si bien el laburo dignifica y es salud; el origen de su locución nos remonta a situaciones que poco tienen que ver con esos significados.
MATE.
La propuesta es natural en cualquier parte: “¿Y si nos tomamos unos mates?”. Esta infusión, la más amada por los argentinos, toma su nombre, como muchas otras palabras, de la lengua quechua. Porque mati es la voz que empleaban los pueblos originarios para referirse a cualquier utensilio para beber. Y es que mate tiene la particularidad de aludir al contenido, pero también al continente. Un término que para los rioplatenses significa mucho más que una bebida. Porque la mateada es un ritual, un espacio de encuentro y celebración.
MORFAR.
Proviene de la palabra italiana morfa que significa boca. Con el tiempo y el uso, la expresión adquirió nuevos sentidos: padecer, sobrellevar, sufrir: “Me morfé cuatro horas de cola”. En el ámbito del deporte, especialmente en el terreno futbolístico, suele emplearse el giro “morfarse la pelota”, algo así como jugar solo sin pasar el balón a los otros jugadores. Pero tan instalado estaba el término en la década del 30, que el historietista Guillermo Divito creó un personaje para la revista Rico Tipo que se llamaba Pochita Morfoni, una señora a la que le gustaba mucho comer.
MOSCATO.
Quizás los más jóvenes asocian el término a la famosa canción de Memphis La Blusera, Moscato, pizza y fainá. Sin embargo, el tradicional vino dulce, llamado así porque está hecho con uva moscatel, perdura más allá del blues local y sigue siendo un clásico de los bodegones y pizzerías de todo el país. El hábito llegó con los inmigrantes italianos a fines del siglo XIX, pero la costumbre de servirlo cuando se come una buena porción de muzzarella es propia de nuestro país y comenzó a establecerse allá por 1930.
NO QUIERE MÁS LOLA.
Lola era el nombre de una galleta sin aditivos que a principios del siglo XX integraba la dieta de hospital. Por eso, cuando alguien moría, se decía: `Este no quiere más Lola`. Y, desde entonces, se aplica a quien no quiere seguir intentando lo imposible.
ÑANDÚ.
De norte a sur y hasta la provincia de Río Negro, el ñandú es una de las aves que más se destaca en los paisajes de la Argentina. Este fabuloso animal de gran porte, que puede llegar a medir hasta 1,80 m de altura, toma su nombre de la lengua guaraní, en la que ñandú significa araña. La explicación alude a las semejanzas entre los elementos de la naturaleza. Los pueblos originarios veían un notorio parecido entre el plumaje del avestruz americano -y las figuras que se forman en él- y los arácnidos que habitan las regiones subtropicales.
NI EN PEDO.
Para ser tajantes, a veces decimos que no haremos algo "Ni en pedo", "Ni mamado", o “Ni ebrios ni dormidos”. Algunos sostienen que la expresión nació cuando Manuel Belgrano encontró a un centinela borracho y dormido. Enseguida, habría establecido una norma por la que “ningún vigía podía estar ebrio o dormido en su puesto”. Otra versión dice que, tras el triunfo en Suipacha, alguien alcoholizado propuso un brindis “por el primer Rey y Emperador de América, Don Cornelio Saavedra”. Mariano Moreno se enteró y lo desterró diciendo que nadie “ni ebrio ni dormido debe tener expresiones contra la libertad de su país”.
NO QUIERE MÁS LOLA.
Cuando no queremos más complicaciones, nos cansamos de participar en algo, o necesitamos cesar alguna actividad, decimos: “No quiero más lola”. En la Buenos Aires de 1930 se fabricaban las galletitas Lola. Elaboradas con ingredientes saludables, eran indicadas en las dietas de los hospitales. En ese contexto, cuando un enfermo podía empezar a ingerir otro tipo de alimentos, se decía que “No quería más lola”. Otro uso, más oscuro: cuando fallecía un paciente internado, obviamente, dejaba de comer. De ahí el dicho popular: “Este no quiere más lola”.
PANDITO.
Los mendocinos emplean muchos términos propios que pueden escucharse en su territorio y también, debido a la cercanía, en Chile (y viceversa). Una de las voces más representativas de este intercambio lingüístico es guón, apócope del huevón chileno. Existen algunas otras, pero menos conocidas. Por ejemplo, pandito. ¿Pero qué significa? Proviene de pando y quiere decir llano o poco profundo. “Me quedo en lo pandito de la pileta” o “Donde topa lo pandito”, que alude a donde termina el llano y comienza la montaña.
PAPUSA.
El lunfardo, la creatividad de la calle y el tango se ocupan de piropear y resaltar la belleza de la mujer. Quizá, una de las palabras que mejor lo hace sea papusa, empleada para referirse a una chica bonita, atractiva o espléndida. Este término, que también funciona como sinónimo de papirusa, se puede encontrar en clásicos del tango rioplatense como El ciruja, de Alfredo Marino, o ¡Che, papusa, oí!, de Enrique Cadícamo, que inmortalizó los versos “Che papusa, oí los acordes melodiosos que modula el bandoneón”.
PATOVICA.
Llamamos patovicas a quienes se ocupan de la seguridad de los locales bailables. Pero esta expresión nació lejos de las discotecas y cerca de los corrales avícolas. Allá por 1900, Víctor Casterán fundó en Ingeniero Maschwitz un criadero de patos y lo llamó Viccas, como las primeras letras de su nombre y su apellido. Alimentados con leche y cereales, los patos Viccas eran fornidos y sin grasa. La semejanza entre estos animales y los musculosos de los gimnasios surgió enseguida. Que los hercúleos custodios de los boliches terminaran cargando con ese mote, fue cuestión de sentarse a esperar.
PIBE.
Los rioplatenses suelen utilizar la expresión pibe como sinónimo de niño o joven. Existen diferentes versiones sobre su origen. La más difundida señala que proviene del italiano, algunos creen que del lombardo pivello (aprendiz, novato) y otros que se tomó del vocablo genovés pive (muchacho de los mandados). Pero la explicación española aporta el toque de humor. La palabra pibe, del catalán pevet (pebete), denominaba una suerte de sahumerio que gracias a la ironía popular y la subversión del sentido pasó a nombrar a los adolescentes, propensos a los olores fuertes.
PIPÍ CUCÚ.
Este argentinismo se usa para decir que algo es espléndido o sofisticado. La divertida leyenda cuenta que se popularizó en la década del 70 cuando Carlos Monzón llegó a París para pelear con el francés Jean-Claude Bouttier. Antes del combate, el argentino recibió la llave de la ciudad y, al tomar el micrófono para agradecer el honor, se dispuso a repetir el discurso que había ensayado largamente. La carcajada de la platea se desató cuando Monzón, en lugar de decir “merci beaucoup” (muchas gracias en francés) tal como lo había practicado, expresó algo nervioso: “pipí cucú”.
PIRARSE.
Pirarse es piantarse. Es decir, “irse, tomarse el buque”. Y literalmente así nace este verbo. El piróscafo era un barco a vapor que, en los primeros años del siglo XX, constituía la forma más rápida de viajar de un continente al otro. Por eso, la expresión “tomarse el piro” empezó a usarse para decir que alguien se marchaba de un lugar de manera apresurada. Sin embargo, el tiempo le otorgó otro significado: el que se iba, podía hacerlo alejándose de la realidad: “Está pirado”, “No le digas así que se pira”. Entonces, pirarse pasó a ser sinónimo de enloquecer.
PONCHO.
El poncho es una prenda sudamericana típica por definición que forma parte de la tradición criolla. Por simpleza, comodidad y capacidad de abrigo, es utilizado hasta el día de hoy en la Argentina, Chile, Ecuador y Bolivia. El origen de la palabra que lo denomina tiene muchísimas variantes, pero una de las más difundidas explica que proviene del quechua, punchu, con el mismo significado. Otra versión la relaciona con punchaw (día en quechua), como una analogía entre el amanecer de un nuevo día y la acción de emerger la cabeza a través del tajo del poncho.
PORORÓ.
Si algo destaca al maíz y a sus distintas preparaciones en todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, es la gran cantidad de voces que lo nombran. Lo que en Buenos Aires se conoce como pochoclo y en otros países son rosetas de maíz; en Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa y Santa Fe se le llama pororó. Esta palabra encuentra su origen en el guaraní. Es que los nativos le decían pororó a todo aquello que generaba un sonido estruendoso y, como es sabido, la preparación de este alimento, provoca la idea de pequeñas explosiones.
TANGO.
El tango es uno de nuestros géneros musicales y de danza más tradicionales. Sin embargo, la etimología de su nombre es objeto de fuertes controversias. Hay quienes dicen que el término proviene de tangomao, un africanismo con el que se definía a los traficantes de esclavos en la época colonial. De este modo, en América se llamó tango a los sitios donde se reunían los africanos para bailar y cantar. Otra teoría señala que el mismo vocablo entró en la segunda mitad del siglo XIX, desde Cuba y Andalucía, para denominar un género musical que en el Río de la Plata adquirió su propia idiosincrasia.
TENER LA VACA ATADA.
“Vos tenés la vaca atada”, le decimos a quien disfruta de un garantizado bienestar económico. El dicho nace en el siglo XIX, cuando en la Argentina se impuso el modelo agroexportador y muchos estancieros se enriquecieron gracias a la vasta cantidad de hectáreas que podían explotar. En aquellos tiempos, era común que los nuevos ricos viajaran a Europa con sus familias. Era costumbre que también llevaran a su personal de servicio y una vaca para obtener la leche para sus hijos durante el viaje. El animal tenía que viajar sujeto en un rincón de la bodega del barco. Esa es la famosa vaca atada.
TILINGO.
Hay palabras que, como si se tratara de una moda, aparecen y desaparecen del uso cotidiano según el contexto histórico. Es el caso de tilingo, la expresión popularizada por Arturo Jauretche, quien la instaló en el habla de los argentinos como un adjetivo para calificar a las personas que se preocupan por cosas insignificantes y ambicionan pertenecer a una clase social más alta. Además, este pensador emblemático del siglo XX actualizó el empleo de cipayo e introdujo los términos vendepatria y medio pelo.
TIRAR MANTECA AL TECHO.
Seguramente más de una vez le habrás dicho a alguien: “Dejá de tirar manteca al techo”. El giro busca expresar la idea de un gasto ostentoso e innecesario y su origen se ubica en la Buenos Aires de 1920. Por entonces, los jóvenes adinerados se divertían en los restaurantes de moda arrojando rulitos de manteca con el tenedor. Le apuntaban al techo y el objetivo era competir para ver quién era capaz de dejar pegados más trozos al cielo raso, o cuál de todos se mantenía adherido por más tiempo. Una práctica absurda de la que, afortunadamente, solo nos queda la expresión cotidiana.
TODO BICHO QUE CAMINA VA A PARAR AL ASADOR.
Tomado del Martín Fierro, el libro de José Hernández icono de la literatura gauchesca, este refrán se basa en la idea de que cualquier animal se presta para ser asado y comido. Sabido es que en la Argentina amamos los asados y todo el ritual que los envuelve. Pero, además, con el tiempo el dicho “Todo bicho que camina va a parar al asador” evolucionó sumando otros significados. Durante las décadas del 40 y 50, la frase fue utilizada también para hacer alusión a las cosas o personas cuyas acciones tienen un final previsible.
TRUCHO.
Desde hace algunas décadas es un término de uso ineludible en nuestro lenguaje cotidiano. Para los argentinos, las cosas falsas, tramposas o de mala calidad son truchas. Y dentro de esa categoría entran también las personas fraudulentas. Deriva de la palabra truchimán, muy común en el español antiguo y que refiere a personas sin escrúpulos. El empleo de trucho se hizo popular en 1986 cuando, a raíz de la crisis ecológica causada por algunas empresas en el río Paraná, el periodista Lalo Mir comentó en su programa radial que los funcionarios debían dar la trucha (cara) porque si no eran unos truchos.
VAGO.
Córdoba tiene su propia tonada, su propia forma de hablar y, claro, su modo particular para usar las palabras. En cualquier otra región, el término vago hace referencia a alguien perezoso, a un holgazán que nunca tiene ganas de hacer nada. Pero en esta provincia, vago puede ser cualquiera. Es que la palabra se utiliza para dirigirse a otra persona en forma totalmente desenfadada. Así, una frase como “El vago ese quiere trabajar todo el día” no encierra ninguna contradicción si es pronunciada dentro de los límites del territorio cordobés.
VIVA LA PEPA.
Contra lo que pudiese creerse, `viva la Pepa` no es el grito de alegría de un buscador de oro, sino el que usaban los liberales españoles en adhesión a la Constitución de Cádiz, promulgada el 19 de marzo de 1812, en la festividad de San José Obrero. Como a los José se los apoda Pepe, en vez de decir `viva la Constitución` -lo que conllevaba llegar a ser reprimidos- los liberales gritaban `viva la Pepa`. Hoy, en Argentina, su significado se ha desvirtuado y se parece a `piedra libre`.
YETA.
Significa mala suerte y se cree que deriva de las palabras napolitanas jettatura (mal de ojos) y jettatore (hombre maléfico que con su presencia produce daño a los demás). En 1904 se estrenó la obra ¡Jettatore!, de Gregorio de Laferrere, sobre un hombre con un aura funesta, y, desde entonces, los supersticiosos mantienen viva la palabra yeta. Por ejemplo, se emplea la expresión “¡Qué yeta!” en lugar de “¡Qué mala suerte!” ante una situación desafortunada. También se dice que alguien es yeta cuando se sospecha que trae mala suerte o que está enyetado cuando todo le sale mal.
ZAMBA.
No hay que confundir zamba, género folklórico argentino, con samba, música popular brasileña. Porque el simple cambio de una letra nos puede hacer viajar de una cultura a otra. La historia cuenta que durante la conquista española se denominaba zambo al hijo varón de un negro con una indígena. Por extensión, la música y la danza de esta comunidad pasó a llamarse zamba, ya que las coplas que se cantaban iban dirigidas a las mujeres. Esta danza proviene de la zamacueca peruana que, al llegar a la Argentina, incorporó el pañuelo como elemento característico.
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2019.02.04 16:36 demosS21 Llamamiento desde Venezuela

Me ha llegado este texto por WhatsApp:
Soy venezolana, joven, profesional y habitante de este país solidario. En estos momentos inéditos en nuestra historia republicana, necesitamos MÁS QUE NUNCA del apoyo de los pueblos, ya que muchos de los gobiernos de América Latina nos han dado la espalda. Desde el 23E me sorprende (como profesional de la comunicación) la descarada cantidad de MENTIRAS que se han difundido acerca de este país y nuestra realidad.
En Venezuela tenemos la mayor reserva de petróleo del planeta, ahora se está certificando la primera reserva de oro, somos la cuarta reserva de gas, estamos entre las 10 mayores reservas de agua, contamos con la mayor reserva de thorium, etc. Esos son los recursos que quieren Estados Unidos y Europa (junto d los gobiernos títeres de América Latina).
Es cierto que en la actualidad vivimos duros momentos económicos, pero deben preguntarse el por qué? EEUU marca el precio del dólar y nos bloqueó financieramente, lo cual imposibilita transacciones internacionales (sumado a que ha financiado manifestaciones violentas y destructoras). A pesar de eso el gobierno ha asumido la tarea titánica de paliar está situación por medio de cajas de alimentos, bonos y ayudas económicas. Nosotros como pueblo estamos organizados y sobre todo CONSCIENTES de nuestra realidad.
Durante el mandato de Hugo Chávez, este país gozaba de la mejor calidad de vida del continente, pero la rebeldía de este pueblo, encabezado por Chávez, al defender nuestra soberanía, es lo que no nos perdonan. Acá estamos en PAZ, estamos en total normalidad, no existe la llamada "crisis humanitaria" de la que hablan los medios y mucho menos la masacre que CNN ha dicho.
Como habitante de este pueblo pacífico, pido a ustedes, pueblos del mundo, que no crean en las grandes corporaciones mediáticas, que tienen evidentes intereses económicos. Investiguen, lean, duden. No permitan que la guerra nos destruya, porque el costo humano es impensable.
Venezuela ha ayudado a muchos países, ha cobijado a 12 millones de extranjeros, ahora necesitamos que nos ayuden. Ustedes, ciudadanos del mundo.
Organicen concentraciones en apoyo de este pueblo, por la paz y más allá de sus gobiernos, que no tienen interés de ayudar sino de matar y apoderarse de nuestros recursos.
COMPARTAN este escrito por WhatsApp y las demás redes. NO SE TRATA SÓLO DE VENEZUELA, SE TRATA DE TODA AMÉRICA LATINA.
Para que se enteren de nuestra realidad, pueden ver vídeos de extranjeros en nuestro país que dan cuenta de la cotidianidad sin el filtro de los medios, entre ellos un argentino y un vasco. Siganlos: Twitter e Instagram
@DiegoEnLaLucha Facebook: Diego Te Twitter: @otxotorena Instagram: @agustin_otxotorena Facebook: Agustín Otxotorena
!!! gracias!!!
!!! Sólo el pueblo salva al pueblo!!!
POR FAVOR DIFUNDAN!!!
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2018.12.04 18:20 alforo_ Arde París La estrategia para desestabilizar a los chalecos amarillos ha fracasado.

La estrategia de desestabilizar el movimiento de los chalecos amarillos implementada durante la manifestación en los Campos Elíseos el 24 de noviembre ha fracasado. No ha tenido éxito ni la violencia organizada por el estado ni la fantasía, de una parte de la izquierda, que para desacreditar el movimiento inventó que los chalecos amarillos eran de ultraderecha. Las encuestas más recientes muestran que la popularidad del movimiento es aún más fuerte (84% de los franceses los apoyan).
Los chalecos amarillos están más decididos que nunca. Continúa su movilización. La prueba es que los bloqueos de carreteras continúan. Los campamentos en las rotondas tienen suficientes avituallamientos para dormir y comer. Esta organización está configurada para durar. El apoyo de la población se expresa en todas partes y de diversas formas . Algunos traen la comida, otros la calefacción y muchos la solidaridad con verdaderos conciertos de bocinazos
La ira es fuerte. Viene de muy lejos. Durante este silencio que ha durado años la mayoría de los franceses se han apretado el cinturón y han apretado los dientes para sobrevivir.
Los franceses ya no soportan el desprecio de los ricos, la corrupción de la clase gobernante y la indiferencia de la izquierda institucionalizada . No soportan los bajos salarios, los despidos, las reubicaciones, el desempleo , el temor de ser golpeados, la depreciación del poder de compra, los recortes de los beneficios sociales, el cierre de los servicios públicos, la reducción del número de funcionarios, el aumento de los impuestos.
En Francia la abstención electoral ha ido aumentando constantemente durante los últimos años. Los franceses han padecido la ausencia de democracia desde golpe parlamentario que impuso el Tratado de Lisboa a unos ciudadanos que votaron NO a la Unión Europea en 2005.
En cierto modo estamos viendo el regreso la “ovejas negras” vestidas con chalecos amarillos.
¡ La gente no ha olvidado la Revolución Francesa !
Ahora orgullosos , detrás de sus chalecos amarillos, los franceses cantan la Marsellesa , gritan su existencia, denuncian las injusticias y hacen estallar las reglas de la globalización neoliberal que los gobiernos han impuesto para hacerlos invisibles. En pocas semanas han recuperado su dignidad , han reconstruido la hermandad y la solidaridad.
Los que no tenían voz ahora ocupan el centro del escenario y están destruyendo los cimientos de la Quinta República neoliberal. Cuestionan de manera virulenta el papel del Estado. Quieren democracia y justicia. Ya no creen en la alternancia izquierda / derecha o en los sindicatos incapaces de enfrentar las causas fundamentales del empobrecimiento, el desempleo, las reubicaciones, la desindustrialización.
El pueblo francés confía en sus propias fortalezas e independencia. Se auto-organiza. Se coordina. Tiene la razón. Ahora están presionando a los diputados de sus circunscripciones para que presenten sus demandas. ¡Y estas reivindicaciones no son las migajas que Macron arrojó como alimento para aves de corral !
Los anuncios de Macron no acallaran la rebelión.
El 27 de noviembre de 2018 , Macron confirmó lo obvio: el Presidente de la República no quiere cambiar nada. ¡Él “mantiene el rumbo” (del neoliberalismo) y cree que al ofrecer “un cambio de método” podrá silenciar a los nuevos sans-culottes!
Error su Majestad! Las chaquetas amarillas no creen sus palabras o discursos tecnocráticos. ¡Quieren pan! Pero, aquellos que solo conocen el caviar del mejor catering de París no quieren renunciar a sus privilegios de clase. No quieren quitar a sus amigos de las finanzas y las multinacionales las exenciones fiscales; no se imaginen cuestionando los paraísos fiscales. Han trabajado tan intensamente para destruir las conquistas sociales que ahora necesitan tiempo para seguir engañando. ¡Pondrán todas las trampas necesarias , incluso las más groseras, para mantener sus manos en el dinero robado durante décadas!
Los chalecos amarillos lo saben. No le creen al poder. Algunos pocos esperaban un gesto, un signo, al menos una intención. Pero nada. El desprecio de Macron y su casta ( que anima a los desempleados a cruzar la calle para encontrar trabajo) que trata a los trabajadores de analfabetos, que hace creer que su gran lucha es la ecología cuando en realidad lo que hace es acelerar las privatizaciones e implementar las políticas neoliberales de la Unión Europea.
Los franceses rechazan a un Presidente , que oculto tras una supuesta soberanía europea, estrangula la democracia en el país, en las comunas, en las regiones … Su fiero europeísmo está protegiendo a los grupos de presión, y promoviendo la competencia entre los pueblos. Desvergonzadamente sirve la libre circulación de los grandes capitales . ¡Este no es el presidente de la República francesa! Fue nombrado para esclavizar a Francia, a su pueblo y a la República. Entonces, cuando los chalecos amarillos gritan contra Macron, lo están haciendo con el corazón y con la razón de millones de franceses.
Desdeñoso, paternalista y manipulador, como todos los de su clase, Macron no renunciará a su misión principal. Intentará todo para silenciar a las chaquetas amarillas.
Pero su estrategia no funcionará. Las calles de Francia ya han dado una contundente respuesta a Macron y al antidemocrático Tratado Constitucional Europeo de 2005, que ha pretendido instituir el neoliberalismo para toda la vida.
La casi “unanimidad” está contra Macron
Antes del discurso de Macron los chalecos amarillos no se hacían ninguna ilusión. Las reacciones en las redes sociales no se hicieron esperar, con llamamientos a continuar o a endurecer el movimiento. Incluso los ecologistas denunciaron la falta de medidas para proteger el medio ambiente.
Los chalecos amarillos, siguen organizándose. A nivel local comienzan a escribir demandas, cuadernos de reivindicaciones, especialmente a favor del poder adquisitivo. Se declaran a favor de proteger el medio ambiente, pero se niegan a ser los únicos contribuyentes.
Los franceses han entendido que la transición pseudo-ecológica de Macron deja a los mayores contaminadores libres y exentos de impuestos, y que no cuestiona los acuerdos de libre comercio como el CETA ( adoptado por la Unión Europea y su parlamento ) lo que hace es favorecer las importaciones de carnes tratadas con antibióticos y los productos agrícolas adobados con pesticidas! Un CETA que el Parlamento francés deberá ratificar en 2019, después de las elecciones europeas. La mayoría parlamentaria se tendrá que retratar. Si vota a favor (y tienen la mayoría), demostrará una vez más que está contra el medio ambiente. Cuidado señoras y señores parlamentarios, hoy estáis más que nunca bajo vigilancia popular .
El 26 de mayo de 2019, en las elecciones al Parlamento Europeo, habrá una abstención masiva, la de los invisibles, los despreciados, los rebeldes Y eso es bueno. Será un acto político, porque ya la mayoría de los franceses (60% de abstención en 2014) han entendido que la elección al “Parlamento” europeo es solo una monumental broma electoral. Su único propósito es simular un acto democrático y legitimar todo el sistema de la Unión Europea.
Nada de lo que hace la UE , concebida como una máquina de guerra contra la soberanía del pueblo, organizada para romper las naciones, sirve los intereses de las personas. Su objetivo es esclavizarnos. Durante décadas, lentamente ha impuesto sus políticas neoliberales en todos los niveles de nuestras vidas a través de sus tratados y directivas. La fiscalidad es una de ellas, igual que los bajos salarios, la destrucción de los servicios públicos, las deslocalizaciones, el desempleo.
El boicot de las elecciones europeas no será un silencio, sino un grito clamoroso en todo el país, un masivo rechazo a la complicidad con un sistema que vulnera la democracia y priva a las personas de su soberanía. Las voces de los invisibles que salen del silencio para ocupar la calle y a los caminos siempre han sido más fuertes que los regímenes más feroces.
Ahora la Unión Europea y el euro son la Bastilla que hay que derribar para liberar a Francia, reconstruir la democracia y construir una Europa de los pueblos.
Los chalecos amarillos reclaman la soberanía del pueblo.
Con los chalecos amarillos la Francia de abajo, la Francia periférica, los olvidados por la globalización están denunciando el carácter antidemocrático del sistema político actual. Las demandas para la creación de asambleas ciudadanas y referendos populares así lo atestiguan.
Hay algo muy podrido en Francia. El Presidente de la República es un semi-monarca dedicado a salvar al sistema neoliberal. La Asamblea Nacional no representa a la gente, no solo está compuesta abrumadoramente por diputados de las capas más altas de la sociedad sino que, además, es el vasallo de la Unión Europea. Los parlamentarios, cualquiera que sea su color político, están sujetos al Tratado de Lisboa que ahora está integrado en la Constitución francesa.
Más allá de los cuadernos de reivindicaciones, que están comenzando a ser discutidos localmente, lo que está en cuestión es la legitimidad de las instituciones de nuestro país. Esto implica, como en 1789, participar en una dinámica popular constituyente para establecer una nueva Constitución instituyendo los necesarios procesos democráticos para el progreso social. Esta perspectiva es emocionante y posible. Los chalecos amarillos han abierto una brecha que permite avanzar hacia un cambio de régimen para democratizar al Estado y devolverlo el lugar correcto.
Una vez más, ¡apoyo para los chalecos amarillos!
Que todos aquellos que aún no se han unido a ellos se unan en la batalla con estricto respeto a la independencia a un movimiento popular que abre el camino a nuevas victorias. El 84% de la población apoya el movimiento!
Que los gruñones, los escépticos, los expertos en retórica, los revolucionarios del verbo, los militantes de la izquierda institucionalizada y las estrechas direcciones de los sindicatos abren los ojos y los oídos: es la huelga que de la que tantas veces hablaste, es la gente que tanto veces invocaste la que ahora se levanta , se pone de pie por la dignidad.
Ahora tienes que elegir: “Elige tu campamento camarada”, nos dijeron algunos hace algunos años. ¡Los que se quedan al lado de la calle, con la mirada de un entomólogo, habrán elegido el campamento de los poderosos, los ricos, los explotadores, los dominantes!
PRIMEROS RECLAMOS:
Cancelación de los aumentos del precio del combustible reduciendo la tasa de IVA que se les aplica.
Aumento general de los salarios (incluido el salario mínimo a 1,600 euros netos)
Igual salario para hombres y mujeres.
Incremento de las pensiones (mínimo neto de 1400 euros),
Aumento de las prestaciones por desempleo
Creación de un subsidio los jóvenes desempleados (780 euros al mes), asociado a una pronta empleo.
Ningún campesino, ningún comerciante, ningún independiente, ningún autónomo – debe ganar menos que el salario mínimo
El dinero existe porque la distribución de la riqueza entre trabajo y capital ha aumentado en 200 mil millones de euros para los accionistas.
IVA reducido el IVA para todas las necesidades básicas .
Restauración de la ISF
¡Derogación del CICE que recuperará 44 mil millones de euros!
Derogación del CSG
100% de seguridad social para todos.
Reapertura de líneas y estaciones SNCF.
Creación de servicios de transporte público en todo el territorio.
Reapertura de hospitales públicos y clínicas de maternidad cercanas. https://kritica.info/arde-paris/
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2018.10.15 09:33 RaulMarti NEOLIBERALIAMO CON ROSTRO HUMANO.(El Lince)

De "
Vamos a ver, almas cándidas: todo lo que hizo o hace la mal llamada "izquierda" no es otra cosa que liberalismo con rostro humano.
Y eso por ser cauto en el calificativo de toda esta gente.
No hay ni pizca de autocrítica en esta gente. Ni la hay ni la habrá: todo está bien, es lo más que se puede hacer, etc
. Siempre encontrarán justificaciones para su pereza intelectual e ignorancia política.
Se sigue defendiendo a Lula, como si Lula fuese un santón a quien hay que defender.
Que si sacó a 30 millones de brasileños de la pobreza, que si... Lula, Dilma, todo el PT brasileño es el más claro exponente del viejo dicho "Roma no paga traidores".
Hicieron su papel, lo cumplieron a conciencia y la recompensa es un golpe de Estado (a Dilma) y un encarcelamiento (a Lula).
Casi lo mismo que ocurrió con las FARC colombianas.
Todavía recuerdo cuando Raúl Reyes viajaba por Europa con emisarios de la patronal y del gobierno colombiano tras las conversaciones de El Caguán y luego lo asesinaron.
¿Reyes era un traidor? ¿Lo eran otros dirigentes de las FARC también asesinados?
No, pero no calibraron lo que significaban sus renuncias y la fuerza que daban con ello al enemigo.
¿Hugo Chávez era un traidor?
No, pero SÏ un cristiano convencido en que se podía apelar al "humanismo" de la oligarquía.
Craso error que, también, le costó la vida y a Venezuela la situación de ahora.
Pero con Brasil es otra historia porque ni siquiera hubo el menor intento de cambiar las cosas.
El PT hizo exactamente como Syriza: "política de bellas frases", como me dijeron los indígenas.
Porque una cosa fue lo que dijo, entonces y lo que ha dicho ahora, y otra cosa lo que hizo y hace.
Ya se está hablando de una "alianza de centro-izquierda" para hacer frente al fascismo de Bolsonaro.
Es decir, poner tiritas, otra vez.
Francia, otra vez, Macron en estado puro.
Porque lo que hizo el adorado Lula fue poner tiritas... según le dictaba el gran médico, el FMI.
Conozco Brasil, como os he dicho, así que no hablo de oídas.
Desde el mismo momento del triunfo del PT todos los "izquierdistas" se volcaron con Lula sin tener en cuenta que Lula ya había abrazado todas las políticas del FMI y no solo, sino también de Wall Street.
Pregunta: ¿a quién puso de gobernador del Banco Central y, por lo tanto, diseñador de toda la política macroeconómica?
Buscadlo por ahí y luego veréis si seguís pensando lo mismo.
No fue una victoria contra el neoliberalismo, como interpretaron -por ignorancia y pereza mental- los mal llamados "progres", sino que fue una adaptación del neoliberalismo a la nueva realidad: mantener la misma política económica, manteniendo las mismas estructuras económicas dando una pátina de "rostro humano".
Chávez daba miedo (y por eso le dieron un golpe de Estado, que derrotó pero al que no se atrevió a aplastar) y había que readecuarse a la nueva realidad que se estaba gestando en América Latina.
La elección de Lula fue saludada por el movimiento antiglobalización y fue entonces cuando se acuñó la famosa frase "otro mundo es posible".
Curiosamente, eso mismo dijo el entonces director gerente del FMI Heinrich Koeller: "estoy entusiasmado con Lula, impresionado..., entiendo que la reforma de las pensiones, la reforma fiscal es una prioridad en la agenda, y esto es correcto..., trabajar duro para combinar el crecimiento y la política orientada a la equidad social".
¿A que es bonito?
Pues esto era el 2003 y ese mismo FMI ha ido a degüello contra Dilma poco después por hacer lo mismo, incluso bastante menos de lo mismo.
¿Por qué dijo eso el FMI entonces?
Porque Lula puso al frente de la política económica a un tipo del FMI y de Wall Street.
¿Habéis buscado lo que os he dicho, y seguido el hilo de ello?
Luego se podría jugar más o menos desde "la izquierda", pero siempre dentro de los límites marcados por el capital.
Por si hubiese duda alguna, Lula fue invitado estrella de Davos y allí hizo una declaración de intenciones: cumplir todos los compromisos financieros internacionales de Brasil "y no como Argentina" (sic) -era la época de Kichtner y su pelea con el FMI-.
¿Os vais situando?
Uno peleaba, el otro asumía.
Pero el que peleaba era criticado y el que asumía era ensalzado.
El tan alabado "Programa Hambre Cero" fue un programa asistencial, caritativo, en la misma línea que las Misiones Bolivarianas de Chávez. Y eso hay que enmarcarlo dentro de la estrategia del FMI y del Banco Mundial favorables a reducir la pobreza extrema, es decir, hacer "rentable" la pobreza (en tanto en cuanto evita la explosión social) mientras se reducen todo tipo de presupuestos sociales que abogan por cambios estructurales.
¿Os acordáis de aquello de los Objetivos del Milenio de la ONU para el año 2000, cuando se hablaba de "reducir la pobreza" y un poco tiempo después se readecuaron a "reducir la pobreza extrema"? Pues es donde hay que incluirlo.
Porque es aquí donde comienza la ofensiva del FMI y del BM (como estamos viendo en Europa tras la famosa crisis de 2008) contra las políticas educativas, sanitarias... en beneficio del pago de la deuda.
Incluyamos aquí la política, tan alabada por los "progres" españoles del Banco de Alimentos (y viendo a la oligarquía actuar de forma "solidaria" con ellos a lo mejor sacamos algunas conclusiones no muy agradables).
A ver, almas cándidas, haced un simple ejercicio matemático: contad los votos del fascista Bolsonaro y del petero Haddad, a ver dónde están los 30 millones a los que sacó de la pobreza el PT y a quién han votado.
Al no cambiar las estructuras económicas, sino apuntalarlas, el PT no hizo pedagogía alguna y lo que hizo fue alimentar el lumpenproletariado.
¡Qué palabro, totalmente en desuso y anacrónico para los "progres"!
Que se ha vivido mejor esos años que los anteriores, por supuesto
. ¡Sólo hubiese faltado que no hubiera sido así tras todos los esfuerzos del FMI por sostener al gobierno del PT y evitar que se saliese de la ortodoxia económica!
Pero eso es el equivalente a la vieja discusión sobre si la paz tiene un componente negativo y otro positivo.
Porque lo tiene.
El negativo es "ausencia de conflicto". Eso es siempre la meta de la oligarquía si se ve abocada a ello.
El positivo es "solución de las causas que originan el conflicto". Eso lo rechaza siempre la oligarquía porque es cuestionar las razones de la explotación y de la pobreza.
Si hay que hacerse una pregunta es ¿dónde se sitúan los "progres"?
La respuesta es más que evidente: en la primera de hecho (y de derecho), en la segunda de boquilla.
En el Brasil de Lula, y hasta cierto punto de Dilma, hubo "paz social" por el asistencialismo caritativo y eso sirvió para que la oligarquía respirase tranquila durante muchos años, se reconstruyese y fortaleciese y ahora esté donde está.
Todo eso ya no es necesario, como no lo es el PT y de ahí lo que ha pasado en las elecciones.
Lo dicho: "Roma no paga traidores".
Sólo hay un haber en el gobierno del PT: la incorporación a los BRICS.
La burguesía industrial (recalco lo de industrial, que es donde aún el PT tiene algunos asideros) brasileña sabe lo que se está jugando en el mundo y no quiere perder su espacio.
Eso mismo lo ha entendido Temer (el que dio el golpe a Dilma), que ha mantenido a Brasil dentro de los BRICS.
Y supongo que lo mismo hará Bolsonaro si gana.
Puede que proteste, que diga, que... pero, al igual que está haciendo Modi en la India (otro que tal baila) estrechando lazos con Rusia pese a la presión de EEUU, hay que saber de dónde sopla el viento y este no es favorable a EEUU.
Brasil está en América Latina y no en Asia, es más influenciable por EEUU que India, pero el dinero es el dinero y los intereses brasileños en los BRICS son bastante altos y me sorprendería que Bolsonaro se deshiciese de ellos.
Estamos ante una situación, hipotética puesto que aún no ha ganado del todo, similar a la de Italia o Austria: gobiernos neofascistas manteniendo una política exterior diferente, buscando alianzas con Rusia, por ejemplo, sin por ello romper con EEUU pero alejándose un tanto de la tradicional sumisión.
El Lince
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2018.09.02 15:47 grumetito Petróleo, cambio social, auge del ginocentrismo y caída del mismo mediante la escasez energética

MGTOW, feminazismo, Termodinámica y Tasa de Retorno Energético
Estimados Mgtows,
aunque a priori pudieran parecer conceptos independientes entre sí, están íntimamente relacionados, pues al fin de cuentas, lo que mantiene activa y cohesionada nuestra sociedad es la energía.
Sin ella, simplemente no hay actividad económica (trabajo). Según los avances tecnológicos y el acceso a la energía en cada sociedad, su cultura y comportamientos/creencias sociales podrá cambiar (ej: una sociedad de baja energía –agricultura de subsistencia- frente a una sociedad de alta energía –occidente-).
En occidente, sociedad de alto acceso energético, estamos sumidos en una sociedad desequilibrada en cuanto a las relaciones inter-género, tanto a nivel afectivo como sexual. Esto se debe a los cambios sociales que se han sucedido en Europa desde su génesis en el inicio de la Ilustración, pero también al simultáneo descubrimiento y uso de fuentes energéticas de mayor calidad y abundancia.
Hipergamia descontrolada (junto al Principio de Pareto), mujeres endiosadas, leyes feminazis en detrimento de la libertad masculina, perversión del contrato matrimonial (donde ya no hay ventajas o seguridades para el hombre), rechazo de la propia femineidad en la búsqueda de una igualdad desmedida con el hombre que lleva a la mujer a su masculinización sin respetar sus características femeninas, uso de las relaciones sociales afectivas como bien de consumo desechable (de usar y tirar por fácil recambio por parte de la gran mayoría de las mujeres) etc son fruto de cambios sociales que ahora llegan a su apogeo.
¿En qué países –sociedades- se dan estas características?
En aquellos donde la alta calidad de vida y estabilidad social provee viabilidad al que las mujeres se lo puedan permitir.
En países del “tercer mundo” (Gabón, Bielorrusia, Kazajstán, Haití, Islas Marshall por poner ejemplos de cada continente) tales características están prácticamente exentas de sus sociedades.
En países del “segundo mundo” se encuentran parcialmente, con variabilidad incluso dentro del mismo país: México capital en comparación a las comunidades indígenas de los estados más pobres; Sudáfrica según qué zonas y clases sociales, etc. En todo caso, mientras más se desarrolla la economía del país y se acerca al primer mundo, más avanzan las leyes feministas.
En países del “primer mundo” es donde se desarrollan plenamente tales características, con Suecia como paraíso feminista y Japón a la vanguardia de sus consecuencias con sus “hombres herbívoros”.
Nota:
El uso de la terminología “países de primer, segundo o tercer mundo” carece de validez actualmente; se usa sólo a términos ejemplificativos para demostrar que es en aquellos países donde se dispone de mayor actividad económica (por tanto, acceso a la energía) los que pueden permitirse el feminazismo social, pues la mujer no depende de sí misma en relación a los hombres como iguales (como debería ser en un estado de derecho) ni de los hombres exclusivamente (como sucede en estados autoritarios), sino que es sobreprotegida por el Estado de Bienestar mediante sus leyes feministas. Simplemente, la dependencia cambia.
Y, ¿dónde se genera un Estado de Bienestar sobre el cual pueden florecer tales leyes feminazis y los cambios sociales que portan?
Allí donde hay suficiente actividad económica que permita hacerlo viable, pues el estado de bienestar o socialdemocracia se define por un conjunto de ayudas y protección, asistencia, a la población que generan un gasto que no todos los países se pueden permitir.
Por tanto, existe una variable, justificada por cada mujer que vive de una determinada manera según su sexo en el país que le tocó nacer: a más energía, más “emponderamiento” femenino.
¿Qué es la energía, en términos prácticos?
Es el trabajo que conforma cualquier objeto de consumo o energía, y que debe ser realizado por una persona o por una máquina. Recordemos, que las máquinas, como los coches, no funcionan sin energía (fósil o renovable) y nada se hace solo.
La fuente de energía principal es solar, en diversas formas:
- Alta calidad, fácil extracción y alto índice energético –que produce más energía por unidad, o que “renta” más-: Petróleo, gas natural y carbón, que son restos de organismos vivos que han crecido en tiempos pretéritos gracias a la luz solar y que la geología ha transformado en un concentrado altamente energético para su uso en motores de combustión.
Esta energía no es renovable –tarda millones de años en formarse- y es básicamente la que mantiene la sociedad moderna industrial. La energía nuclear –uranio- también es fósil ya que es un recurso geológico finito.
- Menor calidad (baja concentración de energía) pero renovable: biomasa (restos de cultivaciones –ej: la misma madera que es quemada directamente para generar energía, sin esperar a que se convierta en carbón-), maremotriz, eólica y solar (todas generadas directa o indirectamente por la energía solar que llega a la Tierra).
Nota: el hidrógeno, al no encontrase libremente en naturaleza, debe ser generado a partir de electricidad (electrólisis) por lo que su valor energético es mayor que la energía que lleva (no puede llevar más energía que la usada en su creación). Esto lo hace, si acaso, un medio para transporte o almacenamiento de energía (vector) pero no es una fuente en sí misma.
Véase que la energía renovable produce electricidad, pero esta sólo es el 20% de la energía consumida en el mundo (no hay forma de almacenarla que permita que existan aviones de pasajeros, trasatlánticos o tractores/camiones en los que sea rentable usarla).
Y en el caso de los coches, no hay suficiente material para convertir la flota mundial en coches eléctricos (no hay suficiente litio para baterías por ejemplo).
¿Quiere esto decir que se agotará la energía? No, pero no es posible crecer indefinidamente en un mundo materialmente finito.
Aquí entra el concepto de TRE (Tasa Retorno Energético):
Según la Wikipedia se conoce como tasa de retorno energético (TRE) al cociente de la cantidad de energía total que es capaz de producir una fuente de energía y la cantidad de energía que es necesario emplear o aportar para explotar ese recurso energético. La fórmula es TRE=Energía total de la fuente/Energía invertida.
Un cociente menor o igual que 1 indica que la energía de la fuente es menor o igual a la energía consumida (es decir, cuesta más energía obtener energía que la energía que consigues, por tanto pasa de ser una fuente a un sumidero), por lo tanto una fuente de energía será tanto mejor cuanto mayor sea su TRE, puesto que eso implica que se obtiene una mayor cantidad de energía neta utilizable por cada unidad de energía invertida en ella (más renta, más kilómetros recorre el coche con un mismo llenado de gasolina).
¿Se acabará el petróleo? No, nunca. Eso no es lo importante. Lo que sucede es que no es rentable invertir energía en tal fuente que aporta menos energía de la invertida (ej: las minas de oro no se cierran cuando no queda más material, sino cuando el coste de su extracción es superior al beneficio económico que genera. Lo cual no implica que el mineral se agote totalmente, simplemente no es rentable).
Así pues, las ciudades de las grandes sociedades desarrolladas actuales dependen de cantidades ingentes de energía (y minerales y su transformación que dependen de tal energía) para mantenerse en pie y con una población estable, que si ellas, no sería viable. Tal estabilidad es tanto económica como social (incluyendo leyes feminazis).
Ejemplo: La Roma actual con 2,86 millones de personas, antes del desarrollo del aprovechamiento de las grandes fuentes de energía, llegó a tener (con un desarrollo tecnológico y organización social superior incluso a la de la Edad Media) un máximo cercano a 1 millón de habitantes. México capital cuenta con 8 millones por ejemplo, similar a Nueva York.
Resumiendo: La sobrabundancia material de occidente (en comparación al resto del mundo) permite que haya poblaciones estables, y el Estado de Bienestar ayuda a las mujeres que han estado históricamente más “necesitadas”.
Por ello, actualmente, por ejemplo, una mujer soltera no tiene prácticamente consecuencias respecto a lo que sería tenerlo en una sociedad donde el Estado no la apoyase explícitamente (se observa en los estados “tercermundistas”).
Entonces, podemos incidir que en un estilo de vida más “parco, moderado económicamente” o con un Estado de Bienestar menos protector (o inexistente) la mujer no puede permitirse, para su supervivencia y calidad de vida, los instintos hipergámicos o liberalismo sexual (lo cual no quiere decir que desaparezca, pues son innatos a nivel puramente reproductivo).
Por tanto, si el actual contexto económico del “primer mundo” desaparece, las sociedades cambian, y por tanto los comportamientos de mujeres y hombres.
¿Desaparecerá? Nadie sabe el futuro, pero la Agencia Internacional de la Energía tiene varios escenarios, donde maquilladamente, acepta el inevitable declive.
El caso es éste: jamás en la humanidad ha habido tal cuantiad de población mundial (7000 millones, cada caloría del mundo occidental lleva incorporada en su producción mas calorías de energía fósicl que las que el alimento por sí mismo aporta a través de la fotosíntesis) ni ha vivido con tanta calidad (aunque no la totalidad de la población) y esto ha servido gracias a la energía.
Como homo sapiens, no tenemos vello como un chimpancé, por lo que ahorramos calorías que producirían calor y en su lugar usamos las pieles de otros animales para calentarnos, somos omnívoros y los únicos animales que cocinan, por que usamos su energía para predigerir la comida antes de ingerirla y destinar mayores recursos al desarrollo y mantenimiento cerebral (inteligencia) que consume sobre el 20% de la energía del cuerpo (algo exagerado, pesando el cerebro alrededor de 1 kilogramo en comparación con el consumo de cualquier parte del cuerpo).
Es decir, para el humano, como especie, es natural usar fuentes de energía externa para mantener su viabilidad poblacional.
Mientras no ha habido un crecimiento económico aparentemente infinito, los roles sociales estaban ligados a la cantidad de energía que se podía conseguir, con una cultura y unas normas de comportamiento y cortejo definidas (para bien y para mal); actualmente, tal mundo ha desaparecido en occidente (¿quién diría a un abuelo de 90 años, en su juventud, que por el precio de una buena cena en restaurante -50 euros por ejemplo- podría conseguir un vuelo low cost de una capital europea a otra sin problemas? Difícilmente lo creería) y no hay roles específicos, sino grupos de poder (feministas) y valores “capitalistas” –individualismo, narcisimo (llamado lorealismo)- que no definen el comportamiento general de la mujer sino en un único sentido: lo que más renta, lo que más le conviene según la edad (carrusel) un juego al que muchos hombres se niegan a participar. El juego ha cambiado para las mujeres (antes del Muro) pero no para los hombres, que deben seguir siendo proveedores como en los tiempos de escasez energética; al producir las mujeres y aumentar tecnológicamente sus contactos (apps, globalización) el hombre pierde sus herramientas de valor principales, por lo cual es más susutituibles –desechable-.
Notal final:
Este artículo quiere expresar, sin intención de sentar cátedra, que existe una relación entre la dinámica material (desarrollo económico, tecnología, energía) y sus síntomas sociales (feminazismo, entre otros) y cómo la sociedad se adapta a la realidad económica; y propone: ya que la termodinámica y geología imponen un límite en el desarrollo de las sociedad (y su mantenimiento, la situación actual es una excepción a lo largo de la historia de la humanidad), al caer esta irremisiblemente (independientemente de si sea un poco antes o después en el tiempo, hoy por hoy las energías renovables ni de lejos permiten el derroche energético necesario para mantener activa la civilización industrial actual) ¿no se modificarán las relaciones entre hombres y mujeres? ¿No podrían ser tales relaciones, a la larga, devenir en alguna similar a las que adoptaron sociedades más antiguas e iguales de capaces que nosotros (si, el padre de tu tatarabuelo, por ejemplo)? Hasta aquí, la ciencia sólo puede decir que la abundancia energética se acabará, dando lugar a sociedades de menor consumo energético.
Por último, no pretendo convencer a nadie sobre el Peak oil, cambio climático o historia de las sociedades, ni se extrae ningún beneficio de ello, más que aportar una macrovisión desde la perspectiva energética y social a los hermanos MGTOW que se encuentran un panorama de relaciones sociales muy diferente al de sus padres.
No obstante, en caso de que despertase interés, se adjuntan links con datos científicos, quien quiera, que investigue por su cuenta y crea aquello que desee creer. En todo caso, entrando en opiniones, sería mucho más preferible un mundo futuro económicamente similar al actual (como en general se le supone en los medios de comunicación) con un nivel igual o incluso superior de feminazismo que un mundo post-petróleo, dado a la pérdida de calidad de vida que implica para el ciudadano occidental (a excepción de que haya un decrecimiento y cambio social ordenado hacia un nuevo paradigma de una población estable en población y producción, cosa inmensamente difícil). Así pues, el cambio de este ambiente tóxico para el hombre en relación a las mujeres está garantizado por la naturaleza, en cuanto vuelvan las limitaciones materiales que de forma natural han frenado los instintos hipergámicos y similares.
Nota: vide destacado sobre la anipulación social de la mujer en occidente y su creciente desconfianza al hombre impulsada por los medios de comunicación (curiosamente, son los actores, que son mejores según su capacidad de fingimiento en su trabajo, quienes tienen una desproporcionada influencia en la creación de opiniones en la sociedad, y muchos toman esta visión de la realidad como cierta (y luego se arrepienten, como las cuarentonas post-wall que han descubierto que la vida no es como en la serie Sexo en New York). !Muy recomendable!
https://www.youtube.com/watch?v=PaIr6-or8OI&t=3s
Grumetito
http://crashoil.blogspot.com.es/search?q=world+energy&updated-max=2018-02-02T16:50:00%2B01:00&max-results=20&start=1&by-date=true
https://www.youtube.com/watch?v=rvKCvKLMnJU&feature=youtu.be
http://www.resilience.org/stories/2012-02-22/en-busca-de-un-milagro-los-l%C3%ADmites-de-la-%E2%80%98energ%C3%AD-neta%E2%80%99-y-el-destino-de-la-socieda/
http://crashoil.blogspot.com.es/2011/12/la-gran-exclusion.html
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2018.08.08 21:57 andreina139 LOS MEJORES ENDULZANTES NATURALES

LOS MEJORES ENDULZANTES NATURALES
El azúcar es uno de los asesinos más silenciosos que existen en la actualidad, puede ser sumamente delicioso en la comodidad, pero terminan siendo el causante de la mayoría de los problemas, por eso hay que buscar endulzantes naturales.
Nuestro cuerpo es susceptible al dulce, lo anhela. El dulce contiene una buena fuente de energía, algo sumamente necesario en los tiempos donde no existían grandes civilizaciones, ya que había que estar alerta todo el tiempo.
Esta azúcar es la misma glucosa que quema nuestro cerebro, músculos y otras partes del cuerpo para funcionar, entre mayor sea la tarea como cazar o algún otro trabajo de alto rendimiento, más glucosa quemamos.
Actualmente a no necesitamos cantidades altas de glucosa, más bien eso se puede notar hoy en día en el índice de grasa que alcanzan muchas zonas del mundo. La misma azúcar tiene mucho que ver con esto.
Todo esto causa problemas de salud graves como lo es la obstrucción de las arterias, problemas motores y muchos otros padecimientos que pueden llegar a causar la muerte en una persona.
Lo que es peor, muchas empresas usan azúcar procesada, la cual pasa por una gran cantidad de químicos hechos para que el producto dure más en las estanterías y sea más adictivo para las masas.
Estamos siendo bombardeados por una gran cantidad de productos con una alta cantidad de azúcar todos los días, productos que pensamos que no nos harán nada si solo comemos un poco al día, pero, al final de cuenta nos matan.
Al ser constantes en su consumo, solo estamos manteniendo la adicción a ellos, dejando que nos maten lentamente.
Una adicción es una de las cosas más difícil de superar. Mucho se hablará de la cocaína y de la mariguana, pero la azúcar termina estando en el escalón más alto de adicción, por lo que superarlo puede llegar a ser más difícil para muchos.
Platearse en dejarlo totalmente puede ser el primer paso para dejarlas. Crear el habito de comer de forma saludable puede llegar a durar poco más de dos meses completos de pura abstinencia, pero valdrán la pena.
No solo por los cambios físicos, anímicos y hormonales, sino porque ya no cuentas con una adicción y podrás decir con total seguridad que no necesitas del dulce para vivir.
Obviamente puedes comer algo de dulce de vez en cuando, pero no constantemente y dejar de necesitar del azúcar te abrirá un mundo de sabores nuevos para tu paladar.
Actualmente existen una gran variedad de productos que puedes consumir para poder sustituir el azúcar de tu vida, algunos no sabrán igual que el azúcar, pero con el tiempo les puedes llegar a tomar más cariño que a la azúcar procesada.
Por esto, en este artículo presentaremos los mejores endulzantes naturales que puedes conseguir y que pueden ayudarte a mejorar tu salud considerablemente, no solo evitando enfermedades, sino brindándote más energía y mejor físico.
Aunque este sea un top de mejores endulzantes naturales, cada uno es más práctico según lo que estés buscando, por lo que estos endulzantes naturales no tienen una escala de mejor a peor sino por función
https://preview.redd.it/66qbjimzcxe11.jpg?width=476&format=pjpg&auto=webp&s=f06b004792084894337ee314a811e05edcc881b4

ENDULZANTES NATURALES PARA DIABÉTICOS

Para personas que ya cuentan con un índice de glucosa elevando en la sangre, este alto índice de glucosa puede causar un problema a la hora de tener una herida y puede llevar a la muerte fácilmente.
Para evitar todo esto, es obligatorio, en muchos de los casos, que el diabético no consuma ningún tipo de producto alto en glucosa. Para estos casos existen variantes con fructosa elevada muy útiles.

SIROPE DE AGAVE

El sirope de agave es uno de los endulzantes naturales más prácticos y fuertes del mercado. Este también es conocido como miel de agave o néctar de agave.
Esta se está de las pencas de agave, el cual es muy parecido a un cactus, pero, en su interior cuenta con una gran cantidad de aloe vera. Es una muy común en las zonas tropicales de américa y del caribe.
A pesar de existir una gran cantidad de especies de esta planta, para la producción de la mayoría de los productos endulzantes basados en agave se usa más que todo el agave maguey y el agave azul.
El sirope de agave se considera uno de los endulzantes naturales más potentes, ya que es capaz de ser el doble de endulzante que el azúcar blanco común, gracias a estar mayormente compuesto de fructosa.
Por lo que, con colocar un poco menos de la cantidad del azúcar normal se obtiene mejores resultados y brinda calorías útiles al cuerpo.
No causa aumentos radicales de en los índices de glucosa y permite que nos sintamos llenos por más tiempo.
Lo malo de este seria los procesos de refinamiento que tiene que pasar, muchos de estos procesos podrían causar los mismos problemas que la azúcar refina, por lo que es recomendable buscar el más natural posible.

AZÚCAR DE ABEDUL

El azúcar de abedul o xilitol, s proveniente de la escorza de un árbol muy común en Europa llamado abedul, este tiene un sabor muy parecido al azúcar de mesa y cuenta con un aspecto muy similar a la azúcar blanca.
Este tiene la propiedad de ser un alcalinizar de forma natural el cuerpo y previene que los dientes lleguen a tener caries. Además de índice glucémico de solo 7 y menos de la mitad de calorías que la azúcar refinada.

ENDULZANTES NATURALES SIN CALORÍAS

Como ya habíamos mencionado antes, el azúcar es el medio fundamental por donde se llega a obtener la mayor cantidad de glucosa, mucha de esta también contiene grandes cantidades de calorías que no ayudan al cuerpo.
Para esto están los endulzantes que no cuentan con un índice calórico, ideales para personas que quiere ganar grasa por medio de estas o son conscientes de consumir muchos alimentos dulces, pero no quieren ganar tanto peso.
Estos endulzantes también pueden ser usados para las personas diabéticas, ya que no contienen cantidades enorme de glucosas que empeoren el problema diabético. En este caso no serán necesariamente naturales, pero si muy saludable.

SUCRALOSA O ESPLENDA

Tal vez no te suene el nombre de la sucralosa, pero si el de la marca Esplenda. La sucralosa es endulzante que no aporta calorías ya que la mayor parte de este endulzante natural no se digiere ni es absorbido por nuestro cuerpo.
Es aproximadamente 600 veces más dulce que el azúcar y puede ser incorporada en cual receta de cocina sin mucho problema, además de ser considerado uno de los edulcorantes sin calorías más saludables de todos.

SACARINA

La sacarina es un endulzante 300 veces más potente que el azúcar común y corriente. La sacarina se saca de un proceso de refinamiento artificial. Este se usa más que todo en los productos light al igual que productos horneados.
El único problema de la sacarina es que puede llegar a ser mala para las personas que sufren episodios de epilepsia, del resto, es considerada uno de los productos endulzantes más saludables por muchas organizaciones.
Fuente: Mejores endulzantes naturales
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2018.08.06 22:03 andreina139 LOS MEJORES ENDULZANTES NATURALES

LOS MEJORES ENDULZANTES NATURALES
Nuestro cuerpo es susceptible al dulce, lo anhela. El dulce contiene una buena fuente de energía, algo sumamente necesario en los tiempos donde no existían grandes civilizaciones, ya que había que estar alerta todo el tiempo.
Esta azúcar es la misma glucosa que quema nuestro cerebro, músculos y otras partes del cuerpo para funcionar, entre mayor sea la tarea como cazar o algún otro trabajo de alto rendimiento, más glucosa quemamos.
Actualmente a no necesitamos cantidades altas de glucosa, más bien eso se puede notar hoy en día en el índice de grasa que alcanzan muchas zonas del mundo. La misma azúcar tiene mucho que ver con esto.
Todo esto causa problemas de salud graves como lo es la obstrucción de las arterias, problemas motores y muchos otros padecimientos que pueden llegar a causar la muerte en una persona.
Lo que es peor, muchas empresas usan azúcar procesada, la cual pasa por una gran cantidad de químicos hechos para que el producto dure más en las estanterías y sea más adictivo para las masas.
Estamos siendo bombardeados por una gran cantidad de productos con una alta cantidad de azúcar todos los días, productos que pensamos que no nos harán nada si solo comemos un poco al día, pero, al final de cuenta nos matan.
Al ser constantes en su consumo, solo estamos manteniendo la adicción a ellos, dejando que nos maten lentamente.
Una adicción es una de las cosas más difícil de superar. Mucho se hablará de la cocaína y de la mariguana, pero la azúcar termina estando en el escalón más alto de adicción, por lo que superarlo puede llegar a ser más difícil para muchos.
Platearse en dejarlo totalmente puede ser el primer paso para dejarlas. Crear el habito de comer de forma saludable puede llegar a durar poco más de dos meses completos de pura abstinencia, pero valdrán la pena.
No solo por los cambios físicos, anímicos y hormonales, sino porque ya no cuentas con una adicción y podrás decir con total seguridad que no necesitas del dulce para vivir.
Obviamente puedes comer algo de dulce de vez en cuando, pero no constantemente y dejar de necesitar del azúcar te abrirá un mundo de sabores nuevos para tu paladar.
Actualmente existen una gran variedad de productos que puedes consumir para poder sustituir el azúcar de tu vida, algunos no sabrán igual que el azúcar, pero con el tiempo les puedes llegar a tomar más cariño que a la azúcar procesada.
Por esto, en este artículo presentaremos los mejores endulzantes naturales que puedes conseguir y que pueden ayudarte a mejorar tu salud considerablemente, no solo evitando enfermedades, sino brindándote más energía y mejor físico.
Aunque este sea un top de mejores endulzantes naturales, cada uno es más práctico según lo que estés buscando, por lo que estos endulzantes naturales no tienen una escala de mejor a peor sino por función
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ENDULZANTES NATURALES PARA DIABÉTICOS

Para personas que ya cuentan con un índice de glucosa elevando en la sangre, este alto índice de glucosa puede causar un problema a la hora de tener una herida y puede llevar a la muerte fácilmente.
Para evitar todo esto, es obligatorio, en muchos de los casos, que el diabético no consuma ningún tipo de producto alto en glucosa. Para estos casos existen variantes con fructosa elevada muy útiles.

SIROPE DE AGAVE

El sirope de agave es uno de los endulzantes naturales más prácticos y fuertes del mercado. Este también es conocido como miel de agave o néctar de agave.
Esta se está de las pencas de agave, el cual es muy parecido a un cactus, pero, en su interior cuenta con una gran cantidad de aloe vera. Es una muy común en las zonas tropicales de américa y del caribe.
A pesar de existir una gran cantidad de especies de esta planta, para la producción de la mayoría de los productos endulzantes basados en agave se usa más que todo el agave maguey y el agave azul.
El sirope de agave se considera uno de los endulzantes naturales más potentes, ya que es capaz de ser el doble de endulzante que el azúcar blanco común, gracias a estar mayormente compuesto de fructosa.
Por lo que, con colocar un poco menos de la cantidad del azúcar normal se obtiene mejores resultados y brinda calorías útiles al cuerpo.
No causa aumentos radicales de en los índices de glucosa y permite que nos sintamos llenos por más tiempo.
Lo malo de este seria los procesos de refinamiento que tiene que pasar, muchos de estos procesos podrían causar los mismos problemas que la azúcar refina, por lo que es recomendable buscar el más natural posible.

AZÚCAR DE ABEDUL

El azúcar de abedul o xilitol, s proveniente de la escorza de un árbol muy común en Europa llamado abedul, este tiene un sabor muy parecido al azúcar de mesa y cuenta con un aspecto muy similar a la azúcar blanca.
Este tiene la propiedad de ser un alcalinizar de forma natural el cuerpo y previene que los dientes lleguen a tener caries. Además de índice glucémico de solo 7 y menos de la mitad de calorías que la azúcar refinada.

ENDULZANTES NATURALES SIN CALORÍAS

Como ya habíamos mencionado antes, el azúcar es el medio fundamental por donde se llega a obtener la mayor cantidad de glucosa, mucha de esta también contiene grandes cantidades de calorías que no ayudan al cuerpo.
Para esto están los endulzantes que no cuentan con un índice calórico, ideales para personas que quiere ganar grasa por medio de estas o son conscientes de consumir muchos alimentos dulces, pero no quieren ganar tanto peso.
Estos endulzantes también pueden ser usados para las personas diabéticas, ya que no contienen cantidades enorme de glucosas que empeoren el problema diabético. En este caso no serán necesariamente naturales, pero si muy saludable.

SUCRALOSA O ESPLENDA

Tal vez no te suene el nombre de la sucralosa, pero si el de la marca Esplenda. La sucralosa es endulzante que no aporta calorías ya que la mayor parte de este endulzante natural no se digiere ni es absorbido por nuestro cuerpo.
Es aproximadamente 600 veces más dulce que el azúcar y puede ser incorporada en cual receta de cocina sin mucho problema, además de ser considerado uno de los edulcorantes sin calorías más saludables de todos.

SACARINA

La sacarina es un endulzante 300 veces más potente que el azúcar común y corriente. La sacarina se saca de un proceso de refinamiento artificial. Este se usa más que todo en los productos light al igual que productos horneados.
El único problema de la sacarina es que puede llegar a ser mala para las personas que sufren episodios de epilepsia, del resto, es considerada uno de los productos endulzantes más saludables por muchas organizaciones.
Conoce más acerca de los endulzantes naturales
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2017.01.28 07:30 Kuramo Women's March de la Ciudad de México. Una reflexión.

La nota de Animal Politico
Para que sepa el mundo, que aqui tenemos nuestras feminazis crybabies hipocritas, nuestros SJW y nuestra copia bootleg de BLM.
¿Por que esa gente no se compra un vuelo directo a Medio Oriente, para ver realmente lugares donde las mujeres son personas de 2da. categoría? ¿Por que esas mismas feminazis ven con buenos ojos la imposición de la ley sharia/mosaica en Occidente?
Animal Politico y Televisa, al igual que Salon, Huffington Poop, Slate, NYT y CNN reportando con toda parcialidad la marcha. Ardidos de que una nueva era ya comenzó y nada lo va a parar La muerte de los medios mainstream ya esta conjurada
Soy mexicano, pero sé que el enemigo real es el globalismo, el progresismo mierda pro-migrante, feminismo, por decir las más notorias.
Dijo Miguel Angel Mancera, otro pendejo,
Deberiamos de aprender de Donald Trump. El, ahorita mismo, esta dando una cátedra de como revivir a un pais sumergido en la crisis. ¿Para que aprender de él?

HACER QUE MÉXICO SEA GRANDE DE NUEVO. EN SERIO.

*Source http://www.economia.com.mx/crecimiento_del_pib_de_mexico.htm
Pero en vez de eso, hay gente que se pone a llorar rios de lagrimas en el Paseo de la Reforma (Ay! Es que Trump lastimó mis sentimientos), pseudo-periodistas (la gran mayoría) como Enrique Krauze llorando en los estudios de Televisa (otra belleza), un presidente super-beta que le tiembla las manos, diputados y senadores que cobran muchisimo dinero por hacer berrinches como la de la piñata de Trump, un padresito Solalinde adicto a la cámara.
Estoy convencido que para lograr ese objetivo es necesario tirar el sistema politico mexicano, corrupto desde la raiz e indiferente a las necesidades de su pueblo. Prohibir los partidos politicos que han traicionado a México. Aunque hay 2 partidos que tienen trazas de nacionalismo edgy, antisistema, MORENA por la izquierda y el PES por la derecha Los demás deberian ser prohibidos. PRI-PAN-PRD-MC-PT-NA-PVEM Todos son la misma cerda.
Estoy convencido de que en México debe nacer un partido de corte nacionalista-populista, con ideologias parecidas al movimiento alt-right estadounidense, al Frente Nacional francés, al UKIP britanico, a la Alternativa por Alemania, a la Liga Norte italiana, la Democracia Nacional española y algunos conceptos de XA, Amanecer Dorado de Grecia. Ya hasta en Suecia ya hay visoso de ello.
México, no puede estar a la zaga de la coyuntura internacional. México debe verse a si mismo, hojear en su historia y valorar el fortalecimiento de agrupaciones políticas como el Frente Nacionalista de México Siglo XXI (http://frenamex21.net/) o la creación de movimientos basados en los principios de la Acción Revolucionaria Mexicanista.
Edit: Y no, no me refiero al pseudo-nacionalismo progre de los partidos politicos tradicionales, ni al nacionalismo cursi de mentiritas
"El nacionalismo mexicano puede ser una ruta para el destino común, no es el tipo de nacionalismo racista de derecha de Trump, ni el discurso de la xenofobia que se instala de Europa", acota el líder del opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD).
La postura mexicana "debe ser multicultural y recoger los mejores valores universales, de rechazo a misoginia, contra el inmoral racismo de tribu, sin olvidar nuestra corrupción y las graves violaciones a los DDHH", distingue.
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2016.11.19 23:15 ShaunaDorothy Pan y Rosas recicla a Selma James - Contra las teorías feministas sobre el trabajo doméstico - Revisionistas de ayer y hoy

https://archive.is/lMvv9
Espartaco No. 46 Octubre de 2016
Mujer y Revolución
La agrupación feminista y supuestamente marxista Pan y Rosas —asociada a la Fracción Trotskista-Cuarta Internacional (FT-CI) y con filiales en Argentina, México, España y otros países— ha estado desempolvando las viejas teorías antimarxistas de Selma James, una feminista “radical” estadounidense que alcanzó cierta popularidad en los años 70 promoviendo la noción falsa de que el trabajo doméstico es trabajo productivo central al capitalismo. Las teorías de Selma James procuran apuntalar un programa reaccionario. Dado que, según ella, las amas de casa desempeñan el papel central en la producción capitalista al producir al “trabajador mismo” y su fuerza de trabajo, no deberían buscar empleo fuera del hogar. Llevando sus fantasías al extremo, James sostenía (quizá aún sostenga) que los sindicatos deberían ser aplastados, que los izquierdistas eran los agentes conscientes del capitalismo, que el libro seminal de Lenin ¿Qué hacer? era una obra “fascista”, ¡y que todas las mujeres que conseguían empleo fuera del hogar eran esquirolas porque quitaban el trabajo a los hombres! (ver “Selma James vende machismo y anticomunismo”, Women and Revolution No. 7, otoño de 1974).
Aunque Pan y Rosas no hace suyos todos los esperpentos de James —de hecho, no dice una palabra sobre estas grotescas posiciones de su veterana hermana feminista—, sí retoma su tesis central. Hace ya algunos años, como parte de una entrevista a Selma James, Pan y Rosas saludó retrospectivamente el folleto de 1972 El poder de la mujer y la subversión de la comunidad, coescrito por James y la feminista italiana Mariarosa Dalla Costa, en el que éstas presentaron sus teorías sobre el “trabajo doméstico no remunerado” (ver Pan y Rosas No. 2, 22 de mayo de 2008). En Pan y Rosas. Pertenencia de género y antagonismo de clase en el capitalismo (Andrea D’Atri, Buenos Aires: Ediciones IPS, 2013), un libro que ha visto ya varias ediciones en al menos cinco países, la FT-CI retoma el núcleo de las tesis de Dalla Costa y James:
“El capitalismo, con el desarrollo de la tecnología, ha hecho posible la industrialización y, por tanto, la socialización de las tareas domésticas. Sin embargo, si esto no sucede es, precisamente, porque en el trabajo doméstico no remunerado descansa una parte de las ganancias del capitalista que, así, queda eximido de pagarle a los trabajadores y a las trabajadoras por las tareas que corresponden a su propia reproducción como fuerza de trabajo (alimentos, ropa, esparcimiento, etc.)”.
El trabajo doméstico no es fuente de la ganancia capitalista, la cual proviene de la plusvalía: el salario de un obrero corresponde a la parte de la jornada durante la cual éste produce el equivalente a lo que le cuesta mantenerse a sí mismo y a su familia. La otra parte de la jornada, el obrero trabaja sin remuneración, produciendo plusvalía que el capitalista se embolsa en forma de ganancias. Los genuinos comunistas estamos por poner fin a la esclavitud doméstica mediante la creación de instituciones colectivas gratuitas que se ocupen de todas esas tareas, incluyendo prominentemente la crianza misma de los niños. Esta perspectiva, que implica remplazar a la familia nuclear —la principal institución para la opresión de la mujer en el capitalismo—, sólo puede realizarse mediante la revolución socialista (ver también “El comunismo y la familia” en Espartaco No. 45, mayo de 2016).
El artículo que publicamos abajo, traducido de Women and Revolution No. 5 (primavera de 1974, antiguo órgano de la Comisión de la Mujer de la Spartacist League/U.S.), demuele desde los cimientos las teorías de Pan y Rosas, James y Dalla Costa, cuyo objetivo es hacer una mezcolanza antirrevolucionaria entre el feminismo burgués y el marxismo.
El folleto El poder de la mujer y la subversión de la comunidad de Mariarosa Dalla Costa (coeditado por Falling Wall Press y un grupo de individuos del Movimiento por la Liberación de la Mujer de Inglaterra e Italia, 2da. edición, febrero de 1973 [publicado en español por Siglo XXI en 1975]), con una extensa introducción de Selma James, ha provocado gran controversia en muchas organizaciones de mujeres, sobre todo en Europa e Inglaterra (ver, por ejemplo, los números más recientes de la revista Radical America, Vol. 7, Nos. 4 y 5, dedicados enteramente a las cuestiones ahí planteadas).
El poder de la mujer y la subversión de la comunidad es básicamente un intento de llevar más allá la simple redefinición tercermundista del concepto de clase, es decir, la afirmación de que los más oprimidos, los “parias de la tierra”, son las nuevas fuerzas revolucionarias. Abandonando esta línea, que hasta ahora había bastado a los feministas radicales, y citando el análisis de Marx del capitalismo, el folleto intenta probar que el papel de las mujeres en la producción capitalista es central y por lo tanto también debe serlo su papel en la revolución proletaria. Pero su intento fracasa miserablemente o, mejor dicho, sólo triunfa distorsionando totalmente el análisis de Marx de la producción capitalista.
En términos de contribuciones teóricas, el folleto no merece mayor atención por parte de los marxistas, pero, dado que muchas mujeres subjetivamente revolucionarias están buscando modos de integrar su feminismo al marxismo mediante el hallazgo de algún “eslabón perdido” programático, es importante refutar la pretensión fraudulenta de esta obra de ser un análisis marxista, pretensión que, de ser aceptada, sólo llevaría a las mujeres a otro callejón sin salida. ¡Lo cierto es que no existe ningún “eslabón perdido” entre el feminismo y el marxismo, dos perspectivas fundamental e implacablemente contrapuestas!
Además de este folleto, hay otras dos obras importantes donde se exponen las teorías de Dalla Costa y James. “Women, the Unions and Work, or What is Not to be Done” [Las mujeres, los sindicatos y el trabajo, o qué no hacer] de Selma James (publicado originalmente por Crest Press de Londres y luego por Canadian Women’s Educational Press de Toronto) es un ataque explícito contra la izquierda y en particular contra los sindicatos, a los que considera organizaciones estrechas y excluyentes a las que las mujeres deben oponerse. “Wages for Housework” [Salario para el trabajo doméstico] de Giuliana Pompei, con contribuciones de la discusión de una conferencia feminista celebrada en Padua en 1972 (editado por Cambridge Women’s Liberation, traducido por Joan Hall y reimpreso por Canadian Women’s Educational Press de Toronto), retoma el tema central de Dalla Costa de las amas de casa como obreras productivas y enfatiza la exigencia de “salario para el trabajo doméstico” (que la propia Dalla Costa no enfatiza).
Para los marxistas resulta frustrante lidiar con estas obras, por sus muchas contradicciones internas. Pese a ello, a continuación intentamos resumir algunos de los aspectos más importantes de la teoría. (Aunque James le atribuye a Dalla Costa el nuevo descubrimiento, ambas lo desarrollaron, y de hecho James aporta argumentos que no presenta Dalla Costa.)
Las teorías de Dalla Costa y James
  1. Las mujeres son productoras vitales para el capitalismo, aun cuando no trabajen fuera del hogar. “Lo que queremos decir precisamente es que el trabajo doméstico como trabajo es productivo en el sentido marxista, es decir, produce plusvalía”.
  2. Producen una mercancía “privativa del capitalismo: el ser humano, ‘el trabajador mismo’”. Este trabajador, al venderle su fuerza de trabajo al capitalista, le permite a éste usarla para producir un valor mayor al que paga por esa fuerza de trabajo, produciendo así plusvalía. Pero son las mujeres quienes realmente producen esa plusvalía, puesto que producen a los obreros y su fuerza de trabajo.
“La capacidad de trabajar reside sólo en el ser humano cuya vida se consume en el proceso de producción. Primero tiene que estar nueve meses en el útero, hay que alimentarlo, vestirlo y educarlo; después, cuando trabaja, hay que hacerle la cama, limpiarle el suelo, preparar su mochila, no satisfacer pero sí calmar su sexualidad, tenerle la comida preparada cuando llega a casa, aun cuando sean las ocho de la mañana, de regreso del turno de noche. Así es como la fuerza de trabajo se produce y reproduce cuando se consume diariamente en la fábrica o la oficina.
“Describir su producción y reproducción básicas es describir el trabajo de las mujeres”.
Así, al “trabajador mismo” se le identifica con la “fuerza de trabajo” como la mercancía producida.
  1. El descubrimiento de que la familia es uno de los centros de la producción capitalista se había mantenido oculto porque los marxistas tradicionalmente se han enfocado en la clase obrera (que James y Dalla Costa equiparan constantemente con los hombres), pero esta función vital también se mantiene oculta porque a las mujeres no se les paga un salario por su trabajo. “Dentro del hogar hemos descubierto nuestro trabajo invisible...el fundamento invisible —invisible porque no se paga— sobre el que descansa toda la pirámide de la acumulación capitalista” (Pompei, “Wages for Housework”). Eso lleva a la exigencia de “salario para el trabajo doméstico” como un modo de poner al descubierto la función de las mujeres.
  2. Esta división del proletariado entre asalariados (hombres) y no asalariados (mujeres), creada por la transición del feudalismo al capitalismo, fue el quiebre fundamental entre hombres y mujeres y la alienación de los hijos de ambos. Esta distinción entre asalariados y no asalariados debe eliminarse.
  3. “El capital estableció la familia como familia nuclear y subordinó, dentro de ella, la mujer al hombre... [E]l capital ha creado el papel femenino y ha hecho del hombre de la familia el instrumento de esta reducción”. La creación del trabajo asalariado completó la subordinación de la mujer, quien, por no recibir un salario, parece estar excluida de la producción social.
  4. Las mujeres ya no deben seguir aceptando esta función. Según James: “Si la producción de uno es vital para el capitalismo, negarse a producir, negarse a trabajar, es una palanca fundamental de poder social”.
  5. Las mujeres deben oponerse a la afiliación en sindicatos, pues “al igual que la familia, éstos protegen a la clase a expensas de las mujeres”. Al excluir a los no asalariados, los sindicatos dividen a la clase y hacen imposible la lucha común. Además, el capitalismo usa a los sindicatos específicamente para contener la combatividad obrera.
  6. También las organizaciones de izquierda deben ser rechazadas, por estar “dominadas por el hombre”. Además, la izquierda cree que la solución para las mujeres está simplemente en adquirir “conciencia sindical” o en adoptar las “formas de lucha que han utilizado tradicionalmente los hombres”, es decir, las formas del movimiento obrero organizado.
  7. James y Dalla Costa ofrecen “a las amas de casa una vida social que no es la de otro empleo. Les ofrecemos la lucha misma”. Así que las mujeres deben negarse a trabajar fuera del hogar y dentro de él, y en vez de ello participar en “la lucha misma”. “Los que propugnan que la liberación de la mujer de clase obrera depende de que obtenga un trabajo fuera de la casa forman parte del problema, no de la solución”. ¿Y cómo sobrevivirán las mujeres? El crecimiento del movimiento femenino les dará sustento.
Por qué las amas de casa no son trabajadoras productivas
Dos conceptos clave conforman la base de la teoría de Dalla Costa y James de las mujeres como trabajadoras productivas: su producción de trabajadores-fuerza de trabajo (es decir, la crianza de hijos y el cuidado del esposo-obrero) y su papel en el “consumo” (las compras, la cocina, etc.) “como parte de la producción”. El argumento de que estos dos aspectos hacen que el trabajo doméstico produzca plusvalía ignora dos distinciones cruciales que hizo Marx. Éstas son: 1) la diferencia entre el consumo industrial y el consumo privado (es decir, el consumo familiar) y 2) la diferencia entre el trabajo productivo bajo el capitalismo, es decir, el trabajo asalariado que le permite al capitalista obtener plusvalía, y el trabajo simple, que produce sólo valores de uso.
Después de afirmar que “los llamados marxistas habían dicho que la familia capitalista no producía para el capitalismo, no era parte de la producción social”, James admite que “el mismo Marx no parece haber dicho en ninguna parte que lo fuera”. James es una revisionista clásica, es decir, quiere usar la inmensa autoridad de Marx, pero para ello tiene que torcer sus palabras para hacerlas encajar con sus propias teorías. De este modo justifica la peculiar omisión de Marx de no haberse declarado explícitamente en apoyo a su teoría:
“Baste decir que, en primer lugar, Marx es el único que ve el consumo como una fase de la producción: ‘es producción y reproducción de ese medio de producción, tan indispensable para el capitalista: el trabajador mismo’ (El capital, vol. I, p. 481.) Segundo, sólo él nos ha dado las herramientas para hacer nuestro propio análisis. Y finalmente, nunca fue culpable de los disparates que Engels, a pesar de sus numerosas aportaciones, nos ha echado encima...”.
Consumo privado vs. consumo industrial
Hay dos clases de consumo en el capitalismo, el industrial y el privado. Marx escribe:
“El consumo del obrero es de dos clases. En la producción misma, su trabajo consume medios de producción... Y, por otra parte, el obrero invierte en medios de vida el dinero que le paga el comprador de la fuerza de trabajo: es su consumo individual. Consumo productivo y consumo individual del obrero son, por tanto, totalmente distintos entre sí. En el primero el obrero actúa como fuerza motriz del capital y pertenece al capitalista; en el segundo, se pertenece a sí mismo y ejerce sus funciones de vida, al margen del proceso de producción”.
—El capital, Tomo 1, capítulo XXI (énfasis añadido)
Desde luego, los capitalistas toman en cuenta este consumo privado, pues es necesario para mantener y reproducir la fuerza de trabajo, sin la cual el capitalismo no puede existir, y como tal se le considera “un aspecto necesario del proceso de producción”. Pero, señala Marx, “el capitalista puede confiar tranquilamente el cumplimiento de esta condición al instinto de conservación y perpetuación de los propios trabajadores”. El hecho de que comer, vivir y reproducirse sea necesario no hace que la familia sea un “centro de la producción social”. Estas actividades tienen lugar independientemente de la forma de la producción social. El consumo individual en el hogar no es producción capitalista, pues la familia no le pertenece al capitalista. El obrero se pertenece a sí mismo y vende su fuerza de trabajo al capitalista. Éste no tiene que preocuparse de cómo el obrero se reproduce y vive (salvo para asegurarse de que se siga viendo forzado a vender su fuerza de trabajo). Así, si bien en el sentido más amplio, el consumo individual privado es un “aspecto” de la producción, es decir, se le toma en cuenta, sobre todo en el cálculo de los salarios, no es, en ningún sentido, producción capitalista. Es por eso que Marx dice que el consumo privado individual tiene lugar al margen del proceso de producción.
Trabajo productivo
Dalla Costa y James abusan violentamente del concepto marxista de “trabajo productivo”. No es claro para quién se realiza este “trabajo productivo” en el hogar, dado que el capitalista no es dueño de la familia nuclear. Claramente Dalla Costa no quiere hacernos creer que el ama de casa sea una esclavista (pues produce “seres humanos” que son mercancías), ni una minicapitalista (dado que posee sus “medios de producción”, que son sus órganos reproductivos). Dalla Costa dice que las mujeres “producen” gente. En el sentido biológico, eso es cierto. Pero esa “producción” no es “trabajo productivo” en el sentido marxista, como ella afirma.
James dice que la mercancía que ellas producen son los “seres humanos”. En otra parte, se refiere a esta mercancía como la “fuerza de trabajo”. Pero debe hacerse la distinción. Bajo el capitalismo, los seres humanos no son mercancías (como lo son en las sociedades esclavistas). Bajo el capitalismo los obreros son “libres” de vender su fuerza de trabajo. Es precisamente la venta de esa fuerza de trabajo como mercancía y su alienación con respecto a los obreros lo que caracteriza la producción capitalista:
“...la fuerza de trabajo sólo puede aparecer en el mercado como mercancía siempre y cuando sea ofrecida en venta o vendida como una mercancía por su propio poseedor, la persona cuya fuerza de trabajo es. Y, para que su poseedor la venda como mercancía, necesita poder disponer de ella, es decir, ser propietario libre de su capacidad de trabajo, de su persona”.
—Marx, op. cit. Tomo 1, capítulo IV, subtítulo 3
Pero tampoco el otro trabajo que las mujeres realizan en el hogar —el cuidado, alimentación y mantenimiento general de los obreros (maridos)— es trabajo productivo en el sentido marxista. La pregunta clave que hay que hacerse respecto a este trabajo es: ¿produce valor? y, si es así, ¿cómo se determina el valor de esta “fuerza de trabajo”? Porque si el trabajo de las amas de casa produjera valor, éste debería encarnarse en la mercancía —la fuerza de trabajo, según Dalla Costa— que este trabajo mantiene.
La producción de fuerza de trabajo es producción simple de mercancía. La fuerza de trabajo se produce y se vende a cambio de valores de uso con los cuales se satisfacen las necesidades humanas inmediatas. Ira Gerstein, en su artículo “Domestic Work and Capitalism” (Trabajo doméstico y capitalismo, publicado en Radical America Vol. 7, Nos. 4 y 5), contrasta esta producción simple de mercancías con la producción capitalista:
“La producción es limitada, porque la cantidad producida no puede rebasar la capacidad, el deseo y la necesidad de consumo del ser humano, que son finitos. En cambio, el fin del capitalista es aumentar continuamente la plusvalía. Esto no tiene nada que ver con su consumo personal... La fuerza de trabajo no se aumenta sin límite como un modo independiente de apilar riqueza”.
Marx analiza de este modo el valor de la fuerza de trabajo:
“El valor de la fuerza de trabajo, como el de cualquier otra mercancía, se determina por el tiempo de trabajo necesario para producir y también, naturalmente, para reproducir este artículo específico. En cuanto valor, la fuerza de trabajo representa solamente una determinada cantidad del trabajo social medio materializado en ella...
“La cantidad de medios de vida necesarios para producir la fuerza de trabajo incluye, por tanto, los que hacen falta para sostener a los sustitutos, es decir, a los hijos de los trabajadores, asegurando la perpetuación en el mercado de esta raza de poseedores de una mercancía excepcional...
“El valor de la fuerza de trabajo se traduce en el de una determinada cantidad de medios de vida”.
—Ibíd.
La fuerza de trabajo se crea mediante el consumo de bienes materiales (alimento, ropa) y de servicios (atención médica, educación). La suma del valor de estos medios de sustento es el valor de la fuerza de trabajo. El trabajo doméstico que realizan las amas de casa al procesar estas mercancías claramente no se toma en cuenta cuando se calcula el total. El trabajo doméstico no le añade valor a la mercancía fuerza de trabajo. Esto no significa que las mujeres no trabajen dentro del hogar, pero esta esclavitud doméstica no es producción capitalista y por lo tanto no se considera al analizar las relaciones productivas capitalistas.
La producción de fuerza de trabajo
Según Gerstein, “la fuerza de trabajo es la única mercancía de la sociedad capitalista cuya producción general no se realiza de manera capitalista”. Sin embargo, hay otras mercancías que no se producen “de manera capitalista” en el capitalismo; por ejemplo, las materias primas naturales, como los peces que se pescan en el mar. Estos existen y se reproducen a sí mismos, aunque no de manera capitalista. Y la producción de seres humanos, que poseen en sí mismos la capacidad de trabajo, debe verse del mismo modo que la de esos otros productos naturales, puesto que la propagación de la especie humana es un acto natural. La autoproducción de las cosas y los servicios que el obrero y su familia consumen tiene lugar fuera del conjunto de la economía política capitalista. Es, además, una actividad universal de los seres vivos (el “instinto de conservación” que Marx señala). James, al insistir obstinadamente en que “en el capitalismo no hay nada que no sea capitalista”, oscurece la distinción fundamental entre la producción de fuerza de trabajo y la producción capitalista.
Cuando decimos que la propagación es un “acto natural”, debe quedar claro, sin embargo, que la forma de familia en que esta propagación se organiza no está determinada simplemente por la biología, sino por la sociedad.
Orígenes de la familia
¿Cómo fue que las mujeres se vieron esclavizadas en el hogar? No fue el capitalismo quien creó esta esclavitud doméstica, cuyos orígenes, mucho más antiguos, surgieron del desarrollo de la propiedad privada y del excedente social que los hombres acumularon de su trabajo. Según Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, en la Edad de Piedra la tierra pertenecía en común a todos los miembros de la tribu. Si bien había una división del trabajo entre los sexos, también había igualdad, pues todos participaban en el trabajo productivo y contribuían a la economía. Cuando con el tiempo aumentó la capacidad productiva de los seres humanos, se hizo redituable el utilizar esclavos —la primera forma de propiedad privada—. El ganado, la tierra y otras formas de propiedad también se privatizaron por primera vez, provocando una revolución al interior de la familia. Los hombres siempre habían sido responsables de procurar las necesidades de la vida, pero ahora, a pesar de que la división del trabajo al interior de la familia se mantuvo esencialmente inalterada, el trabajo doméstico que realizaban las mujeres dejó de contar en comparación con el poder económico de los hombres. Engels concluyó que las mujeres podrían conquistar la igualdad con los hombres sólo cuando volvieran a participar en igual medida que ellos en la producción económica general.
James dice que Marx “nunca fue culpable” de estos “disparates” de Engels. Pero, si esto es cierto, es sólo porque Marx murió (en 1883) un año antes de que Engels completara esta obra que ambos habían concebido como un libro conjunto. De hecho, en el prefacio a la primera edición, Engels afirma: “Los capítulos siguientes vienen a ser, en cierto sentido, la ejecución de un testamento. Carlos Marx se disponía a exponer personalmente los resultados de las investigaciones de Morgan...tengo a la vista, junto con extractos detallados que hizo de la obra de Morgan, glosas críticas que reproduzco aquí, siempre que cabe”.
Dalla Costa y James sostienen opiniones divergentes en cuanto a la cuestión de los orígenes de la opresión de la mujer, y ambas se equivocan. James afirma que el sexismo primordial es la raíz de la opresión de la mujer. Dalla Costa, por su parte, afirma que es resultado de las relaciones económicas capitalistas, tesis que la lleva a afirmar que la posición de la mujer en la sociedad feudal era en cierto modo más progresista:
“En la medida en que los hombres han sido las cabezas despóticas de la familia patriarcal...la experiencia de las mujeres, los niños y los hombres fue una experiencia contradictoria... Pero, en la sociedad precapitalista, el trabajo de cada uno de los miembros de la comunidad de siervos se consideraba dirigido a un objetivo: o bien la prosperidad del señor feudal o nuestra supervivencia... El paso de la esclavitud a la fuerza de trabajo libre separó al hombre proletario de la mujer proletaria...”.
La insistencia de Dalla Costa y James en la importancia del trabajo productivo de las amas de casa como central en su potencial revolucionario contradice las afirmaciones de que: 1) con la transición desde el feudalismo, la mujer fue excluida del trabajo productivo por la fuerza, y 2) el feudalismo era menos opresivo para las mujeres que el capitalismo, puesto que en aquél las mujeres eran reconocidas como trabajadoras productivas.
El capitalismo en realidad sentó las bases para la liberación de la mujer, porque: 1) una vez más, abrió el camino a la participación de las mujeres en la producción social, creando oportunidades para el desarrollo de su conciencia social y para la lucha organizada contra la opresión fuera de la estructura unifamiliar aislada; y 2) el ascenso del concepto burgués del individuo libre —contrapuesto a las nociones medievales del linaje, el privilegio aristocrático y la dominación religiosa, que codificaban la creencia de que la mujer era inferior— sentó las bases intelectuales para el reconocimiento de las mujeres como humanos plenos con derechos iguales a los del hombre, un concepto totalmente ajeno a la mentalidad medieval (y aparentemente irrelevante para Dalla Costa).
El capitalismo creó las bases de la emancipación de la mujer mediante el desarrollo de las fuerzas productivas, pero ya hace mucho que ha sobrevivido a su papel histórico progresista y ahora constituye una barrera tanto al mayor desarrollo de las fuerzas productivas como a la emancipación de la mujer. Las mujeres no podrán ser libres mientras no se elimine la escasez, no se abolan las clases y no se remplace la familia. En otras palabras, no podrán ser libres mientras no se establezca la sociedad socialista.
La familia bajo el capitalismo
La perpetuación de la unidad familiar monógama en las sociedades capitalistas avanzadas no se debe a un diabólico complot de los capitalistas para extraer cada vez más ganancias de la clase obrera. Incluso en su forma actual, la familia le cuesta a los capitalistas, en pesos y centavos, más que si sus funciones fueran socializadas. El valor que la familia tiene para la burguesía no radica en la eficiencia con que produce fuerza de trabajo, sino en su utilidad como reserva de pequeña propiedad privada y pequeña producción, que hacen de ella un freno ideológico a la conciencia social. Es por eso —así como para liberar a las mujeres de la esclavitud del trabajo doméstico repetitivo, vacuo y enervante— que una de las tareas de la revolución socialista será remplazar a la familia.
La función económica originaria de la familia monógama fue la transmisión de la propiedad privada por medio de la herencia. Esta función sólo es económicamente útil para las clases propietarias, no para el proletariado, que posee pocas cosas de valor que heredar. Así, está en el interés material de la clase obrera el cumplir con el papel históricamente progresista de socializar las funciones de la familia después de la revolución.
Pero, además de ello, la ideología reaccionaria de la familia nuclear también hace posible organizar a las amas de casa de la clase obrera para fines reaccionarios, puesto que su conciencia tiende a centrarse en la defensa y extensión de cualquier pequeña propiedad que su familia pueda poseer. Así, en Chile, en 1971, la oposición de los demócratas cristianos y del Partido Nacional pudo organizar con éxito grandes manifestaciones de amas de casa (como amas de casa) contra el régimen de Allende. No hay nada en la estructura de la familia que pueda llevarnos a suponer respecto de las amas de casa, como hacen James y Dalla Costa, que “cuando llega la hora de manifestarse, nada las detiene y hacen lo que saben que hay que hacer”, ni tampoco que consideren que lo “que hay que hacer” es contribuir a derrocar al capitalismo, y no a mantenerlo.
La respuesta de Dalla Costa y James a la opresión de las mujeres es que las mujeres deben retirarse completamente de la sociedad capitalista, llevándola así a colapsar. Si trabajan en una fábrica, deben renunciar, pues reclutar mujeres a la fuerza de trabajo es un complot capitalista para impedir la revolución. “El gobierno, actuando en el interés de la clase capitalista...ha creado el desempleo” para que “...nos conformemos con las migajas que el amo deja caer de su mesa”. Esta teoría de la historia como una conspiración diabólica supone que los capitalistas son totalmente libres de hacer lo que les plazca independientemente de las leyes del movimiento de la economía capitalista. Lo cierto, sin embargo, es que en las condiciones de la sociedad imperialista decadente a los capitalistas les es imposible ofrecer pleno empleo, ¡quiéranlo o no!
Y los obreros, lejos de ser simples crédulos, ¡se ven bajo la obligación económica de trabajar! Pero James y Dalla Costa pasan esto por alto. Su concepción de por qué la gente hace las cosas se basa no en el mundo material sino en una concepción idealista de la realidad.
Los sindicatos y la izquierda
Dalla Costa y James también argumentan que, dado que al trabajar se sufre explotación y por lo tanto debe evitarse, las organizaciones que se centran en el lugar de trabajo, es decir, los sindicatos, también son malos. Los sindicatos “dividen” porque toman en cuenta sólo a los asalariados e ignoran al resto del “proletariado” (es decir, a los ancianos, los enfermos, los bebés y las amas de casa). Esto no es más que la vieja práctica de la Nueva Izquierda de identificar al más oprimido con el más revolucionario.
Sin embargo, no fueron los sindicatos quienes crearon las hostilidades entre los distintos sectores sociales —sexuales, raciales, entre empleados y desempleados— que debilitan a la clase obrera. Estas hostilidades son parte integral de la sociedad de clases, son manifestaciones de la ideología burguesa que los sindicatos no crean pero que sí reflejan (en la medida en que siguen sometidos a direcciones conservadoras). Los sindicatos son básicamente organizaciones defensivas de la clase obrera destinados a proteger cualquier conquista económica que hayan podido arrebatar a la clase capitalista. Por lo tanto, los marxistas deben defender a los sindicatos y tratar de extenderle su protección a todos los obreros. Existe una brecha crucial, que James ignora, entre los apetitos de la burocracia sindical actual, que sirve como agente del capital al interior de la clase obrera para mantenerse en el poder, y las bases sindicales, que no tienen trabajos fáciles ni ostentosos planes de pensiones que los protejan, ni la oportunidad de participar en la colaboración de clases con los capitalistas.
Los marxistas nunca hemos dicho que la organización sindical o la “conciencia sindical” sea suficiente por sí misma para hacer una revolución. Si así fuera no haría falta un partido revolucionario de vanguardia. James da una idea falsa a su audiencia cuando escribe:
“Se nos dice que debemos llevar a la mujer lo que llaman ‘conciencia sindical’. Esta frase es de Lenin y procede de un folleto titulado ¿Qué hacer?”.
Esto claramente implica que para Lenin la “conciencia sindical” era “la respuesta”. ¡Pero todo el punto del ¿Qué hacer? es precisamente la necesidad de trascender la mera conciencia sindical! Lenin escribe:
“El movimiento obrero espontáneo sólo puede crear por sí mismo el tradeunionismo (y lo crea de manera inevitable), y la política tradeunionista de la clase obrera no es otra cosa que la política burguesa de la clase obrera”.
—V.I. Lenin, ¿Qué hacer?
Es verdad que algunas organizaciones de izquierda, e incluso supuestos trotskistas, van a la cola de manera oportunista y acrítica de todo burócrata “de izquierda” y se adaptan a los aspectos más atrasados de la conciencia obrera, pero esto es una traición al marxismo, que la Spartacist League ha denunciado consistentemente. La acusación generalizadora de Dalla Costa de que “la izquierda” está “dominada por hombres” es particularmente insultante para las revolucionarias mujeres, pues supone que los hombres dominarán automáticamente cualquier organización, y que, sin importar su nivel de conciencia, las mujeres nunca podrán hablar por sí mismas. Esta acusación también es insultante para los revolucionarios hombres, pues se basa en la incapacidad de trascender una visión machista del mundo y de hacer causa común con las mujeres. Todo se reduce, una vez más, a la sentencia de la Nueva Izquierda de que “sólo los oprimidos pueden entender realmente su propia opresión”.
Conclusiones
Hay mucha confusión en las organizaciones de mujeres respecto a qué conclusiones sacar de las obras de Dalla Costa y James. Esto se debe a que su retórica de “lucha de clases” oscurece en parte el odio real que le tienen a esa lucha y la hostilidad que sienten por el proletariado. En realidad, Dalla Costa y James no tienen programa alguno para la liberación de la mujer. Su “programa” no es más que el rechazo: las mujeres deben rechazar el trabajo, deben rechazar a la izquierda, deben rechazar el hogar, deben rechazar a sus maridos, etc. ¿Y cuál es el sustituto que proponen? Sólo la deliberadamente vaga “lucha misma”. ¿Luchar por qué? Pompei responde: “Lo que queremos no es ser más productivas, no es ir a que nos exploten mejor en otro lado, sino trabajar menos y tener más oportunidades de experiencias sociales y políticas”. Ciertamente es un deseo legítimo, y uno que comparten todos los oprimidos y explotados. Pero soñar que esto se puede conseguir sin aplastar la sociedad de clases capitalista es puro utopismo. Sin entender cómo opera el capitalismo y cómo puede ser derrocado, todas las demandas programáticas concretas se vuelven meras reformas cosméticas, cuyo efecto es reforzar al sistema, en vez de derrocarlo.
En el corazón de las tesis de Dalla Costa y James yace la creencia de que las mujeres pueden retirarse de la sociedad capitalista y encontrar un camino propio y exclusivo a la salvación fuera de las relaciones capitalistas. ¿Y por qué hacer encajar a las amas de casa en el sistema económico capitalista si su fuerza yace al margen de éste? Ésa es la más flagrante de todas sus contradicciones.
La razón por la que Dalla Costa y James intentan hacer encajar a las amas de casa en el molde de los “trabajadores productivos” de Marx es simplemente que no pueden enfrentar de ningún otro modo el desafío que el marxismo representa para su visión feminista del mundo. Esta delgada capa de “marxismo” no es más que una cubierta para la vieja ideología de la Nueva Izquierda de que todo el que trabaja ya se vendió, ignorando totalmente la férrea necesidad, que enfrenta la mayor parte del mundo, de trabajar o morirse de hambre. Es un reflejo de la visión del mundo de los pocos privilegiados, los “radicales” pequeñoburgueses que han glorificado el primitivismo al grado de saludar a los hambrientos y enfermos campesinos de subsistencia del “Tercer Mundo” como la nueva fuerza revolucionaria. Y mientras estos radicales de sofá refinan sus teorías en la comodidad del aire acondicionado, los campesinos a los que idealizan son masacrados debido al primitivismo de sus recursos. Aunque está bien que James trate de “superar esta culpa de vivir en un departamento alfombrado”, no es un problema que tenga la mayoría de las mujeres (ni de los hombres), que tienen que luchar para comer, para ganarse la vida de algún modo, y para hallar la manera de superar la muy real opresión material que sufren, una opresión creada por una sociedad de la que no pueden escapar. James les dice a estas mujeres que dejen de trabajar, que rechacen los salarios de sus esposos y que vivan de...¿de qué? ¿Del aire? ¿O las va a invitar a todas a dormir en su departamento alfombrado? ¿A eso se refiere cuando dice que “el movimiento les dará sustento”? Para lo único que sirven las teorías de Dalla Costa y James es para jugar a la revolución sin ninguna intención real de buscar activamente aplastar al capitalismo. Como dijo Marx, “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. De lo que se trata no es de darle la espalda al capitalismo ni de crear en su interior una alternativa para los bohemios pequeñoburgueses, sino de aplastarlo para siempre y comenzar la construcción de una sociedad socialista.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/46/james.html
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2016.10.26 16:51 EDUARDOMOLINA Ramón J. Soria: Por qué las abejas no son neoliberales. El neoliberalismo económico mata, precariza, esconde, arrasa, desprecia a las personas… y también a las abejas, que no gustan de Milton Friedman o von Hayek ni de sus seguidores en economía y en política, que van a destrozar el mundo.

http://ctxt.es/es/20161019/Firmas/9064/miel-comida-abejas-produccion-venta-neliberalismo.htm
"El neoliberalismo económico mata, precariza, esconde, arrasa, desprecia a las personas… y también a las abejas. Que conste que mi interés por las abejas es egoísta y glotón. Quiero que haya muchas abejas porque me encanta la fruta fresca y la miel, y porque la única monarquía que admiro es la de la abeja reina (pero esa cuestión se la dejo a Jaime Peñafiel).
Anoto aquí once breves apuntes desde los que supongo y deduzco que las abejas no gustan de los libros de Milton Friedman o Friedrich von Hayek ni de todos esos nietísimos que han proliferado por el campo de la economía y de la política y que nos van a dejar el mundo destrozado. Un apicultor amigo me ha dicho que suelen leer a Henry David Thoreau y a Edward Abbey pero no me imagino a la monarca leyendo por la noche a estos dos ilustres tipos (pero esa cuestión se la dejo a Guillem Martínez).
Así que las abejas no son neoliberales porque:
  1. Hay trabajos valiosos que no se pagan. La FAO y los más importantes centros de investigación sobre ecología llevan años denunciando que la alimentación humana está en grave amenaza, que el valor económico de la polinización es enorme y sin abejas la agricultura, tal como la conocemos, se puede acabar. Según un estupendo estudio económico de Greenpeace en España casi el 70% de los cultivos que producen alimentos dependen de la polinización cruzada de los insectos. Se ha estimado que el beneficio o valor económico es de más de 2.400 millones de euros. El descubrimiento de su enorme valor polinizador es reciente, se sabía que eran importantes, al igual que otros insectos libadores de néctar, pero no hasta este punto. Sin embargo seguimos utilizando insecticidas y herbicidas sin control. Venenos que matan millones de abejas de las que depende nuestra comida.
  2. Buscar malas soluciones cuando se ha arrasado la naturaleza. En esta última década se han dado mortandades masivas de abejas tanto en EEUU como en Europa. Abejas debilitadas, intoxicadas, desorientadas y más proclives a sufrir el ataque de parásitos, la causa es el uso y abuso de diversos pesticidas cuya venta sigue siendo legal y masiva. No es una leyenda sino el comienzo de una catástrofe, hay extensas regiones agrícolas de China que, debido al uso de pesticidas se han quedado sin abejas e insectos polinizadores y deben fertilizar las flores de los árboles “a mano”, con un pincelito. Esa puede ser la imagen de nuestros campos de cultivo en un futuro cercano. Aparecerá un nuevo perfil laboral denominado “polinizador de frutales” (el día que vea un anuncio de este perfil en el INEM me pego un tiro, o no hará falta porque el “fin del mundo” estará cerca).
  3. Bajos salarios por un trabajo muy especializado. En España hay más de 24.000 apicultores de los que casi el 20% son profesionales, viven de eso, de “pastorear” abejas, sin embargo son mileuristas, su renta apenas supera los 12 mil euros teniendo 500 colmenas.
  4. Bajo precio al productor pero alto precio en el punto de venta. Los precios de la miel dependen de si el apicultor se la vende directamente al consumidor (6-7 euros/kilo), si la venden a través de cooperativas o minoristas (3,5 o 4 euros), o a un mayorista (2,5 euros). Este precio por kilo se multiplica por 3 o por 5 para el consumidor final que la compra en envases de 350 gramos en una gran superficie. Así que recomiendo comprar directamente al productor. Se da entonces la paradoja económica ¿neoliberal? de que pagamos bien al apicultor y encima nos sale la miel más barata.
  5. Vender a bajo precio lo valioso. España es un gran productor de miel de alta calidad que nosotros no apreciamos. La producción de miel en nuestro país es enorme, más de 33.000 toneladas, la mayoría se produce en Andalucía, Valencia y Extremadura. De toda esa miel, unas 20.000 toneladas se exportan a Alemania, Francia e Italia. Muchos kilos de esa miel tiene Denominación de Origen, se trata de una miel preciosa y exquisita que dejamos escapar y que la consumen quienes saben lo que es bueno.
  6. Miel (y todo lo demás) made in China. Importamos y consumimos miel mediocre. Traemos de fuera 21.000 toneladas. Antes una parte importante era miel europea, ahora casi el 90% es de China. (De allí no sólo vienen los Iphones, juguetes o ropa barata) En Europa las importaciones de miel procedente de China se han multiplicado por más de diez en los últimos ocho años. En el año 2007 los europeos importábamos de China apenas 9.739 toneladas, el año pasado llegaron 97.701 toneladas. Una importación que hasta hace pocos años estaba prohibida por cuestiones de “seguridad alimentaria”. En la etiqueta no suele poner “made in china” porque se mezcla con mieles europeas y se envasa aquí.
  7. Consumir mucha m*%[email protected] Consumimos cada vez más azúcar refinado y edulcorantes artificiales cuya “bondad” para la salud esta muy cuestionada, en cambio cada vez tomamos menos miel, un edulcorante natural y saludable que llevamos saboreando más de 8.000 años. El consumo de miel en España es bajísimo, apenas unos 700 gramos por persona y año. Una media con una alta “desviación típica”, eso quiere decir que hay unos pocos que si consumimos bastante miel y la mayoría de los españoles nada.
  8. Dejar de comer algo bueno. El sabor de la miel es potente pero con muchos matices y aromas. Se puede catar como un vino porque contiene innumerables moléculas aromáticas. En cambio el azúcar tiene un sabor plano, un dulzor soso y neutro. Quién es aficionado a la miel apenas soporta la sacarosa refinada. Pero no voy a contar aquí los valores nutricionales de la miel, ni de sus propiedades antibióticas, cicatrizantes, emolientes, laxantes, cosméticas, antioxidantes, prebióticas, antiinflamatorias, de refuerzo del sistema inmune y un largo etcétera.
    Ddice Yaveh que allí hay miel con queso e invades, ocupas, colonizas y echas a quien sea
Puede parecer que estoy hablando y haciendo una apología poco científica de un alimento casi mágico o que soy accionista de alguna multinacional apícola. Para eso ya están los biólogos especialistas en insectos antófilos (del griego: “que ama las flores”) o los bromatólogos y los médicos nutricionistas. Preguntadles a ellos.
  1. Interludio sacro. La Biblia en el libro del Éxodo 3:8 lo deja bien claro. Dios les sopla al llamado “pueblo elegido” que les quiere “subir a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel” y van corriendo a ese país, aunque esa tierra está ya ocupada por cananeos, hititas, amorreos, perizitas, heveos y jebuseos, o luego por palestinos. Te dice Yhaveh que allí “hay miel con queso, que sabe a beso” e invades, ocupas, colonizas y echas a quien sea. En este caso la culpa no es de la miel sino de los dioses que siempre han sido un peligro para la convivencia humana.
  2. Interludio íntimo. La gente suele admirar las mariposas. A otros siempre nos gustaron más las abejas. Me han picado muchas veces y otras tantas he contemplado con mi lupa el precioso arpón de su aguijón y el palpitante y automático sistema de bombeo del veneno conectado a su vida. Si te pica muere. Sin embargo ni siquiera de niño les tuve miedo. Nuestros campos de juegos eran montes de tomillos, romeros, encinas, jaras y brezos llenos de abejas trabajando, no nos acercábamos a las colmenas no tanto por temor a su ataque como para no molestar. Dejarlas en paz en lo suyo: ir de flor en flor, fabricar miel, guardar polen. Mi abuela, muchas veces para merendar, nos preparaba un bocadillo de queso curado en aceite con las dos partes interiores del pan empapadas en miel oscura. Ángela siempre decía lo mismo: “miel con queso sabe a beso”. Durante algunos años me intrigó ese refrán que yo creía, como todo lo que decía mi abuela, totalmente verdadero. Intuía que lo de besar debía de saber bastante rico.
    Esa miel siempre cristalizaba y tenía sumergida dentro alguna abeja muerta
En casa del abuelo Fernando apenas se consumía azúcar y todo se endulzaba con miel: las crujientes rosas de sartén, el café con leche, los bocatas de queso, las naranjas preparadas. Se guardaba la miel en tarros de cristal muy grandes y pesados, como de dos kilos. Esa miel siempre cristalizaba y tenía sumergida dentro alguna abeja muerta. La miel era un regalo, un don que diría Marcel Mauss, de nuestros amigos Flore, Sixta o Heliodoro. Mi abuelo, a pesar de haber trabajado en su juventud como “mancebo de botica” en el loco Madrid de los años veinte, era muy aficionado a las hierbas naturales y los remedios caseros contra las enfermedades, pero la miel la tomaba por gusto, porque era un goloso o, como se dice ahora, todo un gourmet. Luego descubrí la verdad práctica de aquel dicho misterioso de mi infancia: “miel con queso sabe a beso”.
  1. Datos, cifras y espanto. Merece la pena leer con atención el estudio económico de Greenpeace y también el estudio sectorial del Ministerio de Agricultura del que han salido casi todos los datos aquí apuntados. Matt Willey, un artista de Nuevas York ha fundado “Good of the Hive Initiative”, un loco, ambicioso y bello proyecto que pretende pintar personalmente por las paredes de las ciudades del mundo 50.000 abejas, el tamaño de una colmena sana. Los amantes de las abejas nos estamos movilizando por todo el mundo, no tanto por las abejas como por la certeza de que un mundo sin insectos sería un mundo sin personas.
Y ahora, un espacio para la publicidad consumista, por si el mensaje gastrológico no ha quedado claro: Mejor Thoreau que Milton Friedman, mejor Edward Abbey que Hayek, mejor Guillem Martínez que Jaime Peñafiel. Y tomad mucha miel, de aquí cerca, nuestra, de calidad, con pan, queso y beso."
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2016.09.02 13:45 ManuJC Editorial New York Times "El embotellamiento en España". Presión a Sánchez para que vote a favor del partido imputado.

El embotellamiento en España Editorial New York Times-Gridlock in Spain
España ha estado sin un gobierno durante ocho meses, sus políticos incapaces de formar una mayoría en el Parlamento después de dos elecciones no concluyentes. Curiosamente, la economía no ha sufrido - la calificación crediticia de España está sana y el mercado de valores ha resistido el Brexit mejor que la mayor parte del resto de Europa. Eso puede ser un buen alimento para los chistes sobre la inutilidad de los políticos, pero ningún país puede permanecer en el limbo político durante mucho tiempo sin riesgo. Entre otros retos que requieren una atención seria de Madrid es la unidad separatista en Cataluña. También hay demasiada agitación en la Unión Europea con España para sentarse en el banquillo.
Esta semana, Mariano Rajoy, líder del partido conservador Partido Popular, comenzó un nuevo intento de formar un gobierno con la esperanza de evitar una tercera ronda de elecciones en diciembre. El miércoles, a pesar de un acuerdo con Ciudadanos, un partido de centro derecha, que no convenció a la oposición socialistas para formar una mayoría de gobierno con el PP. El viernes habrá una segunda votación, en la que Rajoy sólo necesita una mayoría simple de los votantes.
Rajóy podría conseguir mayoría suficientes si los socialistas (que deberían abstenerse) se abstienen. Hay pocas posibilidades de que los socialista mejoraran su posición en diciembre. Además, incluso bajo un gobierno de minoría de Rajoy, los socialistas tendrían influencia considerable en alguna ley o reforma.
La abstención no será fácil para el líder socialista, Pedro Sánchez. La alternativa, sin embargo, es continuar cuatro meses más de gobierno de transición, lo que significa que no se pueden aprobar presupuestos y continue sin ministros.
Por otro lado, un gobierno de coalición minoritaria que involucra facciones tan hostiles como socialistas, Podemos y la extrema izquierda no promete un gobierno eficaz. Pero un gobierno desordenado (PP-Cs y socialistas) es mejor que ningún gobierno, por lo menos los votantes españoles no han seguido a otros votantes europeos que se han escorado la extrema derecha en sus incertidumbres y temores.
El estancamiento político en España fue creado por la exigencia de los votantes de un gobierno mejor y más honesto. Tanto el Sr. Rajoy (que debe tener la oportunidad de formar un gobierno real) y el Sr. Sánchez (en caso de que se lo permita), como líderes de las dos partes que soportan el peso de la insatisfacción de los votantes, deben entender que la salida del estancamiento es demostrar que han escuchado el mensaje.
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2016.08.21 09:13 EDUARDOMOLINA Luis García Montero.- Las culturas de España. ¿Por qué no existe en los planes de estudio una materia común sobre las culturas de España? ¿Por qué no nos enseñan a entender como nuestras las cosas que contaban Rosalía de Castro, Gabriel Aresti y Joan Maragall?

http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/08/21/las_culturas_espana_53741_1023.html
"Algunos poetas nos hemos reunido esta semana en el Sur para contarnos la vida. Como llevamos años compartiendo amistad y amor por la literatura, el diálogo mueve recuerdos, complicidades, el orgullo de lo conseguido, la conciencia de todo lo que falta y la generosidad. A mitad de agosto, Joan Margarit deja su casa de Forès, conduce hasta Lleida, toma un tren a Madrid y otro hasta la estación de Linares-Baeza. Manuel Rivas se sube en un avión en A Coruña y luego hace la segunda parte del viaje en tren. Bernardo Atxaga recorre en coche con su familia los 673 kilómetros que hay entre Vitoria-Gasteiz y Baeza. Casi 100 kilómetros más, unos 767, hace Xuan Bello con Sonia y Lena para venir desde Oviedo. El valenciano Francisco Díaz de Castro vive en Palma de Mallorca, así que toma un avión con Almudena para aterrizar en Granada. Gracias a todos.
Joan Margarit nos cuenta que en los años 40 un guardia civil le mandó hablar en cristiano al oír que conversaba en catalán con un amigo camino de la escuela. Manolo Rivas recuerda el nacimiento del colectivo poético Loia, na década dos setenta, cuando el ambiente universitario de Madrid se enfrentaba a los últimos años de la dictadura y comprendía que la libertad era algo más que votar cada 4 años o cada 5 meses. Bernardo Atxaga recordó los tiempos del abismo abierto por la violencia de ETA, un abismo complejo no sólo por la crueldad de los asesinos, sino por el nacionalismo conservador español que se empeñó en silenciar las voces que desde el interior de la cultura vasca se enfrentaban de manera rotunda al imperio de las armas. Convertir en caricatura al otro es un recurso fácil para quien necesita justificar sus propias injusticias. Hoy están sufriendo esa caricatura los inmigrantes que naufragan en las costas de Europa.
El padre de Xuan Bello era guardia civil. Uno de sus relatos, Nuestra Señora de la Helada, cuenta cómo el coche de su patrulla pisó en una carretera secundaria una especie de socavón. Eso pensaron, un socavón; en realidad, era un artefacto explosivo que estalló bajo la patrulla siguiente. La escarcha había hecho de pantalla salvadora bajo las ruedas del primer vehículo. A Xuan Bello le gusta hablar de republicanismo federal cuando opina sobre España o sobre Europa. Su experiencia le enseñó a buscar un ámbito distinto, una alternativa a las dinámicas que intentaban matar a su padre o que negaban a los otros el derecho a una cultura propia. ¿Es posible construir identidades integradoras en vez de poner fronteras insalvables en los diálogos? ¿Es posible llevar las palabras a un lugar que no desemboque en la desigualdad y el desprecio? Díaz de Castro citó a Bertolt Brecht: "El que no sabe lo que pasa es un idiota. El que sabe lo que pasa y calla es un criminal".
La historia de España se ha caracterizado desde la Contrarreforma por su incapacidad de formular un discurso sobre el Otro. El clericalismo dogmático que inventó las hogueras de la Inquisición y el odio a judíos, moriscos y protestantes se volvió contra nosotros mismos a la hora de entender una realidad plurinacional. Somos incapaces de aprovechar la riqueza de vivir en una península con paisajes, alimentos, culturas y lenguas diversas.
En una ciudad del Sur, en la mejor tradición integradora de Andalucía, –sin líneas rojas ni nacionalismos excluyentes, pero convencidos del derecho a la propia historia–, hemos oído esta semana versos de Joan Margarit: "La llibertat és quan comença l´alba / en un dia de vaga general". Una Cantiga de amor de Manuel Rivas: "Moveranse os corpos / como maquis / polos lindes da noite". La ironía melancólica de Bernardo Atxaga: "Gaixotu zen Adan paradisua utzi eta / aurreneko neguan…". La memoria familiar de Xuan Bello: "El día que morrió mio buelu suañó que taba / a la solombra d`una zrezal cerca del ríu, durmiendo". Y el compromiso intelectual de Paco Díaz de Castro: "Obligados a ver desde otro territorio de conciencia quizá será posible añadirle verdad a lo real, transportar a otra zona del espejo emociones y sueños colectivos, tan precarios, tan frágiles".
¿Por qué no existe en los planes de estudio de nuestros colegios y nuestros institutos una materia común sobre las culturas de España? ¿Por qué no nos enseñan a entender como nuestras las cosas que contaban Rosalía de Castro, Gabriel Aresti y Joan Maragall? Aquí, en nuestra casa, se dice a veces la palabra llibru; a veces nos asalta un récord que invita a la saudade, y a veces nos despertamos juntos y decimos egun on!
La desgracia que nos impide avanzar es que la articulación del Estado se hace a golpe de intereses mezquinos, con el egoísmo de los despachos sectarios, las ambiciones personales o el apuro de solventar urgencias políticas y peleas internas que favorecen las líneas rojas, las traiciones y la incomprensión. Así se deshace todo el amor que cabe en palabras como nosotros, igualdad, respeto, justicia y porvenir."
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2016.08.14 14:23 ShaunaDorothy Demócratas, republicanos: ¡Fuera todos! EE.UU.: Miedo, odio y precampañas (Mayo de 2016)

https://archive.is/BYpsq
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
¡Por un partido obrero revolucionario multirracial!
En su libro de 1917, El estado y la revolución, el dirigente bolchevique V.I. Lenin describió sucintamente el fraude de la democracia burguesa: “Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el Parlamento: ésa es la verdadera esencia del parlamentarismo burgués”. Como marxistas revolucionarios, nos oponemos por principio a votar por los republicanos, los demócratas o cualquier otro candidato burgués. Al mismo tiempo, las precampañas de este año están mostrando la rabia y la desesperación que durante décadas se han ido acumulando al fondo de la sociedad estadounidense.
Existe un odio extendido hacia el establishment político de ambos partidos, que con razón son considerados agentes vendidos y comprados por los estafadores financieros de Wall Street y las empresas hinchadas de ganancias que han provocado la ruina de millones. Pero, debido sobre todo a la burocracia sindical procapitalista, la rabia de los trabajadores no se ha expresado como lucha de clases contra los gobernantes. Como resultado, el descontento de los gobernados encuentra expresión en el apoyo a candidatos burgueses “antiestablishment”. Hasta el momento, el abiertamente racista Donald Trump, un magnate multimillonario de bienes raíces, lleva la delantera como precandidato republicano. El autodenominado “socialista demócrata” Bernie Sanders le está dando a la segunda representante de la dinastía Clinton más problemas de los que nadie hubiera previsto.
Sanders es el único candidato de este circo electoral que ofrece pan a las masas con llamados por educación gratuita, asistencia médica para todos y un salario mínimo de quince dólares por hora. Esto ha resonado particularmente entre la juventud pequeñoburguesa blanca, así como entre un sector de los obreros blancos cuyos sindicatos han sido destruidos, cuyos salarios se han desplomado, cuyas prestaciones han sido saqueadas y cuyas posibilidades de obtener un empleo bien remunerado prácticamente han desaparecido. Las promesas de Sanders no son más que charlatanería. Sólo la lucha de clases podría arrancarle a la burguesía semejantes concesiones. Pese a haber sido acusado de rojo, Sanders no es ningún socialista; es un político capitalista. Sin embargo, en una sociedad donde por mucho tiempo se ha vilipendiado al socialismo como un ataque al “modo de vida estadounidense”, el que Sanders esté obteniendo apoyo en un sector de los obreros blancos es una medida del creciente descontento.
El establishment demócrata tolera las pretensiones de Sanders de estar “dirigiendo una revolución política contra la clase multimillonaria”. Él siempre le ha servido a la clase dominante, particularmente con su apoyo a las sangrientas guerras, ocupaciones y demás aventuras militares con que el imperialismo estadounidense ha devastado países alrededor del mundo (ver: “Bernie Sanders: Imperialist Running Dog” [Bernie Sanders: Mandadero de los imperialistas], WV No. 1083, 12 de febrero). Sanders no sólo está compitiendo por la primera posición en la boleta interna de un partido que, al igual que el Republicano, representa los intereses de la burguesía; también está ayudando a restaurar la imagen de los demócratas como “partido del pueblo”. Además, ha dejado en claro que, en la elección general, apoyará a quien quiera que resulte electo candidato demócrata, presumiblemente Hillary Clinton. Por su parte, Clinton está ganando la mayor parte del voto negro, conforme el miedo a una victoria republicana, amplificado por los fascistas que se arrastran a los pies de Donald Trump, impulsa todavía más el apoyo de los negros a los demócratas, que alguna vez fueron el partido de la Confederación y el [sistema de segregación racial] Jim Crow.
Del lado republicano, presenciamos el espectáculo del establishment partidista gastando millones de dólares en publicidad, no contra los demócratas, sino contra el precandidato que encabeza la carrera en su propio partido. Los reflectores se enfocan en los ex candidatos republicanos para que prediquen contra el beligerante racismo antiimigrante de Trump y su asqueroso sexismo. La hipocresía es asombrosa viniendo de los mismos que exigían a los inmigrantes que se “deportaran a sí mismos”; que insultaban a los obreros y a los pobres como “parásitos” por pedir atención médica, alimentación y vivienda; que trabajaron tiempo extra por revertir todas las conquistas del movimiento por los derechos civiles; y que recurrieron al texto bíblico para condenar a las mujeres que necesitaban abortos, a los gays y a los demás “desviados”.
Trump no hace sino decir en voz alta lo que los líderes del partido republicano han promovido durante años. Lo que les molesta es que no esté cumpliendo las reglas del establishment del partido. Para ellos, incitar al odio racista sirve como un ariete ideológico para empobrecer aún más a la clase obrera y los pobres recortando los pocos programas sociales que todavía existen. Trump dice que no atacará la seguridad social ni la asistencia médica pública. Este demagogo reaccionario podría hacer o decir cualquier cosa. Su afirmación de que traerá la manufactura de vuelta a Estados Unidos, invocando una variante particularmente racista del proteccionismo de “salven los empleos estadounidenses”, le ha dado cierta audiencia entre los trabajadores blancos pobres. Por su parte, a la dirigencia republicana le preocupa que Trump azuce a las masas desempleadas y empobrecidas en casa y ponga en riesgo las ganancias que el imperialismo estadounidense obtiene del saqueo de “libre comercio” del mundo neocolonial.
Para los líderes republicanos, Trump añade insulto a la injuria al aprovechar la consigna de campaña de Ronald Reagan, santo patrono del Partido Republicano, “Make America Great Again” [Que EE.UU. vuelva a ser grande]. Reagan llegó a la Oficina Oval aprovechando y azuzando la reacción racista blanca contra los programas sociales que se consideraban beneficiosos para los negros pobres de los guetos. Jugó la carta racial, como siempre lo han hecho los gobernantes estadounidenses, para aumentar la brutal explotación de la clase obrera en su conjunto. Hoy, la devastación que afectó primero a los pobres y obreros negros se ha vuelto cada vez más real para los pobres y obreros blancos.
En los años noventa, el libro del ideólogo racista Charles Murray, La curva de Bell, achacó la miseria de los pobres del gueto a la “inferioridad genética” de los negros. En 2012, su libro Coming Apart: The State of White America, 1960-2010 [Desmoronamiento: La situación de la población blanca en EE.UU., 1960-2010] achacó la miseria que sufren los blancos pobres a su falta de valores, tanto familiares como de otro tipo. Este desprecio clasista se expresó más abiertamente en un artículo de un tal Kevin D. Williamson, recientemente publicado en la derechista National Review (28 de marzo). Titulado “Chaos in the Family, Chaos in the State: The White Working Class’s Dysfunction” [Caos en la familia, caos en el estado: La disfunción de la clase obrera blanca], el artículo despotrica:
“No les ha pasado nada. No hubo catástrofe alguna. No han sufrido ni la guerra ni la hambruna ni la peste ni la ocupación extranjera. Los cambios económicos de las últimas décadas no bastan para explicar la disfunción, la negligencia —y la incomprensible malevolencia— de la población pobre y blanca de EE.UU....
“La verdad de estas comunidades disfuncionales y degradadas es que merecen morir. Económicamente, son números rojos.Moralmente, son indefendibles”.
La clase obrera no podrá liberarse de las cadenas de la esclavitud asalariada si el proletariado no asume la causa de la liberación negra, que por sí misma requiere destruir este racista sistema capitalista mediante la revolución socialista. En el libro primero de El capital (1867), Karl Marx capturó la gran verdad de la sociedad capitalista estadounidense al escribir: “El trabajo en piel blanca no puede emanciparse allí donde el trabajo en piel negra está marcado con fierro candente”. Nuestro propósito como marxistas hoy es traducir la ira y el descontento hirvientes de las masas trabajadoras en un entendimiento consciente de que la clase obrera necesita su propio partido: no como un vehículo electoral que compita para administrar el estado burgués, sino como un partido que abandere la causa de todos los explotados y oprimidos en la lucha por el poder obrero.
Aquél a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco
La locura del Partido Republicano no es más que una manifestación de la peligrosa irracionalidad del imperialismo estadounidense. Habiendo conseguido en 1991-1992 la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética —que había nacido de la primera y única revolución obrera exitosa en el mundo—, los gobernantes capitalistas estadounidenses han actuado como si fueran los amos indiscutibles del mundo. Tanto bajo los gobiernos republicanos como bajo los demócratas, han lanzado su poderío militar por todo el mundo. Pero ni con su interminable serie de guerras el imperialismo estadounidense ha conseguido frenar el declive de su poder económico.
Afirmando que “hay que detener a Trump”, un antiguo asesor en política exterior del gobierno de Bush clamó: “Ha hecho enojar a nuestros aliados en Centroamérica, Europa, el Oriente asiático y Medio Oriente”. El que Trump denunciara la invasión de Irak que inició Bush ha molestado particularmente a los neoconservadores que fueron los arquitectos de esa guerra. En una columna de opinión contra Trump publicada en el Washington Post (25 de febrero), Robert Kagan concluye: “Para este antiguo republicano, y quizá para otros, puede no quedar otra alternativa que votar por Hillary Clinton”. ¿Y por qué no? Las credenciales de Clinton como una de los mayores halcones [probélicos] del imperialismo estadounidense son impecables.
Muchos, incluyendo republicanos que tienen columnas en el New York Times, se han preguntado: “¿Es Donald Trump un fascista?”. Otros comparan su candidatura con el fin de la República de Weimar y el ascenso de los nazis de Hitler. Pero el terreno donde crecieron los nazis era el de un país imperialista que había sido derrotado en la Primera Guerra Mundial. Apelando al descontento de una pequeña burguesía cada vez más pobre, los nazis se habían convertido en un movimiento de masas para principios de los años treinta. Cuando las direcciones de los partidos obreros Comunista y Socialista, que contaban con millones de miembros, no intentaron derrocar el decadente orden capitalista en Alemania, la desacreditada burguesía desató a los nazis para conservar su dominio aplastando al movimiento obrero y, en el proceso, sentó las bases para la indescriptible barbarie del Holocausto.
En cambio, Estados Unidos no es un país imperialista derrotado, sino que sigue siendo la “única superpotencia del mundo”, cuyo poderío militar es muchas veces superior al de todos sus rivales imperialistas juntos. Otra diferencia es que la clase dominante estadounidense no enfrenta por el momento la amenaza de la clase obrera en casa. Por el contrario, gracias a los traidores que están a la cabeza de los sindicatos, cuya base es cada vez más reducida, la burguesía estadounidense ha prevalecido hasta ahora en su larga guerra contra los obreros.
Trump no es un fascista. El camino al poder que ha proyectado no se sale del marco electoral. Pero sí hay mucho que temer de los locos que son azuzados en sus mítines en un frenesí patriotero y antiimigrante, que ha provocado protestas multirraciales contra él en todo el país. Quienes protestan contra los mítines de Trump han sido agredidos y los manifestantes negros han tenido que sufrir gritos de “¡Regresen a África!”. El KKK y otros grupos fascistas están saliendo de sus agujeros, con el antiguo gran mago del Klan David Duke declarando que “votar contra Trump en este punto es traicionar tu herencia”.
De manera similar, en los años ochenta el racismo oficial que emanaba de la Casa Blanca de Reagan alentó al Klan y a los nazis. Cuando éstos trataron de organizar sus mítines por el terror racista en grandes centros urbanos, nosotros convocamos movilizaciones de masas obreras y de minorías para detenerlos. En Chicago, Washington D.C., Filadelfia y otros lugares, fueron detenidos por protestas de miles basadas en el poder social de los sindicatos multirraciales movilizados al frente de los negros pobres de los guetos, los inmigrantes y todos aquéllos que el terror fascista querría victimizar. Estas movilizaciones demostraron en pequeña escala el papel del partido obrero revolucionario que queremos construir.
Obreros y negros: Entre la espada y la pared
Es responsabilidad directa de la burocracia sindical procapitalista el que un sector significativo de los trabajadores blancos apoye a un hombre que llegó a ser conocido por la frase “¡Estás despedido!”. Trump está consiguiendo ese apoyo al izar la bandera del proteccionismo de “Estados Unidos primero” de los falsos dirigentes de la AFL-CIO. Bajo esta bandera, una y otra vez los farsantes sindicales han cedido conquistas obtenidas en duras batallas de la clase obrera negra, blanca e inmigrante.
Los capitalistas siempre irán donde la mano de obra sea más barata para maximizar sus ganancias. Pero hacer de los trabajadores extranjeros chivos expiatorios por la pérdida de empleos en EE.UU. es una respuesta reaccionaria. El proteccionismo refuerza las ilusiones en el capitalismo estadounidense. Mina las perspectivas de lucha al envenenar la conciencia de la clase obrera e impedir la solidaridad con sus aliados de clase potenciales en China, México y otros lugares. Este proteccionismo también imbuye en los obreros la falsa idea de que mejorar sus condiciones materiales está totalmente fuera de su control y de su capacidad de organizarse y luchar, y de que depende sólo de algún salvador burgués.
Tanto Bernie Sanders como Donald Trump juegan la misma carta económica nacionalista. Aunque Sanders apela a la “unidad” contra el racismo xenófobo de Trump, lo que ocurre en los mítines de este último es simplemente el reflejo descarnado del chovinismo subyacente en los llamados a “salvar los empleos estadounidenses” de la competencia extranjera. Para que los sindicatos sirvan como instrumentos de lucha contra los patrones, deben enarbolar la lucha por los derechos de los inmigrantes, exigiendo el fin de las deportaciones e izando la bandera por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes. La lucha por esas exigencias haría avanzar el combate común de los obreros estadounidenses y sus aliados de clase internacionalmente.
Hoy, el descontento de muchos obreros está siendo canalizado a las campañas ya sea de Trump o de Sanders. Pero la furia obrera también se ha expresado en el impulso de luchar contra la ofensiva de los capitalistas, un impulso que los falsos dirigentes sindicales han frustrado una y otra vez. El año pasado, los jóvenes obreros automotrices, muchos de ellos negros, estaban más que dispuestos a ir a huelga contra el odiado sistema de niveles, que alienta la división entre los obreros. En ello, contaban con gran apoyo entre los obreros más viejos, tanto blancos como negros, lo que apunta al potencial de la unidad de clase, trascendiendo las líneas raciales. Pero los dirigentes sindicales del United Auto Workers les hicieron tragar un contrato vendido con los “Tres de Detroit”, que de hecho expandía el odiado sistema de niveles.
En 2011, este espíritu de lucha se manifestó vívidamente también en Wisconsin, donde el gobernador republicano Scott Walker lanzó una ofensiva que amenazaba la existencia misma de los sindicatos públicos. Miles de obreros ocuparon la rotonda del Capitolio de Wisconsin y se movilizaron en manifestaciones de hasta 100 mil personas. Pese a la combatividad de los obreros, los burócratas sindicales se aseguraron de que no se emprendiera ninguna acción huelguística, canalizando en cambio el enojo de los obreros hacia la estrategia perdedora de revocar el mandato de Walker.
¿El resultado? La devastación de un movimiento sindical que ya estaba en decadencia. En 2011, más del 50 por ciento de los empleados públicos estaba sindicalizado. Para 2015, la tasa de sindicalización se había desplomado al 26 por ciento. En Indiana, ataques similares llevados a cabo con anterioridad condujeron prácticamente a la desaparición de los sindicatos del sector público en el estado. Y en 2015, Wisconsin se unió a Indiana, Michigan y otros 22 estados como uno más de los estados antisindicatos donde se proclama el “derecho a trabajar”. Wisconsin constituye el ejemplo más claro de la bancarrota de la burocracia sindical y su estrategia de confianza en los demócratas. Son esas derrotas las que les han permitido a reaccionarios como Trump posar como defensores de los intereses de los trabajadores.
Desde que la Ley de Derechos Civiles fue aprobada en 1964, el Partido Republicano adoptó la estrategia de apelar a los obreros blancos, a veces con éxito, sobre la base de buscar chivos expiatorios en las otras razas, impulsando la mentira de que los obreros blancos sufren porque el establishment liberal ha beneficiado a los negros y otras minorías a expensas suyas. El rasgo central y constante del capitalismo estadounidense es la opresión estructural de la población negra como una casta racial y de color, cuya mayoría se ve segregada por la fuerza al fondo de la sociedad. Oscureciendo la fundamental división de clases entre los capitalistas que poseen los medios de producción y los obreros que deben vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, el racismo y la supremacía blanca han servido para atar a los obreros blancos a sus explotadores capitalistas sobre la base de la ilusión en un interés común debido al mismo color de piel.
En la precampaña demócrata, los negros están votando abrumadoramente por Hillary Clinton, pues la consideran el mejor candidato para derrotar a los demonios republicanos en noviembre. De hecho, en su competencia de 2008 con Obama, Clinton apeló abiertamente al racismo antinegro al afirmar que Obama no podría obtener el apoyo de los “estadounidenses que trabajan duro, los estadounidenses blancos”. Ahora ella se presenta como heredera del legado de Obama, aprovechando al mismo tiempo la popularidad de su esposo, Bill Clinton, entre la población negra.
Durante su periodo en el gobierno, Bill Clinton probablemente le hizo más daño a la población negra que ningún otro presidente desde la Segunda Guerra Mundial. Durante la campaña electoral de 1992, grotescamente voló de vuelta a Arkansas para presidir la ejecución de un hombre negro con daño cerebral, Ricky Ray Rector. Siendo presidente, erradicó “la asistencia social como la conocemos” e incrementó enormemente las atribuciones del estado, incluyendo las de detener y encarcelar a jóvenes negros. En todo esto contó con el apoyo de Hillary Clinton, que describió a los jóvenes negros del gueto como “superdepredadores”. Al mismo tiempo, Bill Clinton fue el primer presidente en tener amigos negros y en ser capaz de interactuar abierta y cómodamente con negros. Es una amarga muestra de la profundidad a la que llega la reacción racista en Estados Unidos el que estos gestos superficiales le hayan ganado a Clinton el apoyo de muchos negros a pesar de sus infames actos.
Con la elección de Barack Obama en 2008, las expectativas de los negros eran altas. Pero, si bien esas expectativas ya han sido olvidadas, queda entre los negros una profunda noción de solidaridad de raza con Obama. Esto ha sido reforzado por casi ocho años de reacción por parte de los republicanos en el congreso, amplificada por la gente del tipo “teabaggers” [militantes del derechista Tea Party] y “birthers” [que creen que Obama no nació en Estados Unidos]. Sin embargo, la verdad es que los negros no han ganado nada con su presidencia, durante la cual el desempleo en este sector se disparó, los salarios colapsaron y la riqueza media se desplomó. Mientras tanto, los negros siguen siendo asesinados a tiros por los desenfrenados policías racistas.
Contra lo que afirman muchos voceros negros, este estado de cosas no se debe a que Obama esté secuestrado por los republicanos. Sin duda, sus implacables ataques contra Obama casi siempre tienen una motivación racista. Pero el hombre negro de la Casa Blanca fue desde el principio un demócrata de Wall Street. Y lo demostró al poco tiempo de asumir el cargo. En una reunión con los grandes estafadores financieros en marzo de 2009, les aseguró que su gobierno era “lo único que se interpone entre ustedes y el linchamiento popular”, y añadió, “no he venido a perseguirlos, sino a protegerlos”. Y lo cumplió, con la eficaz ayuda de sus lugartenientes obreros en la burocracia sindical, que sacrificaron los empleos, los salarios y las condiciones laborales de sus afiliados para que el capitalismo estadounidense siguiera siendo redituable.
Los negros siguen siendo el sector de la población con mayor conciencia de la naturaleza cruel del racista Estados Unidos. Al mismo tiempo, están atados al Partido Demócrata y en su mayoría seguirán apoyándolo mientras no parezca haber otra alternativa. La clave para destrabar esa situación está en forjar esa alternativa.
Los obreros necesitan un partido propio
Con millones en el desempleo o luchando por subsistir con empleos de medio tiempo o temporales miserablemente mal pagados, muchos de los cuales han perdido sus hogares y dependen de los vales de alimentos, con sus pensiones y prestaciones de salud recortadas, existe una necesidad imperiosa de construir un partido obrero basado en el entendimiento fundamental de que los obreros no tienen ningún interés en común con los patrones. Un partido así uniría a los empleados con los desempleados, los pobres de los guetos y los inmigrantes en una lucha por empleos y condiciones dignas de vivienda para todos. El poder para llevar a cabo esta lucha está en manos de los hombres y mujeres —negros, blancos e inmigrantes— cuyo trabajo hace girar los engranes de la producción y genera la riqueza que los capitalistas se roban.
En el Programa de Transición de 1938, documento de fundación de la IV Internacional, León Trotsky planteó una serie de reivindicaciones para enfrentar la catástrofe que amenazaba a la clase obrera en medio de la Gran Depresión de los años treinta. El fin de estas reivindicaciones era armar a los obreros con el entendimiento de que la única respuesta era la conquista del poder por el proletariado. Para combatir la plaga del desempleo, llamaba por unir a los empleados y los desempleados en la lucha por una semana laboral más corta sin pérdida de salario, para distribuir el trabajo accesible, así como por una escala móvil de salarios que aumentara con el costo de la vida. Exigía un programa masivo de obras públicas con salarios al nivel del de los obreros sindicalizados. Para garantizar condiciones de vida decentes, todos debían tener vivienda y otras instalaciones sociales, así como acceso a la atención médica y a la educación sin ningún costo para los beneficiarios. El seguro de los desempleados debía durarles hasta que consiguieran empleo, con la totalidad de sus pensiones garantizada por el gobierno. Sólo la lucha por este tipo de reivindicaciones podría enfrentar las míseras condiciones que los obreros sufren actualmente.
Como argumentó Trotsky, quien junto con Lenin fuera el líder de la Revolución Rusa de 1917:
“Los propietarios y sus abogados demostrarán ‘la imposibilidad de realizar’ estas reivindicaciones. Los capitalistas de menor cuantía, sobre todo aquellos que marchan a la ruina, invocarán además sus libros de contabilidad. Los obreros rechazarán categóricamente esos argumentos y esas referencias. No se trata aquí del choque ‘normal’ de intereses materiales opuestos. Se trata de preservar al proletariado de la decadencia, de la desmoralización y de la ruina. Se trata de la vida y de la muerte de la única clase creadora y progresiva y, por eso mismo, del porvenir de la humanidad. Si el capitalismo es incapaz de satisfacer las reivindicaciones que surgen infaliblemente de los males por él mismo engendrados, no le queda otra cosa que morir. La ‘posibilidad’ o la ‘imposibilidad’ de realizar las reivindicaciones es, en el caso presente, una cuestión de relación de fuerzas que sólo puede ser resuelta por la lucha. Sobre la base de esta lucha, cualesquiera que sean los éxitos prácticos inmediatos, los obreros comprenderán, en la mejor forma, la necesidad de liquidar la esclavitud capitalista”.
Las nuevas batallas obreras sentarán las bases para revivir y extender los sindicatos, echando a sus dirigentes vendidos actuales y remplazándolos con una nueva dirección clasista. Para que los obreros triunfen sobre sus explotadores, deben estar armados con un programa político marxista que vincule el combate sindical con la lucha por construir un partido obrero revolucionario multirracial. Ese partido dirigiría la lucha por barrer al estado burgués mediante la revolución socialista y establecer un estado obrero donde los que trabajan gobiernen.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/eu.html
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2016.07.07 17:25 albertobartolome Obama: GO HOME!

Obama representa lo peor... capitanear la ilusión "por el cambio", para hundir esta ilusión en el fondo del mar. Obama es continuista con las políticas de siempre, envuelto en una capa de buen rollo. Lo peor de lo peor... y mi mayor temor es que Podemos siga el ejemplo de todo lo que representa Obama. La política no debe ser únicamente aparecer en la tele, dar discursos emocionantes y hacer chistes (eso es Obama), queremos cambios!
Podemos no vino a darle una patada a los castuzos? ¿Que es eso de asistir a un almuerzo con Obama? ¿Para hacerse un selfie y hacerlo viral? ¿Eso es Podemos? Deberían estar con toda la gente que sale a protestar, y no de la mano de los que nos han conducido a esta situación.
Ejecutivos como el de Obama son comparables a los del Psoe. Llevan una liturgia progresista durante la campaña, cargadas de promesas... una vez que acaban se excusan que "no pudieron hacer nada". Prometen a sabiendas que nunca lo harán.
Alguien recuerda como el Psoe prometió acabar con la ley 15/97 sobre Sanidad Pública?? (la que daba el pistoletazo a las privatizaciones). Primero el Psoe votó a favor de la ley. Luego dijo que fue un error. Acabar con la 15/97 fue una promesa de ZP... cuando se encontró de sorpresa en la Moncloa empezó la tramitación para derogarla y nunca lo concluyo ¿sorprende a alguien? Tras el primer día que llega Mariano y empieza a meter caña a las privatizaciones tenemos a Trinidad Jimenez diciendo que no serían cómplices... ya lo habían sido. Felipe González, ZP, Obama... todos representan lo peor: traición e hipocresía. Este tipo de políticos son los que insuflan fuerza a todos los reaccionarios.
Obama a 6000 km mejor... go HOME!!
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2016.07.05 01:24 RaulMarti LA BATALLA POR UNA NUEVA Y SEGURA FINANCIACION DEL SISTEMA JUBILATORIO debe ser la primera a dar en el nuevo parlamento y paralelamente la movilizacion de los pensionstas(Una buena tarea para la militancia)

Por razones ajenas a este gobierno(y a cualquiera que lo sustituya)España ya no será más un país con un nivel industrial y de ocupación como lo fue hasta hace pocos años.
Estamos hablando de macroeconomía.
Muchísimas empresas en el mundo han emigrado a China y países del sudeste asiático buscando mejores condiciones operativas(bajos salarios, condiciones laborales, ventajas impositivas,etc.)
Algo parecido a lo que sucedió en España.El aumento o mantenimiento (en el peor de los casos)del índice de la ganancia es el motor del capitalismo.
Ni los EEUU se han salvado .Empresas norteamericanas se han “deslocalizado”, fabrican sus productos en Lejano Oriente y venden con su marca en el propio territorio metropolitano, dejando tras de sí millones de desocupados que hoy siguen a Trump porque promete “repatriar” a esas empresas y crear puestos de trabajo.
Seguramente muchas empresas en el mundo y en España también, han abandonado sus equipos productivos (máquinas)hoy anticuados frente a las nuevas tecnologías, en la que los robots comienzan a sustituir velozmente hasta a esa mano de obra barata. En nuestros polígonos industriales ,antes lugares en plena actividad,hoy se ven pocos camiones y un reducido número de autos pertenecientes a trabajadores se ven por las calles antes muy trajinadas, o en los estacionamientos de las empresas .
¿Es posible fabricar en España –por ejemplo-un paraguas que en un chino se vende a 3 euros , y que soporta su costo de producción en origen, más toda una cadena de intermediarios , (comisionistas varios, transporte aéreo o marítimo, almacenaje, etc.) hasta llegar al comprador final a ese precio ?
En el nuevo diseño del mundo según ha resuelto el capitalismo financiero (no productivo), los países del sur de Europa quedarán limitados a la función de proveedores de alimentos y ocio, con picos estacionales (turísticos ;lo estamos viendo) y creación de puestos de trabajo temporales ,de mala calidad y baja retribución.
Obviamente de escaso aporte al Fondo de Pensiones de la Seguridad Social.
Por otro lado, dado el aumento de la longevidad , aumenta el número de mayores que se incorporan a la lista de nuestra Seguridad Social.
Todos queremos vivir y convivir en este país, y por supuesto los mayores.
Esos que entregaron por años su cuota de trabajo a la sociedad y no tienen la posibilidad de emigrar ,a la que sí, y dolorosamente pueden acudir nuestros jóvenes.
Y como nadie quiere morirse anticipadamente,es justo es que esa convivencia sea repartida desde el punto de vista económico.
Para permitir que sigan viviendo nuestros padres y abuelos y quienes en algún momento también serán “pasivos” ( es decir TODOS)es imprescindible diseñar un sistema jubilatorio por la vía impositiva en el cual –obviamente-aporten más los que más tienen.
Y allí entrará el conflicto político, entre los que defendemos que el sistema pensionario tenga como base o complementariamente los impuestos(no es ninguna novedad en el mundo),y los que actuando como representantes de las clases dominantes(PP, Ciudadanos),se opondrán a esta forma de financiación en defensa de su patrimonio(muchas veces mal habido).
Seguramente el PP –ahora desnudando su verdadera esencia de partido DE CLASE-tendrá que enfrentarse con su principal masa de votantes y caerán las caretas : de un lado las mayorías(porque pensionistas somos los que somos y seremos todos los que vivimos de vender nuestra fuerza de trabajo).
Y del otro, los más de 190.000 españoles multimillonarios (datos recientes) que al amparo de la crisis han crecido un 8% en los últimos años.
La defensa del sistema pensionario ya no solamente basado en los aportes personales de los trabajadores, sino en una forma segura de financiación, no solo es una bandera de justicia, sino una forma muy clara de demostrar la insana división de nuestra sociedad; quienes están del lado del privilegio y quienes de las clases populares.
Desde ahora mismo, nuestros representantes tienen que plantear en el Congreso la nueva ley de financiación de la Previsión Social, y nosotros los militantes trabajar en la calle al lado de los jubilados que seguramente serán muy “enérgicos” cuando vean que su futuro (y el de sus dependientes) peligra.
Ya los denostados “perrosflautas” demostraron cual puede ser su capacidad de movilización y “vitalidad”. en las protestas contra la estafa de las preferentes.
Muchos, muchísimos pensionistas votaron al PP.
Dicen que “del amor al odio, hay sólo un paso”.
Ayudémoslos a que lo den.
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2016.07.03 14:49 Nyuhtaim Definitivamente el mundo está loco: ¿más de 100 premios Nobel contra Greenpeace por transgénicos?. Y se atreven de calificar esto de crimen contra la humanidad...jaja. Ver para creer..

Bueno, al margen de todos los asuntos polémicos que giran en relación a estos premios, el pasado día saltó en los informativos la surrealista noticia de los premios nóbeles contra greenpeace por los transgénicos acompañada, por supuesto de la voz del célebre, polémico y bien pagado, cómo no JM.MULLET.
Estos individuos, no cesan en su empeño por desinformar, arrojándose el papel de científicos, de gurus de la ciencia, pero eso sí, de una ciencia corrompida y manipulada en parte, por intereses económicos.
En mi opinión, lo único bueno que recoge el blog de este hombre, son todas estas noticias alarmantes sobre la creación de nuevos transgénicos que siguen inventando en países como por ejemplo, la berenjena transgénica en India y que nos ponen los pelos de punta. Nos hacen pensar muchas cosas, nada buenas...Qué mejor forma de dominar el mundo que controlando el alimento. Lo han intentado pero no han sido capaces hasta ahora...han arrojado toda clase de venenos, han inventado técnicas de cultivo destructivas y toda clase de inventos que han hecho mucho daño a unos, eso sí, y generado por supuesto, incontables beneficios para otros.
Que a estas alturas esta especie de "secta" (porque a mi modo de ver, es lo que son, una secta) venga a intentar proclamar los transgénicos como inocuos, es como escuchar las clásicas mentiras de quienes tienen que rendir cuentas en los tribunales (porque se les ha pillado) y además han arrojado toda clase de difamaciones contra una organización limpia. Esto,es sin más, el mundo al revés.. una desgracia para todos saber que hay individuos que por lo que afirman, por lo que defienden, da la sensación de que se han vendido.
Esta gente es la que en su momento también nos aseguró y apostó por incluir el mercurio como un elemento "inocuo" o "con riesgos menores de daño" o "no demostrables" (como en su momento nos aseguraron aquellos que lo introdujeron en las vacunas, en los empastes dentales (o incluso hoy en algunas bombillas ecológicas). Son exactamente los mismos argumentos...Son los mismos que nos aseguran hoy (pero más grave aún, pues se ha descubierto lo contrario) que NO ESTÁ DEMOSTRABLE QUE LOS TRANSGÉNICOS CAUSAN DAÑOS Y QUE INCLUSO SON NECESARIOS. Qué grandes HDP !!!. Claro que está demostrado que lo hacen...lo que ocurre es que la gran capacidad de nuestro organismo para resistir ante elementos tóxicos, hace que no sucumbamos de inmediato. Hace falta tiempo para que el daño sea visible...y ellos juegan con esta variable para colarla. Utilizan todo esto como armas silenciosas para crear beneficios multimillonarios. Juegan con la salud, desinformando....y no vamos a callarnos jamás.
Afortunadamente los crímenes de Monsanto se han destapado y ellos lo saben por eso tienen que pagar y muy bien a desinformadores y lobbys por todo el mundo y más en lugares como Europa donde nos resistimos a tragar toda clase de mierdas inventadas por estos genocidas de la vida. Por otro lado, está en juego el TTIP, y ya de paso, ¿por qué no empezar a a contraatacar a los detractores de los transgénicos que obstaculizan este tratado comercial (mounstruoso tratado)?. Pues ya vemos, cómo han iniciado su campaña mediática (pero creo, por otro lado, que es ridícula y absurda)
Si alguien no ha visto el documental de monsanto. Aquí lo puede ver...está todo su crimen organizado bien documentadito.
Si alguien duda sobre el daño de los transgénicos a la salud, que vea las conclusiones de Séralini
Que no necesitamos transgénicos !!!!. Para nada son necesarios para suplir el hambre en el mundo. Hay superficie de sobra para cultivos y técnicas de cultivo ecológicas, limpias, que sacan los mejores productos con propiedades medicinales. Si no quieren que la gente disponga de ellos, es por algo, no creéis que es bastante lógico??. Por Intereses económicos.
No dudéis jamás de esto. Luchad por vuestra salud, por la de vuestros hijos y por un mundo más feliz, más sano y limpio...porque aún siendo un grupo minoritario ya comienzan a ser muchos (y además bien armados) los que ponen todo su empeño en lo contrario.
Desde aquí, quiero lanzar un reto a JM Mullet para que así termine de convencernos a quienes, lejos de hacerlo, nos alienta con sus declaraciones y argumentos a una total descofianza hacia los productos trans que no son de monsanto. Os propongo un proyecto: un proyecto que consiste en que vosotros mismos, hagáis de cobayas, sobre los productos trans que publicitáis.... Es muy sencillo: cogéis una cámara y os grabáis. Vais a la plantación trans y grabáis como recolectais el producto, lo marcáis y lo llevais a la mesa todos los días....Todos los días os grabáis comiendo los trans y así en un plazo de 20 años, valoramos vuestro estado de salud y sacamos conclusiones basadas en la experiencia y en la monitorización y transparencia de forma que aquí nadie se lleve a engaño. Lo aceptáis?...
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2016.06.07 04:03 ShaunaDorothy Demócratas, republicanos: ¡Fuera todos! EE.UU.: Miedo, odio y precampañas (Mayo de 2016)

https://archive.is/BYpsq
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
¡Por un partido obrero revolucionario multirracial!
En su libro de 1917, El estado y la revolución, el dirigente bolchevique V.I. Lenin describió sucintamente el fraude de la democracia burguesa: “Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el Parlamento: ésa es la verdadera esencia del parlamentarismo burgués”. Como marxistas revolucionarios, nos oponemos por principio a votar por los republicanos, los demócratas o cualquier otro candidato burgués. Al mismo tiempo, las precampañas de este año están mostrando la rabia y la desesperación que durante décadas se han ido acumulando al fondo de la sociedad estadounidense.
Existe un odio extendido hacia el establishment político de ambos partidos, que con razón son considerados agentes vendidos y comprados por los estafadores financieros de Wall Street y las empresas hinchadas de ganancias que han provocado la ruina de millones. Pero, debido sobre todo a la burocracia sindical procapitalista, la rabia de los trabajadores no se ha expresado como lucha de clases contra los gobernantes. Como resultado, el descontento de los gobernados encuentra expresión en el apoyo a candidatos burgueses “antiestablishment”. Hasta el momento, el abiertamente racista Donald Trump, un magnate multimillonario de bienes raíces, lleva la delantera como precandidato republicano. El autodenominado “socialista demócrata” Bernie Sanders le está dando a la segunda representante de la dinastía Clinton más problemas de los que nadie hubiera previsto.
Sanders es el único candidato de este circo electoral que ofrece pan a las masas con llamados por educación gratuita, asistencia médica para todos y un salario mínimo de quince dólares por hora. Esto ha resonado particularmente entre la juventud pequeñoburguesa blanca, así como entre un sector de los obreros blancos cuyos sindicatos han sido destruidos, cuyos salarios se han desplomado, cuyas prestaciones han sido saqueadas y cuyas posibilidades de obtener un empleo bien remunerado prácticamente han desaparecido. Las promesas de Sanders no son más que charlatanería. Sólo la lucha de clases podría arrancarle a la burguesía semejantes concesiones. Pese a haber sido acusado de rojo, Sanders no es ningún socialista; es un político capitalista. Sin embargo, en una sociedad donde por mucho tiempo se ha vilipendiado al socialismo como un ataque al “modo de vida estadounidense”, el que Sanders esté obteniendo apoyo en un sector de los obreros blancos es una medida del creciente descontento.
El establishment demócrata tolera las pretensiones de Sanders de estar “dirigiendo una revolución política contra la clase multimillonaria”. Él siempre le ha servido a la clase dominante, particularmente con su apoyo a las sangrientas guerras, ocupaciones y demás aventuras militares con que el imperialismo estadounidense ha devastado países alrededor del mundo (ver: “Bernie Sanders: Imperialist Running Dog” [Bernie Sanders: Mandadero de los imperialistas], WV No. 1083, 12 de febrero). Sanders no sólo está compitiendo por la primera posición en la boleta interna de un partido que, al igual que el Republicano, representa los intereses de la burguesía; también está ayudando a restaurar la imagen de los demócratas como “partido del pueblo”. Además, ha dejado en claro que, en la elección general, apoyará a quien quiera que resulte electo candidato demócrata, presumiblemente Hillary Clinton. Por su parte, Clinton está ganando la mayor parte del voto negro, conforme el miedo a una victoria republicana, amplificado por los fascistas que se arrastran a los pies de Donald Trump, impulsa todavía más el apoyo de los negros a los demócratas, que alguna vez fueron el partido de la Confederación y el [sistema de segregación racial] Jim Crow.
Del lado republicano, presenciamos el espectáculo del establishment partidista gastando millones de dólares en publicidad, no contra los demócratas, sino contra el precandidato que encabeza la carrera en su propio partido. Los reflectores se enfocan en los ex candidatos republicanos para que prediquen contra el beligerante racismo antiimigrante de Trump y su asqueroso sexismo. La hipocresía es asombrosa viniendo de los mismos que exigían a los inmigrantes que se “deportaran a sí mismos”; que insultaban a los obreros y a los pobres como “parásitos” por pedir atención médica, alimentación y vivienda; que trabajaron tiempo extra por revertir todas las conquistas del movimiento por los derechos civiles; y que recurrieron al texto bíblico para condenar a las mujeres que necesitaban abortos, a los gays y a los demás “desviados”.
Trump no hace sino decir en voz alta lo que los líderes del partido republicano han promovido durante años. Lo que les molesta es que no esté cumpliendo las reglas del establishment del partido. Para ellos, incitar al odio racista sirve como un ariete ideológico para empobrecer aún más a la clase obrera y los pobres recortando los pocos programas sociales que todavía existen. Trump dice que no atacará la seguridad social ni la asistencia médica pública. Este demagogo reaccionario podría hacer o decir cualquier cosa. Su afirmación de que traerá la manufactura de vuelta a Estados Unidos, invocando una variante particularmente racista del proteccionismo de “salven los empleos estadounidenses”, le ha dado cierta audiencia entre los trabajadores blancos pobres. Por su parte, a la dirigencia republicana le preocupa que Trump azuce a las masas desempleadas y empobrecidas en casa y ponga en riesgo las ganancias que el imperialismo estadounidense obtiene del saqueo de “libre comercio” del mundo neocolonial.
Para los líderes republicanos, Trump añade insulto a la injuria al aprovechar la consigna de campaña de Ronald Reagan, santo patrono del Partido Republicano, “Make America Great Again” [Que EE.UU. vuelva a ser grande]. Reagan llegó a la Oficina Oval aprovechando y azuzando la reacción racista blanca contra los programas sociales que se consideraban beneficiosos para los negros pobres de los guetos. Jugó la carta racial, como siempre lo han hecho los gobernantes estadounidenses, para aumentar la brutal explotación de la clase obrera en su conjunto. Hoy, la devastación que afectó primero a los pobres y obreros negros se ha vuelto cada vez más real para los pobres y obreros blancos.
En los años noventa, el libro del ideólogo racista Charles Murray, La curva de Bell, achacó la miseria de los pobres del gueto a la “inferioridad genética” de los negros. En 2012, su libro Coming Apart: The State of White America, 1960-2010 [Desmoronamiento: La situación de la población blanca en EE.UU., 1960-2010] achacó la miseria que sufren los blancos pobres a su falta de valores, tanto familiares como de otro tipo. Este desprecio clasista se expresó más abiertamente en un artículo de un tal Kevin D. Williamson, recientemente publicado en la derechista National Review (28 de marzo). Titulado “Chaos in the Family, Chaos in the State: The White Working Class’s Dysfunction” [Caos en la familia, caos en el estado: La disfunción de la clase obrera blanca], el artículo despotrica:
“No les ha pasado nada. No hubo catástrofe alguna. No han sufrido ni la guerra ni la hambruna ni la peste ni la ocupación extranjera. Los cambios económicos de las últimas décadas no bastan para explicar la disfunción, la negligencia —y la incomprensible malevolencia— de la población pobre y blanca de EE.UU....
“La verdad de estas comunidades disfuncionales y degradadas es que merecen morir. Económicamente, son números rojos.Moralmente, son indefendibles”.
La clase obrera no podrá liberarse de las cadenas de la esclavitud asalariada si el proletariado no asume la causa de la liberación negra, que por sí misma requiere destruir este racista sistema capitalista mediante la revolución socialista. En el libro primero de El capital (1867), Karl Marx capturó la gran verdad de la sociedad capitalista estadounidense al escribir: “El trabajo en piel blanca no puede emanciparse allí donde el trabajo en piel negra está marcado con fierro candente”. Nuestro propósito como marxistas hoy es traducir la ira y el descontento hirvientes de las masas trabajadoras en un entendimiento consciente de que la clase obrera necesita su propio partido: no como un vehículo electoral que compita para administrar el estado burgués, sino como un partido que abandere la causa de todos los explotados y oprimidos en la lucha por el poder obrero.
Aquél a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco
La locura del Partido Republicano no es más que una manifestación de la peligrosa irracionalidad del imperialismo estadounidense. Habiendo conseguido en 1991-1992 la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética —que había nacido de la primera y única revolución obrera exitosa en el mundo—, los gobernantes capitalistas estadounidenses han actuado como si fueran los amos indiscutibles del mundo. Tanto bajo los gobiernos republicanos como bajo los demócratas, han lanzado su poderío militar por todo el mundo. Pero ni con su interminable serie de guerras el imperialismo estadounidense ha conseguido frenar el declive de su poder económico.
Afirmando que “hay que detener a Trump”, un antiguo asesor en política exterior del gobierno de Bush clamó: “Ha hecho enojar a nuestros aliados en Centroamérica, Europa, el Oriente asiático y Medio Oriente”. El que Trump denunciara la invasión de Irak que inició Bush ha molestado particularmente a los neoconservadores que fueron los arquitectos de esa guerra. En una columna de opinión contra Trump publicada en el Washington Post (25 de febrero), Robert Kagan concluye: “Para este antiguo republicano, y quizá para otros, puede no quedar otra alternativa que votar por Hillary Clinton”. ¿Y por qué no? Las credenciales de Clinton como una de los mayores halcones [probélicos] del imperialismo estadounidense son impecables.
Muchos, incluyendo republicanos que tienen columnas en el New York Times, se han preguntado: “¿Es Donald Trump un fascista?”. Otros comparan su candidatura con el fin de la República de Weimar y el ascenso de los nazis de Hitler. Pero el terreno donde crecieron los nazis era el de un país imperialista que había sido derrotado en la Primera Guerra Mundial. Apelando al descontento de una pequeña burguesía cada vez más pobre, los nazis se habían convertido en un movimiento de masas para principios de los años treinta. Cuando las direcciones de los partidos obreros Comunista y Socialista, que contaban con millones de miembros, no intentaron derrocar el decadente orden capitalista en Alemania, la desacreditada burguesía desató a los nazis para conservar su dominio aplastando al movimiento obrero y, en el proceso, sentó las bases para la indescriptible barbarie del Holocausto.
En cambio, Estados Unidos no es un país imperialista derrotado, sino que sigue siendo la “única superpotencia del mundo”, cuyo poderío militar es muchas veces superior al de todos sus rivales imperialistas juntos. Otra diferencia es que la clase dominante estadounidense no enfrenta por el momento la amenaza de la clase obrera en casa. Por el contrario, gracias a los traidores que están a la cabeza de los sindicatos, cuya base es cada vez más reducida, la burguesía estadounidense ha prevalecido hasta ahora en su larga guerra contra los obreros.
Trump no es un fascista. El camino al poder que ha proyectado no se sale del marco electoral. Pero sí hay mucho que temer de los locos que son azuzados en sus mítines en un frenesí patriotero y antiimigrante, que ha provocado protestas multirraciales contra él en todo el país. Quienes protestan contra los mítines de Trump han sido agredidos y los manifestantes negros han tenido que sufrir gritos de “¡Regresen a África!”. El KKK y otros grupos fascistas están saliendo de sus agujeros, con el antiguo gran mago del Klan David Duke declarando que “votar contra Trump en este punto es traicionar tu herencia”.
De manera similar, en los años ochenta el racismo oficial que emanaba de la Casa Blanca de Reagan alentó al Klan y a los nazis. Cuando éstos trataron de organizar sus mítines por el terror racista en grandes centros urbanos, nosotros convocamos movilizaciones de masas obreras y de minorías para detenerlos. En Chicago, Washington D.C., Filadelfia y otros lugares, fueron detenidos por protestas de miles basadas en el poder social de los sindicatos multirraciales movilizados al frente de los negros pobres de los guetos, los inmigrantes y todos aquéllos que el terror fascista querría victimizar. Estas movilizaciones demostraron en pequeña escala el papel del partido obrero revolucionario que queremos construir.
Obreros y negros: Entre la espada y la pared
Es responsabilidad directa de la burocracia sindical procapitalista el que un sector significativo de los trabajadores blancos apoye a un hombre que llegó a ser conocido por la frase “¡Estás despedido!”. Trump está consiguiendo ese apoyo al izar la bandera del proteccionismo de “Estados Unidos primero” de los falsos dirigentes de la AFL-CIO. Bajo esta bandera, una y otra vez los farsantes sindicales han cedido conquistas obtenidas en duras batallas de la clase obrera negra, blanca e inmigrante.
Los capitalistas siempre irán donde la mano de obra sea más barata para maximizar sus ganancias. Pero hacer de los trabajadores extranjeros chivos expiatorios por la pérdida de empleos en EE.UU. es una respuesta reaccionaria. El proteccionismo refuerza las ilusiones en el capitalismo estadounidense. Mina las perspectivas de lucha al envenenar la conciencia de la clase obrera e impedir la solidaridad con sus aliados de clase potenciales en China, México y otros lugares. Este proteccionismo también imbuye en los obreros la falsa idea de que mejorar sus condiciones materiales está totalmente fuera de su control y de su capacidad de organizarse y luchar, y de que depende sólo de algún salvador burgués.
Tanto Bernie Sanders como Donald Trump juegan la misma carta económica nacionalista. Aunque Sanders apela a la “unidad” contra el racismo xenófobo de Trump, lo que ocurre en los mítines de este último es simplemente el reflejo descarnado del chovinismo subyacente en los llamados a “salvar los empleos estadounidenses” de la competencia extranjera. Para que los sindicatos sirvan como instrumentos de lucha contra los patrones, deben enarbolar la lucha por los derechos de los inmigrantes, exigiendo el fin de las deportaciones e izando la bandera por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes. La lucha por esas exigencias haría avanzar el combate común de los obreros estadounidenses y sus aliados de clase internacionalmente.
Hoy, el descontento de muchos obreros está siendo canalizado a las campañas ya sea de Trump o de Sanders. Pero la furia obrera también se ha expresado en el impulso de luchar contra la ofensiva de los capitalistas, un impulso que los falsos dirigentes sindicales han frustrado una y otra vez. El año pasado, los jóvenes obreros automotrices, muchos de ellos negros, estaban más que dispuestos a ir a huelga contra el odiado sistema de niveles, que alienta la división entre los obreros. En ello, contaban con gran apoyo entre los obreros más viejos, tanto blancos como negros, lo que apunta al potencial de la unidad de clase, trascendiendo las líneas raciales. Pero los dirigentes sindicales del United Auto Workers les hicieron tragar un contrato vendido con los “Tres de Detroit”, que de hecho expandía el odiado sistema de niveles.
En 2011, este espíritu de lucha se manifestó vívidamente también en Wisconsin, donde el gobernador republicano Scott Walker lanzó una ofensiva que amenazaba la existencia misma de los sindicatos públicos. Miles de obreros ocuparon la rotonda del Capitolio de Wisconsin y se movilizaron en manifestaciones de hasta 100 mil personas. Pese a la combatividad de los obreros, los burócratas sindicales se aseguraron de que no se emprendiera ninguna acción huelguística, canalizando en cambio el enojo de los obreros hacia la estrategia perdedora de revocar el mandato de Walker.
¿El resultado? La devastación de un movimiento sindical que ya estaba en decadencia. En 2011, más del 50 por ciento de los empleados públicos estaba sindicalizado. Para 2015, la tasa de sindicalización se había desplomado al 26 por ciento. En Indiana, ataques similares llevados a cabo con anterioridad condujeron prácticamente a la desaparición de los sindicatos del sector público en el estado. Y en 2015, Wisconsin se unió a Indiana, Michigan y otros 22 estados como uno más de los estados antisindicatos donde se proclama el “derecho a trabajar”. Wisconsin constituye el ejemplo más claro de la bancarrota de la burocracia sindical y su estrategia de confianza en los demócratas. Son esas derrotas las que les han permitido a reaccionarios como Trump posar como defensores de los intereses de los trabajadores.
Desde que la Ley de Derechos Civiles fue aprobada en 1964, el Partido Republicano adoptó la estrategia de apelar a los obreros blancos, a veces con éxito, sobre la base de buscar chivos expiatorios en las otras razas, impulsando la mentira de que los obreros blancos sufren porque el establishment liberal ha beneficiado a los negros y otras minorías a expensas suyas. El rasgo central y constante del capitalismo estadounidense es la opresión estructural de la población negra como una casta racial y de color, cuya mayoría se ve segregada por la fuerza al fondo de la sociedad. Oscureciendo la fundamental división de clases entre los capitalistas que poseen los medios de producción y los obreros que deben vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, el racismo y la supremacía blanca han servido para atar a los obreros blancos a sus explotadores capitalistas sobre la base de la ilusión en un interés común debido al mismo color de piel.
En la precampaña demócrata, los negros están votando abrumadoramente por Hillary Clinton, pues la consideran el mejor candidato para derrotar a los demonios republicanos en noviembre. De hecho, en su competencia de 2008 con Obama, Clinton apeló abiertamente al racismo antinegro al afirmar que Obama no podría obtener el apoyo de los “estadounidenses que trabajan duro, los estadounidenses blancos”. Ahora ella se presenta como heredera del legado de Obama, aprovechando al mismo tiempo la popularidad de su esposo, Bill Clinton, entre la población negra.
Durante su periodo en el gobierno, Bill Clinton probablemente le hizo más daño a la población negra que ningún otro presidente desde la Segunda Guerra Mundial. Durante la campaña electoral de 1992, grotescamente voló de vuelta a Arkansas para presidir la ejecución de un hombre negro con daño cerebral, Ricky Ray Rector. Siendo presidente, erradicó “la asistencia social como la conocemos” e incrementó enormemente las atribuciones del estado, incluyendo las de detener y encarcelar a jóvenes negros. En todo esto contó con el apoyo de Hillary Clinton, que describió a los jóvenes negros del gueto como “superdepredadores”. Al mismo tiempo, Bill Clinton fue el primer presidente en tener amigos negros y en ser capaz de interactuar abierta y cómodamente con negros. Es una amarga muestra de la profundidad a la que llega la reacción racista en Estados Unidos el que estos gestos superficiales le hayan ganado a Clinton el apoyo de muchos negros a pesar de sus infames actos.
Con la elección de Barack Obama en 2008, las expectativas de los negros eran altas. Pero, si bien esas expectativas ya han sido olvidadas, queda entre los negros una profunda noción de solidaridad de raza con Obama. Esto ha sido reforzado por casi ocho años de reacción por parte de los republicanos en el congreso, amplificada por la gente del tipo “teabaggers” [militantes del derechista Tea Party] y “birthers” [que creen que Obama no nació en Estados Unidos]. Sin embargo, la verdad es que los negros no han ganado nada con su presidencia, durante la cual el desempleo en este sector se disparó, los salarios colapsaron y la riqueza media se desplomó. Mientras tanto, los negros siguen siendo asesinados a tiros por los desenfrenados policías racistas.
Contra lo que afirman muchos voceros negros, este estado de cosas no se debe a que Obama esté secuestrado por los republicanos. Sin duda, sus implacables ataques contra Obama casi siempre tienen una motivación racista. Pero el hombre negro de la Casa Blanca fue desde el principio un demócrata de Wall Street. Y lo demostró al poco tiempo de asumir el cargo. En una reunión con los grandes estafadores financieros en marzo de 2009, les aseguró que su gobierno era “lo único que se interpone entre ustedes y el linchamiento popular”, y añadió, “no he venido a perseguirlos, sino a protegerlos”. Y lo cumplió, con la eficaz ayuda de sus lugartenientes obreros en la burocracia sindical, que sacrificaron los empleos, los salarios y las condiciones laborales de sus afiliados para que el capitalismo estadounidense siguiera siendo redituable.
Los negros siguen siendo el sector de la población con mayor conciencia de la naturaleza cruel del racista Estados Unidos. Al mismo tiempo, están atados al Partido Demócrata y en su mayoría seguirán apoyándolo mientras no parezca haber otra alternativa. La clave para destrabar esa situación está en forjar esa alternativa.
Los obreros necesitan un partido propio
Con millones en el desempleo o luchando por subsistir con empleos de medio tiempo o temporales miserablemente mal pagados, muchos de los cuales han perdido sus hogares y dependen de los vales de alimentos, con sus pensiones y prestaciones de salud recortadas, existe una necesidad imperiosa de construir un partido obrero basado en el entendimiento fundamental de que los obreros no tienen ningún interés en común con los patrones. Un partido así uniría a los empleados con los desempleados, los pobres de los guetos y los inmigrantes en una lucha por empleos y condiciones dignas de vivienda para todos. El poder para llevar a cabo esta lucha está en manos de los hombres y mujeres —negros, blancos e inmigrantes— cuyo trabajo hace girar los engranes de la producción y genera la riqueza que los capitalistas se roban.
En el Programa de Transición de 1938, documento de fundación de la IV Internacional, León Trotsky planteó una serie de reivindicaciones para enfrentar la catástrofe que amenazaba a la clase obrera en medio de la Gran Depresión de los años treinta. El fin de estas reivindicaciones era armar a los obreros con el entendimiento de que la única respuesta era la conquista del poder por el proletariado. Para combatir la plaga del desempleo, llamaba por unir a los empleados y los desempleados en la lucha por una semana laboral más corta sin pérdida de salario, para distribuir el trabajo accesible, así como por una escala móvil de salarios que aumentara con el costo de la vida. Exigía un programa masivo de obras públicas con salarios al nivel del de los obreros sindicalizados. Para garantizar condiciones de vida decentes, todos debían tener vivienda y otras instalaciones sociales, así como acceso a la atención médica y a la educación sin ningún costo para los beneficiarios. El seguro de los desempleados debía durarles hasta que consiguieran empleo, con la totalidad de sus pensiones garantizada por el gobierno. Sólo la lucha por este tipo de reivindicaciones podría enfrentar las míseras condiciones que los obreros sufren actualmente.
Como argumentó Trotsky, quien junto con Lenin fuera el líder de la Revolución Rusa de 1917:
“Los propietarios y sus abogados demostrarán ‘la imposibilidad de realizar’ estas reivindicaciones. Los capitalistas de menor cuantía, sobre todo aquellos que marchan a la ruina, invocarán además sus libros de contabilidad. Los obreros rechazarán categóricamente esos argumentos y esas referencias. No se trata aquí del choque ‘normal’ de intereses materiales opuestos. Se trata de preservar al proletariado de la decadencia, de la desmoralización y de la ruina. Se trata de la vida y de la muerte de la única clase creadora y progresiva y, por eso mismo, del porvenir de la humanidad. Si el capitalismo es incapaz de satisfacer las reivindicaciones que surgen infaliblemente de los males por él mismo engendrados, no le queda otra cosa que morir. La ‘posibilidad’ o la ‘imposibilidad’ de realizar las reivindicaciones es, en el caso presente, una cuestión de relación de fuerzas que sólo puede ser resuelta por la lucha. Sobre la base de esta lucha, cualesquiera que sean los éxitos prácticos inmediatos, los obreros comprenderán, en la mejor forma, la necesidad de liquidar la esclavitud capitalista”.
Las nuevas batallas obreras sentarán las bases para revivir y extender los sindicatos, echando a sus dirigentes vendidos actuales y remplazándolos con una nueva dirección clasista. Para que los obreros triunfen sobre sus explotadores, deben estar armados con un programa político marxista que vincule el combate sindical con la lucha por construir un partido obrero revolucionario multirracial. Ese partido dirigiría la lucha por barrer al estado burgués mediante la revolución socialista y establecer un estado obrero donde los que trabajan gobiernen.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/eu.html
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2016.06.04 20:51 ShaunaDorothy El regreso del PRI y el #YoSoy132 electorero - Nuevo espectáculo del circo electoral - ¡Romper con AMLO y el PRD burgués! ¡Por un partido obrero (Septiembre de 2012)

https://archive.is/F6O86
Espartaco No. 36 Septiembre de 2012
Tras dos sexenios de gobiernos del neocristero PAN, el PRI regresará a Los Pinos este 1º de diciembre. Según los resultados oficiales de las elecciones de julio, el candidato priísta, Enrique Peña Nieto, venció a su más cercano contrincante, López Obrador (entonces del PRD), por poco más de seis puntos porcentuales, y el PAN quedó relegado al tercer puesto, otro tanto por debajo del PRD. (El PANAL obtuvo menos del 3 por ciento de los votos.)
Antes de las elecciones, para explicar por qué los espartaquistas llamamos a no votar por los partidos de la burguesía —PRI, PAN, PRD, etc.—, escribimos:
“Todos los candidatos defienden la explotación capitalista y, por ende, no harán nada para combatir los males que son consecuencia de esa explotación. No importa quién gane en julio el puesto de presidente de México, seguirá el hambre, la represión, el desempleo, la opresión de la mujer y la miserable pobreza en el campo, la cual golpea principalmente a la población indígena”.
—“¡Ni un voto a los partidos burgueses!”, Espartaco No. 35, junio de 2012
Los llamados por parte de AMLO para invalidar las elecciones presidenciales se centraron en que el PRI excedió el límite permitido de gastos de campaña y en la “compra de votos”, es decir, las apelaciones al electorado a que voten por algún partido (en este caso el PRI) mediante la distribución de despensas, camisetas u otros artículos. Esto es simplemente el funcionamiento cotidiano de la democracia electoral burguesa. La democracia burguesa es siempre una farsa para las masas oprimidas a quienes les da la opción de escoger quién va a dirigir la maquinaria de represión contra ellas durante el siguiente periodo.
Como la mayoría de las elecciones en la historia de México, éstas estuvieron plagadas por irregularidades, violencia y fraude. Sin embargo, no hay evidencia de que la escala del fraude alterara el resultado. Aparentemente, de los que se molestaron en votar, más lo hicieron por Peña Nieto que por cualquier otro candidato. Nuestra oposición al PRI no se basa en su corrupción. Nos oponemos al PRI, al PAN y al PRD/AMLO como cuestión de principios, con base en nuestro programa proletario revolucionario, no con base en cuál partido burgués es más o menos fraudulento, corrupto o represivo.
El repunte del PRI se debe no tanto al apoyo masivo a las políticas de este pragmático partido burgués, sino al rechazo al PAN, principalmente debido a la desesperada situación económica y a la brutal “guerra contra el narco”. Así, el PAN perdió ante el PRI algunos de sus bastiones cristeros fundamentales, como el estado de Jalisco y la ciudad de León. Conforme quedaba claro que la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, no tenía ninguna oportunidad de ganar y AMLO repuntaba —en buena medida impulsado por las protestas de #YoSoy132—, hasta el expresidente panista Vicente Fox dio su apoyo a Peña Nieto.
A lo largo de su campaña, López Obrador se esforzó por deshacerse de la falsa reputación de “radical” que le han dado sus oponentes del PRI y el PAN, especialmente mediante su ridícula retórica de la “república amorosa”, así como sus acuerdos con empresarios y sus insinuaciones a Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, directamente. Con ello logró sumar a su campaña a algunos capitalistas norteños destacados, aunque el grueso del electorado del norte y occidente del país —lo que incluye las regiones históricamente más católicas y panistas— apoyó al PRI. Tras las elecciones, la negativa de AMLO a reconocer a Peña Nieto como “presidente electo” parece haber renovado las añejas fricciones dentro del PRD —cuya dirigencia ya ha reconocido a EPN—, y López Obrador se ha escindido. En cualquier caso, lo que es fundamental para la clase obrera es entender que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) de AMLO es un partido burgués más, comprometido al mantenimiento de la explotación capitalista y hostil a los intereses del proletariado.
Elecciones de hambre y militarización
La crisis económica mundial y las políticas transparentemente antiobreras del régimen panista han sido ya un desastre para la población. A lo largo del sexenio, el salario mínimo aumentó apenas 28 por ciento —para llegar este año a unos miserables $62.33 por jornada laboral en la zona “A”, ¡la de salario más elevado!—. Entre tanto, los alimentos de la canasta básica aumentaron en más de 125 por ciento. Durante la primera quincena de agosto, el huevo, por ejemplo, subió 100 por ciento en el DF. Según las cifras siempre dudosas del INEGI, a mediados de 2012 el desempleo alcanzó 4.8 por ciento de la población económicamente activa; entre la población ocupada, ¡29.3 por ciento (14.2 millones de personas) labora en la “informalidad” y 8.9 por ciento (4.3 millones) se encuentra “subocupada”! Aunado a esto, la válvula de escape que representaba la migración a EE.UU. ha sido reducida por la falta de trabajos, las medidas antiinmigrantes del gobierno de Obama y el peligro que representa cruzar la frontera ante el acoso de las bandas criminales y las fuerzas policiaco-militares mexicanas y estadounidenses. Ahora, siguiendo el ejemplo de sus contrapartes en España y Grecia, entre otros, Calderón se está apresurando para hacer aprobar una nueva contrarreforma laboral que facilitaría despidos, generalizaría contratos temporales, impulsaría el outsourcing (subcontratación) y atacaría todo tipo de prestaciones elementales como la seguridad social. La legislación ataca aún más el derecho a la huelga y le da al estado nuevas herramientas para inmiscuirse en las finanzas y la vida interna de los sindicatos.
Esta situación permite incluso al corrupto y represivo PRI posar como un mal menor, a pesar de que Peña Nieto no promete más que austeridad disfrazada con declaraciones vagas y, eso sí, mayores privatizaciones —notablemente de Pemex, en torno a lo cual no ha sido vago en absoluto—. Nosotros decimos: ¡Abajo la privatización de Pemex y todo el sector energético! ¡Abajo la “reforma” laboral draconiana!
Por otro lado, existe un extendido hartazgo ante la brutalidad estatal/criminal que se ha agudizado en los últimos años mediante la “guerra contra el narco” de Calderón, la cual ha dejado más de 60 mil muertos. Esta “guerra” no tiene nada que ver con proteger a la población, sino con regimentarla, particularmente a la clase obrera.
La “guerra contra el narco” ha servido también para que el imperialismo estadounidense incremente el control que ejerce sobre “su patio trasero”; para 2010, la ayuda militar a México había aumentado ya siete veces a través del Plan Mérida. La “guerra contra el narco” ha servido a EE.UU. de la misma forma que ha utilizado la “guerra contra el terrorismo” en otros países: la presencia de personal militar y policial estadounidense en México cada vez es mayor, y los sobrevuelos de aviones drones son comunes. Ahora, se habla de un plan estadounidense independiente —al estilo de la ejecución de Bin Laden en 2011— para venir a capturar al famoso narco “Chapo” Guzmán en México. En este rubro también, Peña Nieto promete un cambio de “estrategia” que en realidad significa más de lo mismo para las masas mexicanas: aumentar las fuerzas policiales y reforzar los servicios de inteligencia especialmente en coordinación con EE.UU. y los países centroamericanos. Pero ello no ha sido suficiente para convencer a sus desconfiados amos imperialistas de que continuará esta “guerra contra el narco”. James Sensenbrenner, director del Subcomité de Crimen, Terrorismo y Seguridad Nacional del congreso de EE.UU., se queja de que durante los 71 años de gobierno priísta, el partido “minimizó la violencia al hacerse de la vista gorda con los cárteles”. Por otro lado, el temor ante la creciente “narcoviolencia” ha provocado una nostalgia por el viejo orden de cosas. Evocativamente, un graffiti mencionado en Proceso, en clara referencia a esta desesperante situación, decía: “Que se vayan los ineptos y que vuelvan los corruptos”.
Es tarea del movimiento obrero en su conjunto oponerse a la “guerra contra el narco”, cuyo fin es fortalecer los poderes represivos del estado capitalista. Los espartaquistas decimos: ¡Abajo la militarización de la “guerra contra el narco”! ¡FBI, DEA y todas las agencias policiacas y militares estadounidenses fuera de México! Llamamos por la despenalización de las drogas que, al eliminar las enormes ganancias que derivan de la naturaleza ilegal y clandestina del narcotráfico, reduciría el crimen y otras patologías sociales asociadas con éste. Nos oponemos también a las medidas del estado burgués que restringen o impiden que la población porte armas, lo cual limita los derechos de la población y garantiza el monopolio del estado y los criminales sobre las armas.
Revolución permanente vs. nacionalismo burgués
Desde los años 80, el PRI hizo a un lado su vieja política corporativista y nacionalista —identificada con el populismo de Lázaro Cárdenas— a favor de la “apertura” neoliberal, es decir, privatizaciones, ataques antisindicales y creciente subordinación política y económica al imperialismo estadounidense. Al mismo tiempo, este flexible partido burgués ha mantenido sus viejos nexos con sindicatos poderosos, como el petrolero y el SUTERM y la federación CTM. Desde 1988 (mediante el Frente Democrático Nacional), el PRD —fundado por viejos priístas, incluyendo al propio AMLO— surgió como una opción de recambio nacional-populista para mantener el descontento obrero dentro del marco de la política burguesa “democrática”. Ahora, el Morena —fundado a su vez por perredistas— podría tomar la estafeta populista, aunque quizá se mantenga como un simple apéndice del PRD.
Entre neoliberalismo y populismo nacionalista no hay opción para las masas trabajadoras —son políticas capitalistas que bien pueden ser esgrimidas por los mismos individuos según la coyuntura—. El PRD, igual que el PRI y el PAN, es un partido capitalista. A través de concesiones a los obreros y pobres y su retórica “antineoliberal”, el populismo perredista procura perpetuar este brutal régimen de explotación y opresión. Con todo y su retórica nacionalista, el PRD, como la burguesía mexicana en su conjunto, está atado por miles de lazos a sus amos imperialistas estadounidenses; de hecho, este partido ni siquiera se opone al TLC —ese tratado de rapiña imperialista contra México—, sino que sólo busca renegociar los términos de su propia subordinación a los imperialistas, para lo cual requiere apoyarse en la clase obrera.
Es necesario romper las ataduras que mantienen al proletariado subordinado a la burguesía supuestamente “progresista”, prominentemente la ideología del nacionalismo burgués, que oscurece la división de clases e impulsa la falacia de la identidad de intereses entre explotados y explotadores. Esta mentira no sólo encadena ideológicamente al proletariado mexicano a la burguesía nacional, sino que le impide también ver la división de clases más allá de las fronteras, especialmente en EE.UU. Pero el principal aliado potencial de la clase obrera mexicana es el poderoso proletariado estadounidense, que debe también romper con la “unidad nacional” impulsada por su “propia” burguesía. ¡Por lucha de clases conjunta en ambos lados de la frontera!
Con base en la experiencia de la Revolución Rusa de 1917, los espartaquistas luchamos por un gobierno obrero y campesino mediante la revolución socialista. En países de desarrollo capitalista atrasado como México, sólo la toma del poder por la clase obrera dirigida por un partido obrero revolucionario, arrastrando tras de sí a las masas campesinas y pequeñoburguesas urbanas depauperadas, puede conseguir la genuina emancipación nacional mediante la expropiación de la burguesía nacional, el repudio de la deuda externa y la extensión de la revolución internacionalmente. De igual forma, la revolución socialista remplazaría la democracia burguesa, que en realidad no es sino una burla para los obreros y los pobres, con la genuina democracia para los explotados y oprimidos, donde los obreros y los campesinos pobres dirigirían los destinos del país a través de los soviets o consejos.
Ante los efectos devastadores de la crisis económica mundial y los constantes ataques contra el ya de por sí raquítico nivel de vida de la clase obrera, los campesinos y los pobres urbanos, es necesario que el proletariado muestre su capacidad y determinación para luchar no sólo por su propia supervivencia, sino en nombre de todos los pobres y oprimidos. Ante la galopante carestía, llamamos por comités de vigilancia de precios, compuestos por delegados de las fábricas, los sindicatos, las cooperativas, las organizaciones campesinas y los pobres de la ciudad. Luchamos por una escala móvil de salarios que asegure aumento salarial en proporción al aumento de precios. Contra el desempleo masivo, es necesario luchar por una escala móvil de horas de trabajo para repartir el trabajo disponible, así como por un extenso programa de obras públicas. Ningún partido burgués llevará a cabo tales demandas. Estas reivindicaciones indispensables tienden un puente hacia la revolución socialista y la instauración de una economía planificada internacional, que, mediante la expropiación de los capitalistas, avoque la economía entera no ya a engrosar los bolsillos de un puñado de magnates, sino a la satisfacción de las necesidades de la población.

YoSoy132: Electorerismo pequeñoburgués al servicio del PRD

El movimiento #YoSoy132 se originó en mayo pasado en la Universidad Iberoamericana, cuando algunos estudiantes increparon a Peña Nieto más que justificadamente por la represión brutal en Atenco en 2006, cuando él era gobernador del Estado de México. Sin embargo, al declararse estrictamente “anti-Peña Nieto”, el movimiento le lava la cara no sólo al PRD —socio perenne de la represión capitalista—, sino también al PAN de la “guerra contra el narco”. Surgido de las elitistas universidades privadas del DF —varias de ellas católicas—, como la Ibero (jesuitas) y la Anáhuac (legionarios de Cristo), además del ITAM y el Tec de Monterrey, #YoSoy132 gozó de cierta “respetabilidad” al principio, y fue en ese contexto que el mismísimo Calderón endosó el movimiento.
Estudiantes de las universidades públicas pronto se unieron al 132, algunas de cuyas demandas son increíblemente estrechas y a menudo francamente ridículas, como concursos para que producciones estudiantiles puedan aparecer en televisión, “hacer del acceso a Internet un derecho constitucional” (en un país donde grandes masas aún carecen de electricidad y agua potable, por no hablar de servicio telefónico y computadora) y “transmisión en cadena nacional del debate de los candidatos a la presidencia”. Haciendo del voto un fetiche, el movimiento notablemente se declaró contra la abstención y el voto nulo, por ser “acciones ineficaces para avanzar en la construcción de nuestra democracia” —un slogan que trae a la memoria cualquier tedioso anuncio del IFE—. A lo largo de estos meses y con sus nexos con organizaciones como el SME y el FPDT (Atenco), el 132 ha adquirido un perfil político más tradicionalmente populista, “antineoliberal” y nacionalista, y la participación de estudiantes de universidades privadas ha menguado considerablemente (la declaración oficial de #YoSoy132 como “anti-Peña Nieto” a finales de mayo, por ejemplo, fue demasiado para la asamblea estudiantil del ITAM).

YoSoy132 es un movimiento amorfo, electorero y pequeñoburgués, emparentado políticamente con los Indignados españoles y los Ocupa estadounidenses, que tiene por objetivo la “democratización del país” mediante el ejercicio del voto y la “democratización de los medios de comunicación”; pese a su autodescripción como “apartidista”, ha actuado en los hechos y desde un principio como un apéndice de la campaña electoral de AMLO y el PRD burgués en el centro del país, sin por ello cerrar la puerta al PAN en otras regiones. Es una medida de las traiciones de los falsos dirigentes del movimiento obrero, subordinados al PRD y al PRI burgueses, el que las movilizaciones electoreras de un movimiento como el 132 (y las del PRD mismo) se hayan convertido en el centro de cualquier protesta contra los efectos más grotescos de la catástrofe económica.

Igual que sus contrapartes en Europa y EE.UU., #YoSoy132 disuelve al proletariado como uno más de los sectores del “pueblo”. Muy por el contrario, el proletariado, debido a su relación con los medios de producción, es la única clase con el poder social y el interés histórico para derrocar el capitalismo. No teniendo sino su fuerza de trabajo para vender, la clase obrera no tiene interés objetivo alguno en la conservación del régimen de la propiedad privada; su interés está en la colectivización de los medios de producción. La pequeña burguesía —esa capa heterogénea que incluye a los campesinos, los estudiantes, los profesionistas, etc.— es incapaz, por sí misma, de plantear un programa revolucionario propio: siempre sigue a una de las dos clases fundamentales del capitalismo —el proletariado o la burguesía—.
El embuste democrático
Los comunistas defendemos los derechos democráticos y entendemos que en países de desarrollo capitalista atrasado, como México, los anhelos democráticos de las masas —como la emancipación nacional, la revolución agraria y la democracia política— no pueden ser satisfechos bajo el capitalismo y son una fuerza motriz para la revolución socialista. Las ilusiones democráticas bajo el capitalismo, sin embargo, son suicidas. En este país no puede existir ninguna democracia burguesa estable. La debilidad de la burguesía mexicana, subordinada al imperialismo y temerosa del poderoso proletariado, no le permite ese lujo.
No existe, en la era de la decadencia imperialista, ninguna ala “progresista” de la burguesía, capaz de romper la subordinación al imperialismo. Los marxistas revolucionarios, basados en la perspectiva trotskista de la revolución permanente, no tenemos un programa democrático distinto de uno socialista. En la lucha por demandas democráticas, oponemos el proletariado a la burguesía por el simple hecho de que estas demandas sólo son realizables bajo la dictadura del proletariado.
El movimiento estudiantil #YoSoy132 se basa e impulsa ilusiones en abstracciones democráticas que hacen caso omiso de la división de la sociedad en clases. Exige “un cambio en el modelo de seguridad nacional”, reduciendo el “presupuesto a seguridad” para destinarlo a “gasto público, educación, cultura y salud”. Independientemente del “modelo de seguridad”, el estado capitalista seguirá siendo un instrumento de violencia organizada —que consiste, en su núcleo, de la policía, el ejército, los tribunales y las cárceles— para mantener el dominio de los explotadores. Esta maquinaria no puede ser reformada para servir a los intereses de los explotados y oprimidos; tiene que ser destruida y remplazada por un estado obrero.
La democracia tiene carácter de clase; la “democracia pura” es un embuste liberal para embaucar a los obreros y oprimidos al oscurecer la realidad de la dictadura del capital. Este engaño es particularmente eficaz en los países capitalistas avanzados, donde las burguesías imperialistas pueden mantener un sistema parlamentario más o menos estable. Éste es, en palabras del socialista francés Paul Lafargue (yerno de Marx), “un sistema de gobierno en el cual el pueblo adquiere la ilusión de que está controlando las fuerzas del país mismo, cuando, en realidad, el poder real se concentra en las manos de la burguesía —y ni siquiera de la burguesía entera, sino sólo de ciertos sectores de esa clase—”. En los países de desarrollo capitalista atrasado, esta fachada democrática es en extremo endeble e inestable. Pero, ya sea en países avanzados o atrasados:
“La democracia burguesa, pese a ser un gran avance histórico en comparación con el medioevo, sigue siendo siempre —y no puede dejar de serlo bajo el capitalismo— estrecha, truncada, falsa e hipócrita, un paraíso para los ricos y una trampa y un engaño para los explotados, para los pobres”.
—V.I. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky
¡Educación gratuita y de calidad para todos! ¡Nacionalización de las escuelas privadas!
En un país donde una ínfima porción de la población tiene acceso a la educación superior y centenas de miles son rechazados cada año, consignas como “¡Educación gratuita y de calidad para todos!”, “¡Abajo los exámenes de admisión!” y, particularmente, “¡Por la nacionalización de las escuelas privadas!” deberían ser elementales. Las magníficas instalaciones de la Ibero, por ejemplo, podrían ponerse al servicio de miles de pobres del occidente de la Ciudad de México. Obviamente, #YoSoy132 nunca ha lanzado estos llamados. Al contrario, en una asamblea de junio, este elitista movimiento aprobó no incluir a jóvenes rechazados de las universidades públicas, ¡con el argumento de que no eran estudiantes! (Finalmente, en julio se le permitió al movimiento de rechazados participar en #YoSoy132.)
Pese a tales despliegues de arrogancia pequeñoburguesa, hay una ilusión extendida de que las universidades públicas, en particular la UNAM, son “islas democráticas” abstraídas de la sociedad, que son universidades “del pueblo”. Sin embargo, las universidades —públicas y privadas— constituyen un pilar importante de la sociedad capitalista al estar encargadas de entrenar al futuro personal administrativo, técnico e ideológico de la sociedad burguesa, y los capitalistas les asignan recursos en la medida en que sus prioridades lo requieren. Fuera de eso, no podría importarles menos la educación general de las grandes masas de los explotados y oprimidos. Nosotros decimos: ¡Abolir la rectoría! ¡Por el control de las universidades por parte de estudiantes, profesores y trabajadores! ¡Por estipendios para que los estudiantes subsistan! El conjunto de estos llamados apunta hacia la necesidad de la revolución socialista, la única manera de poner la educación y la cultura no sólo al alcance, sino también al servicio de las masas.
La LTS: Construyendo el “gran movimiento democrático” pequeñoburgués
El grueso de la izquierda mexicana ha hecho suya sin empacho la política liberal burguesa de #YoSoy132. Tal es el caso de la Liga de Trabajadores por el Socialismo-ContraCorriente (LTS-CC), la cual declaró presurosa que “¡Hoy más que nunca, todos somos #132!”.
La LTS, siendo completamente acrítica del seguidismo de #YoSoy132 a López Obrador, corre a lavarle la cara al movimiento, diciendo:
“Una de estas grandes lecciones, asumida en la huelga [de la UNAM] del ‘99, fue la necesidad de la independencia del movimiento estudiantil de los partidos del régimen, hacia donde apunta uno de los grandes acuerdos del movimiento #YoSoy132: que se declara ‘autónomo’ y ‘apartidista’”.
—Estrategia Obrera No. 97, 8 de junio de 2012
Pero el “apartidismo” del 132 es tan sincero como cualquier promesa de campaña priísta, e igual de sincera es la posición formal de la LTS de oposición a los partidos del capital. En los hechos, la LTS se sumó, a través del 132, a la campaña electoral de López Obrador.
La LTS comparte las ilusiones en la reforma democrática del estado y la “democratización de los medios de comunicación”, ejes centrales del programa de #YoSoy132, y pretende darles un giro “radical”:
“Por ello, es necesario que el movimiento #YoSoy132 incluya entre sus demandas la exigencia de que cualquier grupo de trabajadores, estudiantes o de organizaciones...tenga el derecho y los recursos solventados por el Estado, para publicar sus posiciones”.
—Ibíd.
En pocas palabras, la LTS quiere subsidio estatal. Sus demandas tienen base en la visión reformista del estado burgués como una entidad neutral por encima de las clases que debería apoyar a organizaciones “independientes” de la clase obrera. Pero el que paga los mariachis escoge el son. Por ello —y en tajante contraste con la práctica cotidiana de la seudoizquierda—, en la Liga Comunista Internacional nos oponemos, como cuestión de principios, a aceptar un solo centavo de financiamiento del estado capitalista, que es el comité ejecutivo del enemigo de clase.
La LTS exige también “la expropiación sin pago a los dueños de los grandes medios de comunicación, y que éstos funcionen bajo control de sus trabajadores”, en el contexto del dominio de la burguesía (¡ni por error mencionan la revolución socialista!). Ésta no es sino mera retórica vacía. Los medios masivos de comunicación bajo el capitalismo, ya sean de propiedad privada o estatal, sirven a los intereses de la burguesía y propagan su ideología. Es francamente ingenuo y ridículo pensar que pueden servir a los intereses de los oprimidos si no es en el contexto de una revolución socialista que expropie los medios de producción (y de comunicación) de manos de los capitalistas.
El GI sobre el 132 y los sindicatos: Un singular caso de amnesia
El Grupo Internacionalista (GI) es muy crítico de las ilusiones democratizantes del 132 —en el papel—. Pero del dicho al hecho... En la Convención Nacional Contra la Imposición llevada a cabo en Atenco en julio pasado —un evento dominado por el 132—, el líder mínimo local del GI intervino para hablar de la lucha universitaria y bla, bla, bla, ¡sin mencionar siquiera al movimiento #YoSoy132! Esta anécdota resume el funcionar cotidiano del GI: pronunciamientos a menudo grandilocuentes para ocultar una práctica reformista a la cola de los movimientos en boga.
Pero veamos más de cerca lo que el GI dice en el papel —o, más bien, lo que no dice—. En un artículo de junio, el GI le recordaba correctamente a los estudiantes perredistas del 132 que los tres partidos burgueses principales se han unido en la represión contra la clase obrera: “Éste fue el caso en Lázaro Cárdenas, Michoacán, cuando el 20 de abril [de 2006] las fuerzas federales panistas, las estatales perredistas y las municipales priístas orquestaron un ataque sangriento contra los trabajadores siderúrgicos en huelga” (El Internacionalista, junio de 2012). Lo que el GI omite es que, para ellos, esa lucha del sindicato minero contra el estado y la patronal —la lucha obrera más importante que hemos visto en décadas— no fue más que “un ajuste de cuentas dentro del régimen” (El Internacionalista, mayo de 2006), pues el sindicato minero es, según ellos, una organización patronal.
Todavía amnésico, el GI hace también referencia a la represión contra la huelga de la Sección XXII del SNTE en Oaxaca en 2006, pero no menciona que para ellos éste tampoco es un sindicato. Según el GI, todos los sindicatos priístas, e incluso los que han dejado de serlo, como el minero, son “el enemigo de clase” (El Internacionalista, mayo de 2001). En los hechos, para el GI los sindicatos subordinados al PRD son las únicas organizaciones obreras legítimas en México —¡una peculiar manera de trazar la línea de clases!—. La política del GI es demagogia rompesindicatos, digna de los Indignados, que descarta con un movimiento de la mano a poderosas agrupaciones obreras, como los mineros o petroleros. Aunque procura maquillar su línea con fraseología hueca sobre defender a “los obreros”, el GI se niega a defender a estos sindicatos contra los ataques del estado y la patronal. De hecho, su sección brasileña se estrenó en 1996 arrastrando a un sindicato ante los tribunales burgueses en una lucha interburocrática por la dirigencia del mismo (ver “El encubrimiento del IG en Brasil: Manos sucias, mentiras cínicas”, Espartaco No. 10, otoño-invierno de 1997).
El GI refleja y procura explotar los prejuicios pequeñoburgueses antisindicales imperantes en el medio estudiantil y el mal llamado movimiento “anticapitalista” —desde 132 hasta los Indignados y Ocupa—. En efecto, en las marchas y manifestaciones de 132 es común escuchar llamados por juicio a la odiada y corrupta lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo. Esto sólo puede significar apelaciones a que el estado burgués intervenga en el sindicato.
Los sindicatos son las organizaciones básicas para la defensa de los obreros contra los ataques constantes de la burguesía. Le permiten a los obreros tener salarios y prestaciones relativamente mejores y les brindan alguna protección contra los despidos arbitrarios y los abusos en general. Los sindicatos deben construirse y defenderse. Como lo mostraron el ejemplo del SME y tantos otros a lo largo de la historia, el interés del estado burgués no es la democracia sindical, sino maniatar y en última instancia destruir a los sindicatos. La grotesca “Maestra” y sus compinches, como todas las demás burocracias sindicales procapitalistas —independientemente del partido burgués al que apoyen—, deben ser echados mediante una lucha política, llevada a cabo por los trabajadores mismos, contra la subordinación de los sindicatos a los intereses nacionales y la búsqueda de ganancias de los gobernantes capitalistas. Sólo una lucha así podrá transformar a los sindicatos de agencias de negociación estrechas dentro del marco del capitalismo a órganos de lucha proletaria revolucionaria.
¡Forjar un partido obrero revolucionario!
En Lecciones de Octubre, Trotsky explicó que: “No puede triunfar la revolución proletaria sin el partido, aparte del partido, al encuentro del partido o por un sucedáneo del partido”. En contraste con el (ilusorio) apartidismo en boga, nosotros luchamos por forjar un partido obrero de vanguardia que agrupe a los obreros avanzados y la intelectualidad desclasada bajo un programa de lucha de clases revolucionario e internacionalista. Un partido bolchevique es el instrumento fundamental para llevar la conciencia política al proletariado, tan necesaria para que éste pueda realizar y consolidar la revolución socialista.
Es necesario intervenir en las luchas sociales y de clases con el programa del marxismo revolucionario, luchando por romper las cadenas que actualmente atan a los obreros y oprimidos, prominentemente al populismo de AMLO y el PRD burgués. Sólo así se podrá construir el partido leninista-trotskista que dirija a la clase obrera al poder. Ésta es una tarea enorme y no hay atajos, pero el Grupo Espartaquista de México y la Liga Comunista Internacional entera estamos comprometidos a ella. Estudiantes: ¡Únanse a la clase obrera para luchar! ¡Reforjar la IV Internacional, partido mundial de la revolución socialista!
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/36/electoral.html
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2016.06.04 04:20 ShaunaDorothy El capitalismo en crisis: Karl Marx tenía razón ¡Necesitamos una nueva clase dominante: la clase obrera! (Otoño de 2011)

https://archive.is/a0p5G
Espartaco No. 34 Otoño de 2011
Desde septiembre pasado, un grupo de manifestantes llamado “Ocupa Wall Street” (OWS) sostenía un campamento en el parque Zuccotti del Bajo Manhattan en Nueva York. Esta protesta ha despertado simpatía internacionalmente ante los estragos de la profunda crisis económica mundial, y se han dado concentraciones similares en otras ciudades a lo largo y ancho de EE.UU. y en otros países. La madrugada del lunes 14 de noviembre, la policía desalojó el campamento en Oakland y al día siguiente en Nueva York, arrestando a más de 200 manifestantes, a los que se sumaron otros tantos en represalia a una protesta masiva en Nueva York el jueves 17 de noviembre. ¡Libertad inmediata, abajo todos los cargos contra los manifestantes desde Oakland hasta Nueva York!
OWS es un conglomerado amorfo cuyos integrantes van desde jóvenes estudiantes y trabajadores desempleados hasta viejos activistas liberales, quienes están descontentos con los estragos de la actual crisis económica capitalista. El programa que sostiene OWS está contrapuesto al marxismo y se reduce a la reforma liberal/populista del capitalismo. Siguiendo al populismo burgués, OWS utiliza la consigna “somos el 99 por ciento” con lo cual vende la falsa idea de que el total de la población tiene intereses comunes oscureciendo con ello el hecho de que la clase obrera no comparte intereses con sus amos capitalistas ni es un integrante más del “pueblo”. Muy por el contrario, el proletariado es la única clase social con el poder social y el interés histórico para derrocar el capitalismo.
La política dominante en OWS es el apoyo al Partido Demócrata y la reforma del estado burgués para que defienda a los débiles frente a los “barones de Wall Street”, lo cual se refleja en sus exhortaciones a imponer “impuestos para los ricos” y mayor regulación financiera, todo ello empujado a través de apelaciones al patriotismo y a los “valores democráticos”. ¡Los organizadores de OWS incluso invitan a los policías a sumarse a su movimiento! Como los oradores espartaquistas han explicado en las asambleas generales de OWS, los policías no son trabajadores sino el brazo armado de la burguesía.
Es necesario que el proletariado rompa con todos los partidos burgueses (el Demócrata de Obama, el Republicano y el Verde, cuyo único objetivo es sostener el sistema capitalista de explotación y opresión) y deseche toda ilusión en la democracia burguesa que no es más que una fachada para la dictadura de la burguesía. Para hacer esta perspectiva realidad es necesario construir un partido obrero revolucionario e internacionalista, que luche contra el patriotismo, prominentemente exaltado por OWS, que sólo sirve para atar a la poderosa clase obrera multirracial estadounidense a sus amos burgueses y justificar las guerras de rapiña de éstos desde Libia hasta Afganistán.
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard, periódico de nuestros camaradas de la SL/U.S., No. 985, 2 de septiembre de 2011.
En 2007-2008, el mundo se vio arrastrado a una crisis económica sin precedentes desde los tiempos de la Gran Depresión. A los estafadores de Wall Street, cuyos timos financieros contribuyeron decisivamente a este colapso, se les rescató con billones de dólares. La clase obrera, los negros, los latinos, los pobres, los enfermos y los ancianos tuvieron que pagar el precio, perdiendo sus empleos, sus hogares, sus pensiones y prácticamente todo lo que hacía sus vidas remotamente tolerables. Hoy, en Estados Unidos, una de cada seis personas está desempleada, y lo ha estado durante un periodo que promedia casi los diez meses. 45 millones de personas viven de vales de alimentos, lo que representa un aumento del 34 por ciento en los últimos dos años. Quienes aún tienen empleo se ven forzados a trabajar más duro y por menores salarios. En los racistas EE.UU., todo es peor para los negros y los latinos, que estuvieron entre las principales víctimas de las estafas de las hipotecas de alto riesgo llevadas a cabo por los bancos. Un tercio de los hogares negros y latinos carecen de ingreso neto, y muchos están ahogados en deudas. Mientras tanto, los autores capitalistas de esta ruina han escapado cual bandidos.
Durante la “recuperación sin empleos y sin salarios” de los últimos dos años, las ganancias corporativas han roto todos los récords históricos. Esto ocurre con el trasfondo del enorme enriquecimiento del uno por ciento más rico de la población, cuya porción del ingreso nacional es más del doble de lo que fue hace tres décadas. Los esquemas gubernamentales de “seguridad social para los ricos” han fomentado la especulación financiera, produciendo una alza artificial en el precio de las acciones, mientras la capacidad productiva de Estados Unidos, ya de por sí precaria, termina de desplomarse. Como la economía estadounidense se basa abrumadoramente en el gasto del consumidor, y como la gran mayoría no tiene dinero que gastar, todo el castillo de cartas se está viniendo abajo conforme la economía se precipita nuevamente en la espiral de una recesión doble.
Ya hace más de un mes que la bolsa de valores está en una montaña rusa de compras y ventas motivadas por el pánico. Entre los detonadores de este pánico estaba la preocupación de que el presidente demócrata de Estados Unidos, Barack Obama, hubiera perdido el “timón del estado” imperialista, para dejarlo en manos de una banda de locos desaforados del Tea Party republicano. Los liberales demócratas y otros se indignan de que los republicanos tengan a Estados Unidos de “rehén” al negarse a elevar el techo de la deuda a menos que obtengan recortes presupuestales de billones y ningún aumento en los impuestos a los ricos. Pero fue el propio presidente demócrata el que fabricó el mito de que “la única superpotencia mundial” estaba a punto de declararse incapaz de pagar su deuda como un empobrecido país del Tercer Mundo. Incluso si no tuvieran dinero —y vaya que sí tienen—, siempre “se puede imprimir papel moneda”, como dijo el expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan.
Lo que Obama quiere lograr con esta farsa no es muy distinto de lo que buscan los republicanos, como lo demuestra el que haya presionado por una “gran oferta” de austeridad masiva que arrancaría más de cuatro billones de dólares a los llamados programas de “ayuda social” como Medicare, Medicaid y la seguridad social durante toda la siguiente década. Su concesión de cerrar unos cuantos huecos fiscales para los ricos terminó siendo todo lo que los demócratas pudieron ofrecer para intentar mantener el fraude de que son “amigos” del ciudadano común. E incluso en eso se dieron por vencidos.
Sin embargo, la imprudencia de los republicanos ha preocupado incluso a Wall Street y al establishment de su propio partido. Como escribió Doug Henwood en su Left Business Observer (21 de agosto): “Wall Street, el Fortune 500, los demócratas de centro-derecha y los republicanos cuerdos...todos los que eran felices permitiendo que los Teabaggers [miembros del Tea Party] impulsaran su agenda de austeridad, ahora quisieran hacerlos a un lado. No sólo están minando el pedigrí de los bonos del Tesoro, también están haciendo que nuestro sistema político se vea tonto ante los ojos del mundo. Pero siempre que se usan agentes odiosos y/o locos, queda lo que la CIA llama el ‘problema de desecharlos’”.
La locura de los “Tea Baggers” del Partido Republicano no es sino una expresión extrema de la depravación de los gobernantes capitalistas estadounidenses, que no tienen otra salida a la crisis —una crisis que ellos provocaron— que aumentar el hambre de los pobres, romper los sindicatos y reducir los salarios. Como sirvientes políticos de esa misma clase capitalista, los demócratas son cada día más incapaces de montar incluso una falsa fachada, “más humana, más amable”, a la inhumanidad del dominio imperialista.
¡Es urgentemente necesario luchar!
Mientras el Congreso se hallaba estancado en torno al “techo de la deuda”, los amos imperialistas de la Unión Europea (UE) estaban reunidos en una sesión de emergencia para idear un nuevo rescate para Grecia, o, mejor dicho, un rescate de las inversiones de los banqueros franceses y alemanes a costa de la clase obrera griega. Luego pareció que podría llegarles el turno a España e Italia conforme el creciente interés de sus bonos gubernamentales les impedía acceder al dinero necesario para mantener a flote sus economías. Cuando los rescates de la UE y el FMI a Grecia, Irlanda y Portugal ya sumaban cientos de miles de millones de dólares, el Banco Central Europeo empezó a gastar decenas de miles de millones más para comprar bonos de España e Italia y así reducir las tasas de interés, mientras los gobiernos de estos dos países anunciaban una austeridad aún más salvaje.
Mientras tanto, Gran Bretaña estaba explotando en furia por el asesinato de un joven negro a manos de la policía. En Londres y otras ciudades, miles tomaron las calles en un levantamiento alimentado por los inhumanos recortes presupuestales y el cierre de puestos de trabajo. El Guardian Weekly de Londres (19 de agosto) advirtió: “Sumados, los desequilibrios globales, el comportamiento maniaco-depresivo de las bolsas de valores, la venalidad del sector financiero, la creciente brecha entre ricos y pobres, los altos índices de desempleo, el consumismo desnudo y los motines ingleses nos están diciendo algo. El sistema está en graves problemas, y en cualquier momento va a explotar”.
En Europa, la austeridad ha sido enfrentada con huelgas y protestas, a veces masivas, en defensa del sustento de los obreros. Pero las luchas obreras se han visto frustradas por sus falsos líderes reformistas, que aceptan la inevitabilidad de la austeridad capitalista y sólo piden que los golpes se suavicen.
En EE.UU., decenas de miles de sindicalizados y sus partidarios salieron a protestar a principios de este año contra la ley rompesindicatos del gobernador republicano de Wisconsin, Scott Walker, que le arranca el derecho a la negociación colectiva a los sindicatos de obreros del sector público. Con todos los sindicatos de empleados públicos bajo amenaza de ser aniquilados, las protestas de Wisconsin inspiraron a los obreros de todo el país, que las vieron como el inicio de una contraofensiva contra la unilateral guerra de clases dirigida contra el movimiento obrero organizado. Pero los falsos líderes burocráticos de la AFL-CIO trabajaron tiempo extra para sofocar cualquier intento que apuntara realmente al uso de la huelga como arma de los obreros, canalizando la furia de las bases hacia el apoyo al Partido Demócrata con una campaña de firmas para cesar a Walker y a varios congresistas republicanos del estado.
Décadas de traiciones por parte de estos farsantes sindicales han alentado en los gobernantes de EE.UU. la arrogante creencia de que pueden salirse con la suya haciéndoles lo que sea a la clase obrera, a los pobres y a casi todos los demás sin provocar lucha social alguna. Pero los gobernantes y sus lugartenientes en el movimiento obrero no pueden eliminar la lucha de clases, que surge del irreconciliable conflicto de intereses entre los trabajadores y sus explotadores. Las mismas condiciones que pesan sobre los obreros pueden impulsarlos a la batalla contra el enemigo de clase, y los impulsarán. Esto se vio en medio de la Gran Depresión, cuando, durante una breve recuperación de la economía, los obreros comenzaron a librar arduas batallas para organizar sindicatos industriales en este país.
Las huelgas de brazos caídos, los piquetes masivos y otras acciones que construyeron el CIO [Congreso de Organizaciones Industriales] fueron detonadas por la huelga general de San Francisco de 1934 y las huelgas masivas de Toledo y Minneapolis de ese mismo año. Todas ellas estuvieron dirigidas por comunistas. Fue con el fin de descarrilar la amenaza de que las batallas de clase pusieran en cuestión el dominio capitalista que se implementaron los programas sociales del New Deal, como la seguridad social. Tras la Segunda Guerra Mundial, las purgas de rojos de la Guerra Fría sacaron de los sindicatos a los comunistas y socialistas, incluyendo a los estalinistas que habían canalizado el descontento obrero hacia apoyo al Partido Demócrata de Roosevelt.
Hoy ya nadie que se reivindique socialista tiene una base sustancial en los sindicatos. Pero incluso sin militantes inspirados por convicciones políticas de este tipo, aparecerán líderes radicales y no serán menos combativos. La reactivación de las batallas obreras sentará la base para la resurrección y la extensión de los sindicatos, y una nueva dirección clasista pasará a primer plano. Para que los obreros triunfen contra sus explotadores, deben armarse con un programa político marxista que vincule las luchas sindicales con la lucha por construir un partido obrero multirracial que barra con todo este sistema de esclavitud asalariada mediante la revolución socialista. ¡No pases hambre, lucha! ¡Quienes trabajan deben gobernar!
La burguesía: una clase dominante incapaz
En el Manifiesto comunista, escrito hace más de 150 años, Karl Marx y Friederich Engels identificaron la contradicción clave de la sociedad capitalista, que yace en la raíz de las repetidas crisis económicas. Por un lado, bajo el capitalismo la producción está socializada, pero los medios de producción siguen siendo propiedad privada de unos pocos que se apropian de la riqueza producida por el trabajo colectivo de los obreros.
Los ciclos económicos de auge y caída son producto directo del sistema capitalista de producción para la ganancia. Los capitalistas invierten en la expansión de la capacidad productiva suponiendo que el producto adicional —autos, casas, etc.— podrá venderse con al menos la misma tasa de ganancia. Sin embargo, durante los periodos de expansión, la tasa de ganancia promedio tiende a caer. Esta situación termina por crear una crisis de sobreproducción, ya que los capitalistas producen más bienes y servicios de los que pueden vender a una tasa de ganancia satisfactoria. Así, se repite el espectáculo de masas de obreros que pierden sus empleos y son arrojadas a la indigencia porque se ha producido demasiado. Como lo describen Marx y Engels en el Manifiesto comunista:
“La sociedad se encuentra súbitamente retrotraída a un estado de súbita barbarie: diríase que el hambre, que una guerra devastadora mundial la han privado de todos sus medios de subsistencia; la industria y el comercio parecen aniquilados. Y todo eso, ¿por qué? Porque la sociedad posee demasiada civilización, demasiados medios de vida, demasiada industria, demasiado comercio... ¿Cómo vence esta crisis la burguesía? De una parte, con la destrucción obligada de una masa de fuerzas productivas; de otra, con la conquista de nuevos mercados y la explotación más intensa de los antiguos”.
Marx y Engels subrayaron que el ascenso del capitalismo y la destrucción del orden feudal representaron un avance histórico en el desarrollo de las fuerzas productivas: la ciencia, la industria y la tecnología. Pero el capitalismo a su vez se convirtió en un obstáculo al desarrollo ulterior de esas fuerzas productivas. Ante la indigencia y la destrucción producto de las inevitables crisis económicas del capitalismo, los medios de producción llegaron a estar monopolizados por un número cada vez más reducido de conglomerados cada vez más grandes. Su necesidad siempre creciente de fondos de inversión y de otros modos de financiamiento llevó a la dominación del capital financiero, es decir, de los gigantes bancarios.
Para finales del siglo XIX, el capitalismo había llegado a su última fase: el imperialismo. Los capitalistas de los países industriales avanzados se vieron obligados a librar guerras para redividirse el mundo y así poder saquear mercados y asegurar esferas de explotación en los países menos avanzados. En su competencia por la dominación mundial, las potencias imperialistas hundieron a los pueblos del mundo en la barbarie de la primera y segunda guerras mundiales y libraron incontables guerras en los países coloniales y semicoloniales.
La absoluta irracionalidad del capitalismo alcanzó nuevas profundidades en la era del imperialismo. Si bien los capitalistas industriales seguían concentrados en la producción de bienes para vender (mercancías), las maquinaciones de las gigantescas instituciones financieras alcanzaron proporciones inusitadas. Como el dirigente marxista revolucionario V.I. Lenin explicó en su estudio de 1916, El imperialismo, fase superior del capitalismo:
“El desarrollo del capitalismo ha llegado a un punto tal que, aunque sigue ‘reinando’ la producción mercantil y continúa siendo considerada como la base de la vida económica, en realidad se halla ya quebrantada, y el grueso de las ganancias va a parar a los ‘genios’ de las maquinaciones financieras. En la base de estas maquinaciones y estafas está la socialización de la producción; pero el inmenso progreso de la humanidad, que ha logrado esa socialización, beneficia...a los especuladores”.
Un ejemplo de ello es la burguesía estadounidense, que durante décadas ha evitado hacer inversiones que expandirían y modernizarían su decadente capacidad industrial o repararían los derruidos puentes, caminos, cableado eléctrico y diques del país. En cambio, ha despilfarrado la mayoría del excedente económico obtenido mediante la explotación del trabajo en una sucesión de juergas especulativas. Y, de hecho, fue la desbocada especulación financiera en la industria de la vivienda lo que detonó la actual crisis económica.
En Europa, estas estafas financieras han acentuado marcadamente las contradicciones inherentes a la Unión Europea, un consorcio inestable de estados capitalistas rivales. En el corazón de las contradicciones de la UE está el hecho de que mantener una moneda común requiere un poder estatal común. Esto es sencillamente imposible bajo el capitalismo. Hace mucho que la Liga Comunista Internacional refutó la ilusión de que la UE podría sentar las bases para unos Estados Unidos de Europa capitalistas. En una declaración sobre el Tratado de Maastricht, que sentó las bases para el euro, escribimos:
“Dado que el capitalismo está organizado sobre la base de estados nacionales particulares, en sí mismo la causa de repetidas guerras imperialistas para redividirse el mundo, es imposible cohesionar un estado burgués paneuropeo estable. Un ‘super-estado’ imperialista europeo sólo puede conseguirse con los métodos de Adolf Hitler, no con los de Jacques Delors, el arquitecto socialdemócrata francés de Maastricht”.
—“For a Workers Europe—For Socialist Revolution!”, [¡Por una Europa obrera—Por la revolución socialista!] WV No. 670, 13 de junio de 1997
Sólo la conquista del poder estatal por el proletariado puede sentar las bases para unos Estados Unidos socialistas de Europa y para una economía racionalmente planificada.
Como internacionalistas proletarios revolucionarios, siempre nos hemos opuesto a la UE como bloque comercial imperialista. Dominada por la Francia y la Alemania capitalistas, el propósito de la UE es aumentar su filo competitivo contra sus rivales imperialistas de Estados Unidos y Japón mediante el aumento en la explotación de la clase obrera de los países de la UE. Como precio de entrada, los países más débiles de la UE fueron encerrados en el euro. Ahora están cayendo, afanándose por cumplir las obligaciones de sus deudas mediante el sometimiento de su clase obrera. No podría ser de otro modo.
En 1848, Marx y Engels condenaron a la burguesía como “no capaz de dominar, porque no es capaz de asegurar a su esclavo la existencia, ni siquiera dentro del marco de la esclavitud”. Y si la burguesía de entonces era incapaz de gobernar, los gobernantes imperialistas de hoy ya sobrepasaron por mucho su fecha de caducidad.
Un imperio en declive
A partir de la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898, los gobernantes capitalistas de Estados Unidos, país que se desarrollaba rápidamente, se decidieron a conquistar el mundo, apropiándose de Cuba, Puerto Rico y Filipinas para su saqueo. Cuando emergieron como la potencia imperialista dominante tras la Segunda Guerra Mundial, los imperialistas estadounidenses se jactaron de que había iniciado el “Siglo Americano”. Sin embargo, para la década de 1970, empezaron a ver su dominio amenazado por el ascenso del poderío económico alemán y japonés. Con su tesorería drenada por su derrota en la larga guerra contra los obreros y campesinos de Vietnam, Estados Unidos había dejado de ser el indiscutible motor capitalista del mundo. Esto se evidenció con la devaluación del dólar del 15 de agosto de 1971.
Para revertir el declive de sus fortunas, la clase dominante estadounidense lanzó una campaña para incrementar su rentabilidad mediante un aumento de la explotación de la clase obrera: cerrando fábricas automotrices y metalúrgicas, trasladando la producción a plantas con bajos salarios en el sur no sindicalizado o a sus neocolonias de América Latina y Asia, y aumentando la productividad mediante la aceleración del ritmo de trabajo y la institución de una “doble escala” de salarios y prestaciones para los obreros jóvenes. Un punto de inflexión clave fue el aplastamiento del sindicato de controladores aéreos PATCO en 1981. Fue el presidente demócrata Jimmy Carter quien trazó el plan para acabar con PATCO, plan que sería ejecutado por su sucesor republicano Ronald Reagan. Los burócratas de la AFL-CIO dejaron que Reagan se saliera con la suya, de manera crucial al negarse a convocar a los otros sindicatos a que cerraran los aeropuertos. Esta derrota abrió la puerta a una ola de rompimientos de sindicatos y aplastamientos de huelgas.
Tal como lo está haciendo Obama, Reagan fabricó una crisis de la deuda para destruir los programas sociales. Los programas de “guerra contra la pobreza”, instituidos para comprar la paz social en las zonas empobrecidas de las ciudades tras los levantamientos en los guetos de los años sesenta, fueron desmantelados de manera creciente. Hizo falta que llegara el presidente demócrata Bill Clinton para darle el golpe final a la “seguridad social como la conocemos”. Usando la racista retórica de Reagan sobre las “reinas de la seguridad social” negras que viven del trabajo de los “laboriosos contribuyentes”, Clinton abolió la Ayuda a Familias con Hijos Dependientes que se daba a las madres solteras pobres y a sus familias.
Reagan implantó un inmenso programa de déficit presupuestal, recortando los impuestos para los ricos mientras contraía préstamos gigantescos con los banqueros alemanes y japoneses, así como con jeques árabes de territorios ricos en petróleo. El propósito principal era aumentar masivamente la capacidad militar del imperialismo estadounidense como parte de su campaña de Guerra Fría contra la Unión Soviética. Pese a su degeneración burocrática bajo Stalin, el estado obrero soviético seguía encarnando las principales conquistas sociales de la Revolución Rusa de 1917. Los imperialistas estaban decididos a reconquistar ese vasto territorio —la sexta parte del planeta— para su explotación.
En 1991-92, los capitalistas consiguieron su objetivo contrarrevolucionario al destruir el primer estado obrero del mundo. Al llegar a la presidencia en la secuela de esta “victoria”, Clinton prometió que los “dividendos de la paz” revitalizarían la economía al reducir la masiva deuda pública. Pero los “dividendos” se canalizaron en su mayor parte hacia una orgía de inversiones especulativas en telecomunicaciones y servicios de Internet, el llamado boom de los punto com de la segunda mitad de los noventa. Aquella burbuja se reventó en 2000-2001, dando paso a otra recesión.
A los demócratas neoliberales de Clinton siguieron los neoconservadores republicanos del gobierno de George W. Bush. Estos cowboys nucleares invadieron Afganistán e Irak para enviarle al resto del mundo el mensaje de que Estados Unidos seguía siendo el mandamás militar del mundo. Estas guerras y ocupaciones fueron financiadas por préstamos del extranjero, mientras los asquerosamente ricos obtenían descuentos fiscales que superaban incluso a los que habían obtenido bajo Reagan. Entonces, la burbuja de los precios de la vivienda de principios de la primera década del siglo se reventó en 2007-2008, detonando una crisis financiera global. Hoy tenemos a Barack Obama respondiendo torpemente a la reducción de la clasificación AAA de los bonos del tesoro estadounidense por parte de Standard & Poor con la declaración de que Estados Unidos “siempre ha sido y siempre será un país triple A”. La bolsa de valores respondió con un desplome de dos billones de dólares.
Tras la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética, parecía que los imperialistas estadounidenses habían vencido en la cruzada, que habían iniciado casi un siglo antes, por convertirse en los amos del mundo. Pero incluso cuando Estados Unidos había obtenido una supremacía militar inigualable, su base industrial interna seguía oxidándose. Para algunos miembros de la altiva clase dominante estadounidense, el declive del poderío económico del país resultaba inexplicable...excepto por la “voluntad de dios”. En consecuencia, un ala de la burguesía estadounidense parece haberse vuelto completamente loca.
Incluso a los ojos del establishment de su propio partido, la actual hornada de candidatos presidenciales republicanos parece haber perdido el juicio. Durante un viaje de campaña en Iowa, Rick Perry, gobernador de Texas, acusó a Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, de traición por “imprimir más dinero para jugar a la política”, amenazándolo con que “lo trataríamos muy mal en Texas”. Perry, un reaccionario peligroso, está atacando en este caso a un republicano nombrado por el gobierno de Bush, cuya política de “dinero blando” fue de hecho una gran ayuda para la burguesía. Al llevar las tasas de interés reales por debajo de cero, la Reserva Federal esencialmente le está pagando a los capitalistas financieros por aceptar préstamos del gobierno...¡que luego invierten para obtener lucro!
Una semana antes de entrar en la carrera presidencial, Perry protagonizó un mitin fundamentalista cristiano de 20 mil asistentes, en el que se le rogó a dios que salvara la economía estadounidense. Su candidata rival en la competencia presidencial, Michele Bachmann, cree fervientemente que dios la va a reunir con los demás buenos cristianos para llevarlos al cielo a sentarse a su derecha, en lo que algunos llaman el “Arrebato” venidero. En su demencial visión del mundo, Perry y Bachmann tienen mucho en común con el loco monje milagrero Rasputín, consejero de la zarina rusa durante la agonía del brutal y podrido imperio zarista. Obama confía en regresar a la Oficina Oval como la alternativa “cuerda”, el que puede implementar de manera más efectiva la ofensiva bipartidista para recortar lo que queda de los programas sociales que reflejen un impulso de no ver masas de indigentes hambrientos en las calles.
No hay duda de que los actuales candidatos republicanos están dementes. Pero su demencia es un reflejo de la peligrosa irracionalidad del orden imperialista estadounidense. Así como la Revolución Rusa barrió con la decadente, enloquecida y corrupta corte de los zares, así también los marxistas estamos decididos a construir un partido revolucionario e internacionalista que pueda dirigir a los obreros en el derrocamiento del decadente dominio del capitalismo estadounidense.
¡Por una economía socialista internacionalmente planificada!
La izquierda reformista suplica al gobierno que les cobre “impuestos a los ricos” para obtener dinero para empleos, educación, seguridad social para los pobres y otros programas de beneficencia social. El multibillonario Warren Buffet retomó recientemente esta cantaleta en un artículo de opinión en el New York Times (14 de agosto) titulado “Dejen de consentir a los súper ricos”. En respuesta, ¡un analista de negocios de Fox TV acusó a Buffet, uno de los especuladores financieros más ricos del mundo, de “socialista”! En realidad, es el miedo a que las masas puedan rebelarse lo que preocupa a Buffet, que declaró: “Los estadounidenses están perdiendo rápidamente la fe en la capacidad del Congreso de lidiar con los problemas fiscales de nuestro país. Sólo una acción inmediata, real y muy sustancial impedirá que la duda se convierta en desesperanza. Esa sensación puede crear su propia realidad”.
En medio de un océano de millones de desempleados, las corporaciones y los bancos acumulan efectivo por montones. Pero no podremos disponer de él apelando a la autoridad impositiva del estado capitalista, cuyo propósito es garantizar y defender los intereses de la burguesía. Para resolver la crisis de su deuda, los gobiernos locales y estatales están recortando las pensiones de los jubilados para poder pagarles a los dueños de los bonos. Para “hacer que los ricos paguen”, ¡la clase obrera debe aplastar el dominio de la burguesía!
En un ambiente ideológico condicionado por las proclamas imperialistas de que la destrucción de la Unión Soviética demostró que el marxismo no fue más que un “experimento fallido”, la perspectiva de una revolución proletaria socialista puede parecer inverosímil. ¡Pero la economía colectivizada de la Unión Soviética sí funcionó! Pese a su aislamiento en un mundo dominado por el imperialismo, la Unión Soviética, alzándose desde un profundo atraso y de la destrucción causada por la guerra mundial, la guerra civil y la intervención imperialista, llegó a ser una potencia industrial y militar.
Ahora, a dos décadas de la contrarrevolución que destruyó al estado obrero degenerado soviético, muchos rusos añoran la época en la cual tenían garantizados el empleo, la educación, la vivienda, la atención médica y las vacaciones, y lamentan haber comprado el mito de la “democracia” capitalista. Lo que minó la economía colectivizada, y lo que en última instancia sentó las bases para la destrucción de la propia Unión Soviética, fue la parasitaria burocracia estalinista, que usurpó de los obreros el poder político e intentó apaciguar en vano a los imperialistas vendiendo luchas obreras en otros países.
Hoy, la profunda crisis económica de los países capitalistas contrasta agudamente con la situación de China, donde las industrias clave para la producción están colectivizadas. Mientras los gobiernos de Estados Unidos y Europa pagan el rescate de los capitalistas financieros a costa de los obreros, Beijing ha canalizado inversiones masivamente para el desarrollo de su infraestructura y su capacidad productiva. Ante el creciente número de huelgas y protestas, el régimen ha aumentado el ingreso de los obreros y los campesinos. Sin embargo, el régimen estalinista chino mina las conquistas sociales de la Revolución de 1949 al conciliar al imperialismo y promover “reformas de mercado” que fortalecen las fuerzas contrarrevolucionarias internas. En su “asociación” con el capital mundial, la burocracia de Beijing está subsidiando al imperialismo estadounidense mediante su enorme inversión en bonos del tesoro de Estados Unidos, inversión que, entre otras cosas, se está usando para financiar las ocupaciones de Irak y Afganistán. Como trotskistas, estamos por la defensa militar incondicional del estado obrero deformado chino contra el imperialismo y la contrarrevolución interna. Al mismo tiempo, entendemos que la defensa y la extensión internacional de las conquistas que quedan de la Revolución China de 1949 requieren una revolución política proletaria que remplace a los burócratas estalinistas con una dirección revolucionaria e internacionalista y un régimen de democracia obrera.
Como escribimos en nuestro artículo “Wall Street Nightmare Stalks Working People” (La pesadilla de Wall Street acosa a los trabajadores, WV No. 921, 26 de septiembre de 2008):
“Muchos problemas pueden resolverse mediante las ‘transferencias internas de efectivo’: hacerle la vida tolerable a los obreros, los negros, los latinos, los desempleados, los indigentes, las madres con seguridad social, los consumidores de drogas, etc. Y los comunistas queremos hacerlo. Pero primero hay que aplastar el poder de la burguesía. Para eso, hay que construir un partido obrero, un partido que no ‘respete’ los valores de propiedad de la burguesía, un partido que le diga a los explotados y los oprimidos: queremos más, lo queremos todo, debería ser nuestro, tómenlo. Y cuando tengamos la riqueza de este país, empezaremos a construir una economía socialista planificada a escala internacional. Entonces podremos enmendar algunas injusticias y crímenes históricos y pagar algunas deudas que contrajeron nuestros gobernantes, como unas decenas de miles de millones de dólares al pueblo vietnamita y a los demás pueblos cuyos países han sido aplastados por el paso de los tanques estadounidenses. Y como ‘indemnización’ a aquellos que llevaron a Estados Unidos a la ruina, podemos ofrecerles, si no se meten en nuestro camino, que vivirán para ver a sus nietos prosperar en una sociedad genuinamente humana”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/34/crisis.html
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